Balón de Terciopelo

Capítulo 31

UNA NOTICIA TRISTE

Luego de la discusión cada uno se fue por su lado. Sus rostros evidenciando un dolor similar al de un nuevo rompimiento. Una clausura que no parecía tal, y que lo único que hizo fue poner un punto y una coma en vez de un punto final.

Elodie se refugió bajo un árbol y Félix condujo como un maniático durante horas hasta que su celular comenzó a sonar y paró para ver de que se trataba.

Era su madre informándole que la esposa del señor Knight había empeorado y qué los médicos no eran para nada optimistas.

-¿Muy grave?

-Sí hijo, será mejor que vengas cuanto antes.

A pesar del dolor que sentía, Félix supo que su lugar era junto a Knight a quien había conocido gracias a Olivia.

Maldición, espero que Oli no se entere o se va a poner muy triste. Pensó Félix poniendo en marcha su auto.

Al llegar al hospital, se fue derecho a la habitación donde estaba la esposa del señor Knight pero su madre lo detuvo.

-No entres.
-¿Por qué? ¿ acaso ella…?

-Sí, acaba de fallecer.

-El pobre debe estar devastado… es tan triste perder a quien amas- dijo Félix dejándose caer sobre una de las sillas de la sala de espera para enterrar la cabeza entre sus manos y comenzar a llorar.

Su madre entendió que no sólo lloraba por Knight sino por Elodie y por estar experimentando en carne propia lo que Knight debía sentir al perder a su amada.

Dejó que Félix llorara por unos minutos sin decir nada, esperando a que se calmara.

-Calma hijo. Knight evidentemente está triste, llevaban más de cuarenta años juntos. Pero ahora debemos ser fuertes por él Félix.

-Lo sé pero esto es… inaceptable. Ellos se amaban tanto, una mujer tan buena… tan diferente a…

-No deberías apresurarte a hacer comparaciones y a sacar conclusiones antes de oír la otra campana. Hoy lo que importa es Simon Knight, nada más. Ahora respira hondo, límpiate las lágrimas y quita esa cara que yo tengo que acompañarlo a hacer los trámites.

-Tienes razón, eso haré- dijo respirando hondo- ¿Y Oli? ¿No le contaste verdad?

-No, ella no sabe nada.

-En este mismo segundo iré con ella para que no esté sola.

-No lo está.

-¿No? Creí que papá estaba en Inglaterra.

-Lo está, olvidé contarle sobre la muerte Joan- dijo sacando su celular, sin darle mas explicaciones a Félix.

-¿Con quién está Olivia?

-Ahora no hijo, que no ves que estoy llamando a tu padre- dijo su madre ignorándolo por completo.

Al ver que su madre no le prestaba atención, Félix salió en dirección al ala infantil donde estaba internada su hermana, y al entreabrir la puerta de la habitación vio a Elodie junto a ella. No tenía idea de cómo ella había llegado tan rápido, pero se enfureció al instante y cuando fue a entrar, sintió que alguien le tocaba el hombro.

Era Simon Knight que al parecer había logrado adivinar sus intenciones, logrando detenerlo a tiempo.

-Simon lo lamento mucho yo...

-Más te vale que no te atrevas a maltratar a esa muchacha, esa es de las que uno presenta a la familia y le pone un anillo en el dedo- dijo el anciano con los ojos hinchados de llorar.

-Simon yo… En ese momento a Félix se le atragantaron las palabras, y todo lo que alcanzó a hacer fue a darle un abrazo y evitar ponerse a llorar.

-Ve con ella que cada minuto vale

-Pero ella dejó el equipo y… lo siento, no tiene importancia.

-Claro que no la tiene, esa muchacha te ama, ya deja de ser tan tonto- le dijo Knight antes de irse a hacer los arreglos para el funeral.

Félix quedó como paralizado por unos minutos hasta que tomó coraje y entró al cuarto de su hermana.

Olivia estaba durmiendo y Elodie estaba haciendo algo que Félix nunca la había visto hacer: rezar. Su semblante era triste y de sus ojos brotaban las lágrimas a borbotones.

A pesar de verse que había estado llorando y que lucía sumamente pálida, parecía una criatura sobrenatural, cosa que maravilló a Félix que se acercó prácticamente en puntas de pie.

Era evidente que Elodie aún no sabía que la señora Knight había muerto, y cuando ella terminó de rezar y levantó la cabeza, lo vio parado frente a ella. Sin embargo, no fue la sorpresa de verlo lo que la sobresaltó sino su cara que reflejaba que las noticias no eran buenas.

-¿Ella…?

Félix asintió y Elodie se cubrió la boca con la mano para que su llanto no despertase a Olivia, y salió del cuarto prácticamente corriendo.

Al verlo, Félix corrió detrás de ella, abrió sus brazos y ella no dudó un segundo en dejarse abrazar, sofocando su llanto contra su pecho.

Estuvieron abrazados durante un par de minutos sin decir palabra.

-Esta en un lugar mejor- le susurró él intentando no llorar también.

-El señor Knight debe precisar consuelo, tengo que verlo…susurró comenzando a hiperventilar.

-Tranquila- le dijo acomodándole el cabello- Acaba de irse con mi madre a hacer los arreglos para el funeral.

-Es injusto- dijo Elodie abrazándolo fuertemente.

Sorprendido por la cercanía de ella, sintió como la ira que había sentido hasta hacía unos minutos, comenzaba a disiparse.

En ese momento escucharon la puerta de la habitación abrirse, seguida por una risita burlona.

-¡Qué asco, búsquese una habitación!- dijo Olivia bostezando y riendo al mismo tiempo.

-¿Qué estás haciendo aquí? Preguntaron los dos al unísono.

-Me sentía abandonada y aburrida por lo que salí a buscar compañía.

Pese a lo tristes que tanto Elodie como Félix estaban, forzaron una sonrisa y encaminaron a Olivia a la habitación.

-Tu no deberías estar levantada- dijo Elodie ayudándola a acomodarse en la cama.

-Pero el guapo doctor que me atiende dice que gracias a la sangre estoy mejorando.

-¿Qué sangre?- preguntó Félix

-La que Elo me donó hace unos días, sangre con médula, ¿verdad Elo?




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