Balón de Terciopelo

Capítulo 32

DE LA OSCURIDAD A LA LUZ

Todo el equipo estaba en el funeral de la señora Knight, pero de todas las muchachas, la única que la conocía era Elodie que a pesar de que nunca se había dejado ver llorando en público, estaba visiblemente afectada.

El día soleado y primaveral, contrastaba con el ánimo lúgubre general. Elodie sintió que todo aquello era realmente triste, y solo llegó a mostrar sus respetos gracias a la ayuda de su madre y Millie en quienes se apoyaba.

Se acercó a saludar al señor Knight y se quedó abrazada con Millie hasta que la ceremonia finalizó.

Félix se mantuvo cerca pero a distancia. Sabía que ese no era el mejor momento para hablar con ella, pero de todos modos, deseaba hacerlo más que nada en el mundo.

Si no aclaraba las cosas, todo iba a empeorar. Era consciente de eso, pero al buscar una oportunidad para hablarle, decidió no seguirla.

Antes que sus deseos egoístas, estaba el respeto a una mujer a la que había llegado a conocer bien y a su marido a quien consideraba un amigo.

Elodie salió del brazo de su madre y él se quedó a una distancia prudencial mirando como ella se subía al auto de su madre para irse.

Al verlo, Millie se le acercó para saludarlo y hablar.

-Tengo que hablar con ella, aclarar las cosas.

-Este no es buen momento Félix, ella está devastada.

-Lo sé por eso me quedé aquí, por eso preciso que me ayudes. Tengo que explicarle que todo fue una mentira de Oli, yo no voy a casarme, al menos no con otra que no sea Elodie.

-Pero creí que tu…

-¿Que estaba comprometido con Cindy?. No, no solo no lo estoy, la dejé hace un tiempo.

-¡Vaya Félix! ¡Me alegro tanto!.

-¿Ves por qué preciso hablar con ella?

-Por supuesto que voy a ayudarte. Esta noche voy a salir y… puedes escalar… como la otra vez.

-¿La otra vez...?

-Sí, cuando perdiste esto en la cornisa de la ventana- dijo sacando un encendedor de plata con las iniciales de FAC.

-¿Ella sabe que…?

-No, no le dije nada.

-Gracias Mildred.

-Ella acaba de irse con su madre pero estoy segura de que regresará por la noche. Tiene examen en unos días y no vi que se haya llevado los libros.

Félix sonrío, volvió a agradecerle, y decidió organizar algo especial para esa noche.

La sola idea de volver a escalar para meterse en el cuarto de Elodie como solía hacer cuando aún estaban juntos, y como había hecho impulsivamente hacía un tiempo, hacía que se le acelerara el corazón.

Preparó una cena especial en su apartamento, llenó todo de flores y velas, de forma de tener una cena romántica, y luego emprendió marcha hacia la universidad para buscarla.

Ya estaba oscuro cuando llegó y sin pensar, decidió escalar la pared de su cuarto. Abrir la ventana le fue casi tan fácil como la última vez, y al entrar, se sentó en su cama a esperarla hasta que se quedó dormido.

Sólo despertó cuando escuchó que alguien se acercaba y ponía la tarjeta en la puerta. A penas habían pasado unos minutos pero la emoción del día había hecho que se durmiera y cuando Elodie entró, la saludó intentando no bostezar.

-¡Félix! Por amor a todo lo santo, casi me matas del susto.

-Vine a buscarte.

-¿A buscarme?

-Tenemos que hablar y no voy a aceptar un no por respuesta.

-Yo…

-Nada de peros, vamos- dijo tomándola de brazo y conduciéndola a la puerta.

-Espera, no puedes salir por aquí.

-¿Qué?

-Que estamos en la Universidad, no puedes salir por aquí o me expulsarán y a ti te echarán.

-Tienes razón, te espero en el auto, y baja porque si no lo haces, vuelvo a subir, esta pared es pan comido.

A los pocos minutos, Elodie se puso un vestido negro, un tapado de paño y bajó sin saber exactamente qué pensar. Al hacerlo, y ver a Félix esperándola con un ramo gigante de rosas en la mano, sus dudas se disiparon.

Él le entregó el ramo de rosas con una sonrisa en el rostro y le abrió la puerta del auto para que subiera.

-Muchas gracias, son hermosas.

-No tanto como tu.

-Esa es una línea un poco cursi… pero me gusta- murmuró con una sonrisa pintada en los labios.

-Me alegra que te gusten mis cursilerías porque vas a tener que tolerarlas por mucho tiempo.

-¿A qué te refieres?

-Ya verás- dijo encendiendo el auto.

Por unos minutos Elodie se quedó en silencio sin saber si preguntarle por su compromiso o no, pero eventualmente Félix le preguntó qué era lo que pensaba y ella lo miró fijamente por unos segundos antes de hablar.

-Lo que me sucede es simple, yo…, bueno, tu…

-¿Yo qué? ¡Ahh ya sé, que voy a casarme ¿no es así?.

Elodie se sorprendió por su frontalidad y se quedó mirándolo sin decir nada.

-Pero que vaya a casarme no impide que me divierta un poco.

-No puedo creer que...

-Es que verás, voy a casarme pero en el futuro. En este momento no estoy comprometido, y eso es todo lo que tienes que saber por ahora.

-¿Cómo que no? ¿Pero si…?

- Pero si mi hermanita te dijo que iba a casarme, ¿no es así?. Oli sin lugar a dudas, es muy confiable… tanto que sin la menor de las verguenzas le dijo al doctor que la atiende que va a cumplir dieciocho y que está soltera. Me alegra que esté mejor porque me daría lástima encerrar a una niña enferma hasta que cumpla la mayoría de edad.

-¿Olivia me mintió?- preguntó Elodie shockeada.

-Tendrás que sacar tus propias conclusiones- dijo con una sonrisa.

-¿Pero por qué?

-Ya tendremos tiempo de aclarar el por qué- dijo Félix aparcando el auto en el estacionamiento del lujoso edificio en el que vivía.-Después de ti- dijo abriéndole la puerta del auto.

Elodie que aún no salía del estupor, lo siguió hasta el ascensor privado del penthouse, viendo como la ciudad quedaba lejana en un mapa de luces difusas.

Al llegar, las puertas se abrieron con un suave pitido y ella se encontró con un lugar etéreo, cuasi mágico.




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