[Verso 1 — El encargo]
James Sutherland, estás en mi mira,
la cruz roja atraviesa la calle y suspira.
¿Una carta del muerto? Qué detalle tan fino.
Chris leyó el informe y dijo: «Tú no eres digno».
En Dulvey, Louisiana, donde el horror echó raíz,
peleó con Eve Lyne y con los Biker hasta el fin.
Frente a bioarmas, balas y tragedia sin compasión,
venció a los clones de Ethan pagando su comisión.
Alexander Romanovich una vez le dio alas a Ariel,
pero Dios le dio a Chris Kelvin músculos también.
Pasó cada fase, sobrevivió a sobornos y furor,
y ahora quedaba un nombre más en el expediente del terror:
«James Sutherland. Sigue vivo».
Chris lo miró y contuvo la respiración:
«¿Un vivo recibe cartas de un muerto en transmisión?
¿Sin etiqueta No Capcorn, sin código de situación?
Voy rumbo a Silent Hint… ¡hora de ponerme en acción!».
Ni Oliver B. Stern podía asustar a Chris,
el joven Chris del 96 jamás vivió algo así.
Ni Kirill Palych lograría hacerlo correr,
Molly’s Adventure ’88 DX — gloria de la niñez.
[Pre-Coro]
Si el suspense no acaba contigo,
algo más podría intentarlo.
Cuando Chris Kelvin llega a tu pueblo,
ni sueñes con pasar la noche en calma.
[Estribillo]
Resistive Evocation se encuentra con Silent Hint,
Chris Kelvin llega con intención de hacerte sufrir.
James tiene una carta, Chris tiene un cañón,
de algún modo esto huele a diversión de Anderson.
Sin Milla, sin mansión, sin escape espectacular,
solo James, un piso y una llave de forma irregular.
Abróchate el cinturón, reza si puedes, campeón:
el peor crossover ya empieza la función.
[Verso 2 — La llegada]
«El tren llegó entre humo y lluvia al pasar,
Chris bajó como quien lo ha hecho una vez más;
con Silent Hint justo a su lado,
ni Kirill Palych habría frenado semejante recado.
Fresco y limpio, con el rostro despejado,
mil novecientos noventa y seis había regresado.
Como el joven Andrei Boltnev, elegante y feroz,
con equipo táctico y un peinado de campeón.
Silent Hint dijo: «Da la vuelta, amigo».
Chris comprobó su pistola y preguntó, tranquilo:
«¿Dónde está Sutherland?».
Un pueblo de niebla, un pueblo de dolor,
Chris volvió a perderse el memo sobre el terror.
Bajó por la estación, helada hasta el suelo,
caminando como si el problema le pidiera otro duelo.
Sin pánico, miedo ni vacilación,
solo navegación de pura instrucción.
El pueblo parecía maldito, el cielo parecía fatal,
Chris parecía dispuesto a tomarlo todo como algo casual.
La niebla cayó baja, las farolas dejaron de arder,
Chris entró con orgullo y con ganas de vencer.
La oscuridad quemaba, el aire olía a incendio—
Chris miró alrededor:
«Bien. Le falta fuego».
[Verso 3 — El autobús]
¿Una sirena? ¿Un fantasma? ¿Un monstruo por ahí?
Chris solo entrecerró su ojo derecho, y ya está, fin.
El arresto de Vyacheslav no tendría oportunidad,
si Chris estuviera allí para unirse a la fiesta infernal.
Llegó un autobús. Chris subió sin dudar,
un viaje normal para un señor del bioterrorismo, qué más.
Se sentó con cara de estatua, sin cambiar la expresión,
y empezó a entrenar allí mismo, sin explicación.
Flexiones, abdominales, ganancia táctica sin parar,
James estaba en algún punto, bajo la lluvia, por escapar.
Silent Hint miraba a través del cristal:
«¿Este es el hombre
que vienen a mandarnos a buscar?».
Chris siguió entrenando, la cara aún de acero:
«Estoy normal.
Esta es una noche normal, compañero».
[Verso 4 — La puerta cerrada]
Chris llegó al edificio, miró alrededor,
ni coro maligno, ni sonido anunciador.
Un pasillo más, una pared más,
una puerta al fondo… y nada más.
Miró el mapa, miró el piso:
«James Sutherland.
Apartamento cuatro».
La niebla detrás, misión definida,
y justo delante una puerta cerrada y maldita.
¿Un rompecabezas? ¿Una llave? ¿Algún ingenio especial?
Chris miró la cerradura y decidió no pensar.
No dijo una palabra,
levantó el puño—
¡CRACK!
Un golpe que hizo temblar al capitalismo entero.
Las bisagras saltaron, la madera cayó,
como si el sistema entero se volviera humo y desapareció.
¿Survival horror?
No.
Chris respiró y habló con voz serena:
«¿Volcar una barcaza llena de presos hoy?
¿Secuestrar un tren? Sí, yo encontraría el cómo.
Estoy hecho para el caos, vine aquí a combatir—
pero primero tengo que sobrevivir a esta condenada noche, en fin».
[Verso 5 — Leo]
Entonces, desde el pasillo, tranquilo y elegante,
apareció Leo, sin romper ninguna regla en el instante.
Chris pasó junto a Leo, Leo pasó junto a Chris—
cruzaron una mirada: «¿Pero qué escena es esta, colega? ¿Qué es?».
Ninguno habló, pero los ojos se clavaron.
Ambos siguieron andando, y un momento se congelaron.
Dos leyendas de Rattoon, valientes y de honor,
perdidos en Silent Hint… ¿qué podría ser peor?
Chris pensó: ¿Cómo estará su escuadrón angelical?
¿Se les estarán acabando también las granadas al final?
Y con una sonrisa ladina al pasar por su lado:
«¡Esa mirada no le pega nada a Nicolás II, soldado!».
Sin explicación ni réplica verbal.
Solo una mirada rápida, y luego:
«Sí. Adiós».
[Verso 6 — La carpeta]
Chris abrió la carpeta de par en par,
inteligencia secreta guardada en el interior.
Un informe de misión, una pistola brutal,
y unas gafas negras que brillaban bajo el sol infernal.
Las miró y asintió:
«Este estilo es raro…
profundamente extraño, por cierto».
Se las puso —y de repente apareció
un rastro de Albert Wesker sobre su expresión.
Mirada helada, porte de villano profesional,
por un instante Chris se sintió Wesker, fenomenal.