Bastos

1.

Distrito de Queens, Nueva York 17 de Junio del 2015 (presente)

Estén atentos, están cerca— se escuchó decir por el auricular en la oreja derecha de ocho Corpos de Entrega. Uno de ellos, el primero al mando, miró con cautela ambos lados de la acera medianamente concurrida donde se encontraba parado y después observó su reloj de muñeca por quinta vez en el día. 3:45 pm. No era tarde, pero tampoco temprano. Si se retrasaban un poco más en llevar el encargo sabía que esté sería su último día de trabajo y por consecuente, de vida; casi soltó un suspiro de alivio cuando logró divisar la Jeep Wrangler Rubicon qué llevaban medio día esperando. Está se estacionó frente al hotel Star y tras recibir la orden de >recoger< por el Corpo de Rastreo, cruzó la calle enfocado en sus objetivos.

Corpo numero seis, informando. Desmond Wellington acaba de salir del asiento trasero derecho de una Jeep Wrangler Rubicon. Viste un traje azul marino. En camino para recoger.

El que estaba cruzando la calle apretó ligeramente el botón de su auricular y continuó —Corpo numero uno, primero al mando, informando. Davian Wellington esta saliendo del lugar del conductor de vehículo previamente identificado. Viste unos jeans y chaqueta de cuero negro. En camino para recoger.

Atención, hay una tercer persona en el Jeep. Identifíquenla y sigan con la orden indicada— notificó el Corpo de Rastreo.

Enterado— sonaron al unísono por el auricular.

Corpo numero 5, informando. Adolescente femenina de nombre desconocido. Saliendo del lugar del copiloto de vehículo previamente identificado con ayuda de Davian Wellington, sujeto previamente identificado; rubia , calculo uno sesenta de altura, viste un top negro, una minifalda de mezclilla y lentes blancos. En camino para interceptar.

Los jóvenes que no habían avanzado ni cinco pasos hacia el edificio, fueron rodeados por ocho hombres de rostros serios y lentes oscuros. Davian y Desmond, sujetos previamente identificados, se dieron una mirada de complicidad; La rubia, en medio de los dos, metió una paleta de dulce a su boca mientras subía sus lentes, descubriendo unos ojos heterocromáticos. El izquierdo color ámbar y el derecho azul cielo.

Davian examinó las caras de los individuos que los tenían acorralados y pudo reconocer al instante a uno de los Corpos que había cruzado la calle segundos atrás —Benjamín— sonrió de lado —No me digas, ¿Lord Wellington requiere nuestra presencia?

—Así es joven— asintió, dando un paso enfrente.

—Acabamos de llegar Bengi— Davian resopló con una mueca— ¿No podemos dejarlo para mañana?

—Me temo que no joven, el señor Wellington recalcó que era de suma importancia la asistencia de ambos en la empresa— Dijo, intercalando entre ambos jóvenes.

—Entonces andando— Desmond asintió, guardando su celular dentro de su pantalón de vestir y regresando al interior del Jeep. Davian suspiro con los ojos cerrados y entrelazó los dedos con su acompañante, girando de nuevo al vehículo. Pero, un pequeño “auch” a sus espaldas lo hizo voltear. El Corpo numero uno, primero al mando, tenía sujeta del brazo a su chica. Los dedos de él apretaban su antebrazo con descaro.

—Solo los jóvenes Wellington deben…— Benjamín no pudo terminar la oración cuando una Glock 19 apareció frente a sus ojos. Los demás Corpos se pusieron en alerta, con la mano derecha puesta en la calibre 9 mm parabellum escondida bajo sus sacos. Benjamín los detuvo de inmediato con la mano en el aire— No sean idiotas y vuelvan a su posición, ¿Olvidaron quien es?

—Al parecer el que lo olvidó es otro— masculló la chica zafándose del agarre con notable molestia.

—Señor Wellington, señorita, lo lamento mucho— Benjamín relamió sus labios y observó con cuidado a las dos personas frente a él antes de devolver la mirada al arma, que se apoyaba en su frente. Sus ojos hacían un pequeño visco muy gracioso para el dueño de la Glock 19 —Solo estoy siguiendo órdenes, si no lo hago, su padre me matará.

—Entonces no tienes nada que lamentar— el rubio soltó una risa divertida —Morir o morir, ya debes saber que así es esto— quitó el seguro del arma y sintió un familiar escalofrío recorrer todo su cuerpo.

—Ya basta Davian— habló Desmond desde su lugar en el Jeep, con la cabeza agachada en su teléfono y notablemente aburrido —Llévate a tu novia y deja hacer su trabajo a Benjamín.

—¿Crees que dejaré pasar por alto su insolencia?— contestó el rubio sobre su hombro, sin apartar la mirada del Corpo numero uno.

—Esa fue orden de tu padre, ¿por qué no vas y lo apuntas a él?— Davian lo fulmino con la mirada. Todos sabían perfectamente que detestaba recibir ordenes de cualquier ser humano o ser cuestionado sobre sus decisiones, mas, alguien menor y mucho más importante, su primo; pero aun así aquí estaba Desmond, haciéndolo. El mayor sabía que detrás de la seriedad de sus palabras se ocultaba un deje de burla. Y eso le daba rabia.

—Bien— dijo finalmente, después de unos segundos de silencio. Apretó la mandíbula y en un rápido movimiento guardo su arma. Tomó de nuevo la mano de su chica y se dirigió a Benjamín —Ella vendrá, yo me las arreglaré con mi padre.

—Como usted diga Joven, esto no se volverá a repetir— el hombre recobró la compostura y alejó el temblor de su cuerpo mientras arreglaba su saco.

—La próxima vez mi bala atravesara tu incompetente cerebro. Y no te molestes en guiarnos, se perfectamente el camino.

Eran exactamente las 4:10 pm cuando llegaron al edificio Wellington & Star. El Jeep y tres camionetas negras se estacionaron frente a la compañía. En la entrada los esperaba una mujer regordeta de estatura mediana, cargando una carpeta y un iPad. Se miraba impaciente. Su jefe estaba furioso, las uñas mordidas y el cabello desarreglado hacían notar que no estaba teniendo un buen día. Como pudo formó una sonrisa para los dos jóvenes que se aproximaban a ella y les abrió la puerta de cristal. De repente, sus ojos enfocaron a una chica detrás del rubio y las comisuras de sus labios temblaron un poco. Era ella. Venía tomada de la mano del hijo de su jefe, caminando con una confianza que le provocaba náuseas. Era bonita, si, pero era demasiado joven y demasiado… vulgar.




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