—No puedo creer que tu prima haya creado una colección nueva en tan poco tiempo— Lilith giró sobre su propio eje mientras se admiraba a si misma frente al espejo de cuerpo completo. Vestía un largo y sedoso vestido azul de tirantes dorados. Lo que provocaba que su ojo derecho resaltara mas. Davian la miraba encantado; sinceramente, era un poco difícil no mover sus ojos a las modelos que se paseaban por la habitación, la mayoría en ropa interior, pero la presencia de la pequeña mujer frente a él le impedía siquiera intentarlo. Se veía perfecta. El vestido con ese pequeño escote, aunque sencillo para algunos, ella lo hacía lucir como una pieza exquisita; su piel pálida y su larga melena rubia la hacían ver delicada y frágil. Se quitó de la mesa donde estaba recargado y se acercó hasta que su pecho choco contra su espalda. Ella lo miró sobre el espejo y él le sostuvo una pequeña cajita que ella ya conocía bastante bien y había empezado a detestar —¿Otra vez? No entiendo cual es el problema en que salga sin usar esto.
—Sabes las condiciones para que puedas entrar a la pasarela— le recordó.
—Condiciones que puso la estúpida de Isobel— la rubia gruñó por lo bajo.
—Lilith— Davian la regaño con la mirada. Ya le había mencionado que tenia que mejorar su vocabulario.
—Perdón— soltó un suspiro cansado, se giro y levantó su rostro hasta encontrar los ojos verdes que tanto le gustaba ver —Solo que me da coraje que ella y las demás puedan hacer lo que quieran y a mi me ponga reglas con la excusa de que lo hace por mi bien cuando sabemos que me detesta.
—Si te detestara ni siquiera tendrías la mínima oportunidad de pisar este lugar— Isobel apareció de repente. Traía un vestido bastante similar al de Lilith, pero este se diferenciaba por ser amarillo con pequeñas piedritas que adornaban la parte superior. Caminaba con elegancia y una mirada maliciosa. Todo su ser gritaba arrogancia —Lo hago por tu bien, pero si eso piensas, sorry— vio como sus labios articularon un ‘Not sorry’ sin sonido.
—Como sea— Lilith rodó los ojos con fastidio y le arrebato los pupilentes de la mano a su pareja. Davian contuvo la respiración para no reprenderla y después se dirigió a su prima.
—Pensé que no te presentarías hoy.
—Yo tampoco primito— se acercó a él y le sacudió con desinterés una pelusa de su chaqueta —Pero fue algo de ultimo minuto. Diara quería un rostro para su desfile y taraa, heme aquí— abrió los brazos, recorriéndose con una sonrisa que no mostraba sus dientes.
—¡Aquí están!— gritaron en la puerta del vestíbulo. Era Diara. Corrió hasta ellos con una sonrisa de oreja a oreja —Estamos a punto de empezar, necesito a mi rostro principal. Lilith, ¿estas lista?
Lilith se congeló en su sitio. ¿Ella? ¿Ella era el rostro del desfile de hoy? Debía ser una broma. Isobel también pareció pensar lo mismo y miró con recriminación a su hermana menor —Diara, yo soy tu rostro principal. ¿Por qué le estas preguntado a esa si esta lista o no?
La rubia sintió la necesidad de cerrar los puños y respirar muy, muy profundo. Se acercó hasta los tres Wellington, tratando de estar lo suficientemente apartada de Isobel que la miraba como si la quisiera lanzar por el tejado del edificio. Contrario a Diara, que aunque era idéntica a su hermana mayor, está la miraba con ternura. Desmond también tenia los ojos azules, pero a diferencia de ellas él tenia el cabello castaño. Solo que él no la veía como ninguna de sus hermanas, su mirada era… cierto, hablando de Desmond, tenían una conversación pendiente que no habían podido continuar por los infortunios con su querido suegrito el día anterior.
—Lo siento mucho Is, pero has sido mi principal desde siempre y esta vez quería algo nuevo y… fresco— La última palabra la pronunció tan bajo que si Lilith se hubiera quedado donde estaba antes no habría tenido el lujo de escucharlo y ver como se desencajaba el rostro completo de Isobel. La forma en la que mantuvo la boca abierta mientras su cerebro parecía procesar las palabras que acabada de decir su hermana la hicieron soltar una carcajada. Se tapo la boca pero fue muy tarde. Tres pares de ojos la miraron y rápidamente se escondió detrás de su novio.
—No puedo creer… ¿Me acabas de llamar vieja? Como te… ¡agh!, invite a papá para que me viera modelar y luego tu… ¿En serio tu mejor opción fue esa mocosa? Papá sabrá esto, hare que te cierre tu patético desfile y le diré a todas las marcas con las que trabajo que nunca te volteen a ver.
Sin siquiera esperar una respuesta Isobel se marchó por donde Diara había entrado anteriormente. La pequeña diseñadora de modas hizo una mueca hacia donde su hermana había salido y luego se giro a las dos personas que quedaban, cuando sus ojos chocaron con los de la rubia, una nueva sonrisa apareció en sus labios.
—¿Estas lista?
—No crees que es mejor que Isobel…
—Olvida a esa pesada— le hizo un gesto restándole importancia —Que le diga a mi papá lo que quiera, que sea la favorita no quiere decir que le cumplirán cualquier berrinche— la hizo salir de detrás de Davian —Tu serás la primera en salir. Se que no es tu primera vez desfilando, pero si lo es siendo el centro de todo esto. Cuento contigo de que harás un magnífico trabajo como siempre— la abrazó por los hombros y la hizo caminar con ella fuera del vestíbulo. Lilith volteó sobre su hombro para ver a Davian que las seguía en silencio —También quiero que te quites ese estúpido pupilente, este hermoso vestido azul no lo pensé para dos aburridos ojos cafés. Ese pedacito de cielo tiene que sobresalir— toco la nariz de Lilith con su dedo índice de forma juguetona.
—Yo iré a buscar un lugar para sentarme— el rubio habló por fin y dejando un beso en la frente de ambas muchachas se marchó por otro pasillo sin más.
—¿Están peleados?— el cabello rizado de Diara choco contra el hombro de la rubia cuando pasaron cerca de un pequeño ventilador. Lilith sintió un escalofrío.