Be the light (pendiente)

Capítulo 10

Helloooooooo.

Debo decirles que tengo unas mini vacaciones debido a que soy desempleada, jajajaja. So, espero subir más capítulos en este tiempo porque de verdad me super urge que conozcan a Tony, creo que hasta ahorita ella es mi top uno de mis protagonistas. En fin, espero que le sguste por donde va este libro y que ya tengan sus teorías listas.

Los tqm, son íncreibles. Muchas gracias pro el apoyo, fuera de que sea un hobby, me enorgullese que a tantas personas les guste lo que hago y me gustaría mucho que me concocieran pero todo a su tiempo.

Si antes habían estado distantes, después de la pelea en esa bodega fue mucho peor. Algo dentro de los dos se había roto esa noche. Ya no había noches en el karaoke, ya no había besos ni abrazos a escondidas, ya no se escabullían para verse.

Joder, ya ni siquiera parecían tener una relación de novios.

Sí se veían, pero solo en los pasillos de LIKE.

El timbre sacó a Nicky de sus pensamientos.

—Nicky, ¿puedes quedarte un minuto? —preguntó el profesor de música.

—Ah… —Nicky miró a su amiga.

—Quédate, yo me adelanto —dijo Alex mientras tomaba sus cosas y salía del salón.

—Tomaré eso como un sí —agregó el profesor.

Alex cerró la puerta al salir y Nicky se acercó un poco más al escritorio de su profesor.

—¿Y de qué necesita hablar conmigo? —preguntó.

—¿Todo está bien entre tú y Alec?… —el profesor Javier miró a ambos lados y luego bajó la voz—. He notado que ya no van al karaoke.

Nicky soltó una risa corta, sin gracia.

—No estamos pasando por una buena etapa de la relación —respondió sin más.

—Es totalmente entendible, son muy jóvenes —comentó el profesor—. ¿Quieres hablar de ello?

Nicky suspiró.

—Tal vez sí necesite un consejo… o que alguien me cuente más sobre la persona que es mi novio, porque todos aquí parecen saber más de él que yo.

El profesor Javier guardó silencio por unos segundos antes de responder.

—Nicky, esas cosas debes hablarlas con él.

—Lo sé —respondió de inmediato—, pero él no me dice nada. Ni me va a decir nada. Y estoy descubriendo cosas que me asustan… cosas que me hacen verlo de otra forma.

—No juzgues un libro por su portada.

Nicky soltó una risa amarga.

—Lo estoy leyendo… y lo estoy juzgando.

El profesor la observó con una mezcla de comprensión y cautela.

—Solo estaré aquí si me necesitas —dijo mientras abría la puerta—. Y no se olviden del proyecto musical, ya casi es la competencia.

El profesor le hizo un gesto para que saliera del salón y Nicky obedeció.

Mientras caminaba por los pasillos, no dejaba de pensar en cómo lo llamaban. En que todos en esa bodega lo conocían como “Alex". En que sabían que venía de México. En los hombres que lo habían llamado “cachorro” en la carrera. En lo que decía Jay. En la forma en la que Alec reaccionaba cada vez que ella intentaba hacerle preguntas.

Había demasiadas cosas que no encajaban.

Nicky apresuró el paso hasta llegar a su habitación y, en cuanto entró, cerró la puerta detrás de sí. Se adentró rápidamente y encendió su iPad.

Tecleó el nombre de su novio y pulsó buscar.

Pero no apareció nada.

Nada.

Solo su perfil en redes sociales: Instagram, TikTok… algunas fotos relacionadas con el equipo de fútbol, torneos, eventos deportivos y la vida perfecta de LIKE.

Nada que explicara quién era realmente.

Nada que le dijera por qué sentía que estaba saliendo con un completo desconocido.

Nicky frunció el ceño y volvió a teclear, esta vez probando con su nombre completo. Después con el apellido. Después con combinaciones ridículas que ni ella misma sabía si tenían sentido.

Nada.

—¿Qué demonios escondes, Alec…? —murmuró para sí misma.

Justo en ese momento, tocaron a la puerta.

Nicky dio un pequeño salto del susto. Apagó la pantalla del iPad casi de inmediato y la dejó a un lado sobre la cama, como si no hubiera estado haciendo nada.

—¿Sí? —preguntó, intentando sonar normal.

La puerta se abrió lentamente.

Y ahí estaba él.

Alec.

Traía el uniforme de entrenamiento a medio desabrochar, el cabello un poco revuelto y esa expresión seria que últimamente parecía haberse quedado pegada a su rostro. Sus ojos grises la encontraron de inmediato, pero esta vez no había suavidad en ellos. Solo cansancio. Tensión. Y algo que parecía culpa.

—Tenemos que hablar —dijo sin rodeos.

Nicky se quedó quieta.

No esperaba verlo ahí. No tan pronto. No después de los últimos días en los que apenas si parecían conocerse.



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En el texto hay: romance

Editado: 29.05.2026

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