Be the light (pendiente)

Capítulo 13

Heloooooooooo

Al fin, mi cap favorito, donde aparece la queen. Síganme en insta para que entiendan a que me refiero pero sobre todo vayan a leer "¿Quién soy?" en mi perfil, el libro que me emoiona muchisimo porque con ese inició este multiverso que se le ocurrió a mi hermosa cabecita.

Espero que también lo disfruten tanto como yo y los leo en comentarios, no se olviden de seguirme en insta para que no se pierdan de lo que les subo por allá, les tengo algo preparado y trataré de estar más activa ya que por el momento soy desempleada. Prefiero mantener ese misterio y que ustedes vayan a conocer el contenido por su propia cuenta. Gracias por las nuevas lecturas, casi llegamos a 2K y epnsar que hace un años tenía menos de mil lecturas, que emoción.

Disfruten, princessss.

Capítulo 13

Habían pasado tres días desde la última vez que Nicky vio a Alec.
Al final no había viajado con él a México. Había decidido mantenerse dentro de aquella burbuja un poco más, estirar el tiempo todo lo posible antes de enfrentar la conversación que sabía que tarde o temprano tendría que ocurrir.

No estaba lista.

Y quizá nunca lo estaría.

Los primeros mensajes de Alec habían llegado apenas aterrizó. Le había avisado que ya estaba con su familia, que el vuelo había sido agotador, pero que ya estaba en casa. Alec vivía al norte de México, donde el calor parecía pegar más fuerte que en cualquier otro lugar del planeta, así que gran parte de sus mensajes terminaban convirtiéndose en quejas dramáticas sobre la temperatura.

“¿Por qué el sol aquí odia tanto a la humanidad?”

Fue uno de los mensajes de Alec a Nicky. Nicky siempre terminaba riéndose de sus mensajes, no podía dejar de pensar en la conversación que había tenido con sus amigos la noche antes de que Alec se fuera.

Ese día, todo estaba listo para viajar con él.

Y aun así, había decidido no ir.

No estaba preparada para pasar tantos días junto a Alec sin poder seguir esquivando la verdad. No estaba preparada para volver a ver a su familia, para arriesgarse a que la reconocieran desde el primer día, para que toda esa bomba que llevaban años evitando finalmente explotara.

Así que, pocas horas antes del vuelo, le dijo que no lo acompañaría.

Y ahora esos tres días sin él se habían sentido eternos.

La voz de la maestra anunciando el final de la clase la sacó abruptamente de sus pensamientos.

—Hey, Nik… —Alex agitó una mano frente a su rostro—. Terminó la clase.

Nicky parpadeó varias veces antes de reaccionar.

—¿Eh? Ah… sí, vamos.

Comenzó a guardar sus cosas lentamente mientras Alex la observaba con los brazos cruzados.

—¿En qué estabas pensando? —preguntó con una sonrisa ladina—. ¿En Alec?—Fuiste tú la que decidió no ir —agregó enseguida.

—Cállate, Alex —murmuró Nicky, acomodando su iPad dentro de la mochila.

Su amiga soltó una pequeña risa.

—Entonces sí estabas pensando en él.

Nicky suspiró.

—Es que desde que no está he estado… distraída. Dispersa.

Alex caminó junto a ella mientras salían del salón.

—¿Ya le contaste?

La sonrisa de Nicky desapareció un poco.

—No.

—Nik…

—No he encontrado el momento, ¿sí? —se defendió rápidamente.

Alex la observó unos segundos, pero esta vez decidió no presionarla.

—¿Lo extrañas?

Nicky soltó una risa seca.

—Si ya sabes la respuesta, ¿para qué preguntas?

Alex sonrió apenas.

—Porque me gusta escuchar cómo sufres.

—Qué buena amiga eres.

—La mejor.

Caminaron por el pasillo entre el ruido de los demás estudiantes, pero incluso rodeada de tanta gente, Nicky seguía sintiendo ese vacío extraño desde que Alec se había ido.

Como si todo estuviera un poco más apagado sin él ahí.

Alex la observó de reojo antes de hablar otra vez.

—Pues si tanto quieres estar con él… ¿por qué no lo alcanzas en México?

Nicky giró la cabeza inmediatamente.

—¿Qué?

—Podrías darle la sorpresa —continuó Alex con una sonrisa—. Llegar allá sin avisarle.

Nicky abrió apenas los ojos.

Y, por primera vez desde que Alec se había ido, la idea hizo que algo dentro de ella se moviera.

(...)

Nicky no dejó de pensar en las palabras de Alex durante el resto del día. La idea era estúpida, impulsiva y peligrosa, pero seguía en su cabeza.

Sus mensajes seguían llegando constantemente.

“Te extraño.”

Ese último mensaje había sido el que terminó de romperla.



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En el texto hay: romance

Editado: 10.07.2026

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