Beach Buggy Racing: El Arco de las Islas Misteriosas

CAPÍTULO 10: COCONUT CUT

I.

La noticia de que Rez había terminado Easy Street llegó a Bucoco Island antes que él.

No había forma de saber exactamente cómo: la isla tenía esa cualidad de los lugares pequeños donde la información viajaba más rápido que las personas que la producían, y cuando el barco de la Liga atracó en el muelle de Buccaneer Bay esa tarde, había tres vecinos en el muelle que no estaban ahí por casualidad y que le dijeron felicitaciones con la naturalidad de quien comenta el tiempo.

Rez lo recibió con su incomodidad habitual ante los aplausos, que no había desaparecido con las semanas sino que simplemente había encontrado un lugar donde vivir sin causarle demasiado problema.

Esa noche, en la terraza del hotel, escribió en el cuaderno el resumen de Easy Street: ocho carreras, cuatro victorias, tres derrotas, un último lugar que no olvidaría pronto, y una carrera final contra Leilani que había sido la más difícil y la más importante de todas las que había corrido hasta entonces incluyendo las de clasificación.

Luego escribió: Coconut Cup. Jefe de serie: Beach Bro.

Y debajo, en letra más pequeña, casi como si no quisiera que nadie lo leyera aunque el cuaderno era solo suyo: Leilani dijo que lo iba a extrañar. Puede ser que tenga razón.

Cerró el cuaderno antes de que pudiera escribir algo más.

Los créditos acumulados de Easy Street le habían dado margen real para mejorar su situación en la competencia. No para comprar un auto nuevo, que seguía siendo una inversión que requería más de lo que tenía, pero sí para algo importante: mejoras al Beach Buggy rojo.

Pasó la mañana siguiente en el taller de mecánica de Buccaneer Bay con uno de los técnicos, un hombre de pocas palabras y manos expertas que respondía a los nombres de Técnico Fausto según la chapa que llevaba en el pecho, revisando las opciones disponibles en el catálogo de la Liga.

Mejoró el motor: más velocidad en recta, que era la desventaja que el buggy básico había tenido contra vehículos más potentes como el Rock Stomper de Beach Bro o el Grand Prix de Disco Jimmy. Mejoró la suspensión: más estabilidad en terrenos irregulares, que en las pistas de Mystery Island era una variable constante. Y añadió al inventario de power-ups disponibles el Fireball que había comprado antes y que todavía no había podido usar, y el Earth Strike, que el Técnico Fausto miró con una expresión que era lo más cercano al entusiasmo que probablemente ese hombre expresaba en su vida cotidiana.

—Buena elección —dijo el Técnico Fausto—. En pistas con terreno abierto es devastador.

—¿Como Crab Cove?

—Como Crab Cove. Como Shark Harbor. Como Paradise Beach. —Una pausa—. Como Buccaneer Bay.

Rez miró el ícono del Earth Strike en la pantalla del catálogo: el planeta tierra con grietas gigantes, sencillo y amenazante al mismo tiempo.

—Me lo quedo —dijo.

II.

Coconut Cup empezó tres días después de que Easy Street terminara, y empezó de manera diferente a como Rez esperaba.

Esperaba que fuera más difícil. Lo era. Pero la dificultad era de un tipo diferente al de Easy Street: no era la dificultad del desconocimiento, que era la que había tenido en la primera serie, sino la dificultad del conocimiento parcial, que en cierta manera era más tramposa porque te hacía creer que sabías más de lo que sabías.

Conocía a los corredores. Había corrido contra ellos. Los había leído.

Pero ellos también lo habían leído a él.

Eso cambió las carreras de Coconut Cup desde la primera vuelta de la primera carrera: los pilotos que antes lo ignoraban como variable ya lo incluían en sus cálculos. Marco, el del buggy verde con dorados que ahora sabía que se llamaba así y que manejaba un Rally Pro similar al de Roxie aunque de diferente color, había modificado su manera de tomar las curvas para eliminar el tipo de hueco que Rez había aprovechado en Easy Street. El Zipo anticipaba los momentos donde Rez tendía a guardar la Goma Quemada y ajustaba su posición en la pista para que activarla fuera menos ventajoso.

Incluso Disco Jimmy, que en teoría debería haber seguido siendo igual de despreocupado, corría en Coconut Cup con una atención adicional en los espejos retrovisores cuando Rez estaba detrás.

La competencia lo había estudiado.

Bien, pensó Rez en la primera carrera de Coconut Cup, cuarta vuelta, tercero detrás de Leilani y El Zipo con dos power-ups cargados y la Goma Quemada llegando al punto de activación en el panel izquierdo. Entonces todos aprendemos al mismo tiempo.

Terminó segundo esa carrera, detrás de El Zipo que había corrido con una consistencia que no dejó huecos reales en ningún momento. Leilani fue tercera, que fue la primera vez que Rez terminaba por delante de ella en una carrera que no era la final de serie, y ese dato lo guardó en el cuaderno esa noche con más cuidado del que hubiera admitido en voz alta.

III.

Las carreras de Coconut Cup recorrieron pistas que Rez no había visto todavía.

Shark Harbor en Bucoco Island con sus casas de pescadores y sus peces grandes que asomaban del agua en los tramos costeros de la pista y que la primera vez que aparecieron hicieron que Rez girara el volante por reflejo antes de recordar que estaban en el agua y no en la pista. La segunda vez ya los esperaba. La tercera vez los usó como referencia de posición.

Paradise Beach con sus estatuas gigantes de dioses tiki mirando hacia abajo desde sus pedestales mientras los buggies pasaban entre ellos, y con las casas de pescadores y esa calidad de lugar que no había decidido del todo si era seguro o no, que Rez encontró inquietante de una manera específica que tomó nota de no ignorar.

Aquarius con su acuario circular gigante en el que un pez enorme observaba las carreras con una ecuanimidad impresionante, y con sus piedras altas verticales que creaban zonas de sombra en la pista que cambiaban la percepción de las distancias.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.