Beach Buggy Racing: El Arco de las Islas Misteriosas

CAPÍTULO 14: TROPICAL TWIST

I.

Los días que siguieron a la noche de Spooky Shores fueron días de dos capas.

La capa de arriba era la que todos veían: Rez corriendo en Chowder Bowl, mejorando posiciones, aprendiendo las pistas nuevas de la serie con El Zipo como jefe de serie, escribiendo en el cuaderno, desayunando en el café de la esquina azul de Buccaneer Bay, respondiendo mensajes de Juan Carlos que seguían siendo la mejor versión de la normalidad que le quedaba accesible desde las islas.

La capa de abajo era la que nadie veía: la última línea del cuaderno que había escrito en Spooky Shores, que había releído cada noche desde entonces con la misma atención con que releía las notas técnicas sobre las pistas pero con un peso completamente diferente.

Mamá no está muerta.

No lo había dicho en voz alta todavía. No a Leilani, no a nadie. Era el tipo de cosa que necesitaba tiempo antes de volverse palabra hablada, porque una vez que se dice en voz alta existe de manera diferente y Rez todavía estaba procesando si quería que existiera de esa manera.

Lo que sí hizo fue algo más sutil: empezó a observar a Leilani de manera diferente.

No con desconfianza, que era algo importante de distinguir. Con más atención. Porque Leilani había recibido una carta al llegar a la Liga, igual que él. Porque Leilani anotaba cosas para ella misma en la tablet. Porque Leilani sabía sobre las islas más de lo que decía y lo decía de maneras que eran honestas pero incompletas.

Y porque Leilani había sido la coordinadora de bienvenida de Coco Tanaka también, posiblemente.

Esa pregunta todavía no la había hecho en voz alta.

La estaba esperando al momento correcto, que era algo que había aprendido de las carreras y que resultaba aplicarse a más cosas que las carreras.

La carrera final de Chowder Bowl fue contra El Zipo en Misty Marsh.

Era la primera vez que Rez enfrentaba una carrera final de serie en una pista que genuinamente lo incomodaba: Misty Marsh con su pantano verdoso y sus cocodrilos y sus ruinas y su neblina tenía una calidad de lugar que no invitaba a estar en él más tiempo del necesario, y El Zipo en Misty Marsh resultó ser, como Disco Jimmy en Fiesta Village o Leilani en cualquier parte, un corredor diferente en su pista que en otras.

No porque Misty Marsh fuera la pista favorita de El Zipo: era simplemente que El Zipo no se incomodaba con nada. Los cocodrilos, las ruinas, el agua verdosa, la neblina baja que hacía difícil ver los bordes del camino en los tramos más estrechos: todo eso que afectaba a Rez en grados variables era para El Zipo simplemente el entorno de la carrera, ni más ni menos perturbador que cualquier otro.

Rez ganó de todas formas.

Lo ganó con el Death Bat que había elegido como uno de sus tres power-ups del Tidal Clash: la calavera ardiente que chillaba hacia el tubo de escape del primer lugar resultó ser, en la neblina baja de Misty Marsh, algo que El Zipo escuchó antes de ver y que en el momento del impacto lo hizo perder la línea exacta del camino estrecho sobre el pantano, tocando el borde con la rueda derecha y perdiendo un segundo y medio de recuperación.

Un segundo y medio en la última vuelta fue suficiente.

El Zipo, después de la carrera, se quedó mirando el camino de piedra sobre el pantano donde había perdido la línea.

—El Death Bat en la neblina —dijo.

—No lo veías venir —dijo Rez.

—No —admitió El Zipo—. El sonido llegó antes. —Una pausa—. No me había pasado eso con ese poder en esta pista.

—¿Habías corrido aquí con alguien que tuviera Death Bat?

El Zipo lo consideró.

—No —dijo.

—Entonces era nuevo para los dos —dijo Rez.

El Zipo lo miró con esos ojos sobre la máscara que Rez ya sabía leer.

—Sí —dijo El Zipo. Y asintió una vez, que en su idioma era suficiente.

Cuatro series terminadas.

Tropical Twist venía: Oog-Oog como jefe de serie. Y en Tropical Twist estaba Tiki Temple.

II.

La mejora de buggy entre Chowder Bowl y Tropical Twist fue la más importante hasta entonces.

No porque Rez tuviera más créditos que antes, aunque el Tidal Clash había ayudado considerablemente: era porque el Técnico Fausto le explicó, con su economía de palabras habitual, que las pistas de Tropical Twist incluían condiciones que el Beach Buggy, incluso con motor nivel cinco del campeonato, no estaba diseñado para manejar sin modificaciones específicas.

—Tiki Temple —dijo el Técnico Fausto.

—¿Qué tiene Tiki Temple?

—Lava —dijo el Técnico Fausto.

—El camino pasa sobre la lava, no por ella.

—Sí. —Una pausa—. Pero el calor del lago de lava afecta los neumáticos y el motor en esa pista de maneras que en otras no ocurren. Sin el kit térmico, el motor pierde rendimiento en la sección central del templo.

Rez miró el catálogo.

—¿Y con el kit térmico?

—Funciona normal —dijo el Técnico Fausto—. Como si la lava no estuviera.

—Ponlo.

El Técnico Fausto lo puso.

También mejoró los frenos, que en las pistas de Tropical Twist con sus terrenos más extremos eran la diferencia entre un ángulo de curva controlado y uno que llevaba al borde del camino, que en Tiki Temple específicamente llevaba directamente al lago de lava.

—¿Alguien ha caído al lago? —preguntó Rez mientras el Técnico Fausto trabajaba.

El Técnico Fausto lo miró.

—¿En la historia de la Liga?

—Sí.

Una pausa que fue más larga de lo que Rez esperaba.

—El sistema de retorno funciona también ahí —dijo el Técnico Fausto finalmente.

No era exactamente la respuesta a la pregunta que había hecho. Pero era la respuesta que el Técnico Fausto consideraba apropiado dar, y Rez lo anotó en el cuaderno esa noche no como dato técnico sino como dato de contexto.

El sistema de retorno funciona también en la lava de Tiki Temple. Lo dijo el Técnico Fausto. No dijo que nadie hubiera caído nunca.




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