I.
El lector sabe cosas que Rez no sabe.
Sabe que mientras Rez duerme en su habitación del hotel de Fiesta Village con el cuaderno en la mesita de noche y la moneda de McSkelly entre sus páginas, hay un hombre en Londres que sigue de cerca cada carrera, cada posición, cada crédito ganado y cada mejora al buggy rojo con rayos amarillos. Un hombre que no tiene nombre en esta historia porque los nombres dan forma y el CEO de Global Unity® ha pasado décadas siendo una sombra con poder, y las sombras no necesitan nombre para hacer daño.
Sabe que ese hombre vio a Rez ganar el Tidal Clash y no se sorprendió. Que vio la final de Pineapple Punch y tomó nota. Que tiene planes para Rez que Rez no conoce y que involucran la isla y sus secretos de maneras que todavía no son visibles desde donde está la historia ahora.
Sabe que en algún lugar fuera de las islas, en una oficina de una empresa que el mundo conoce por otras razones, una mujer con el pelo negro y ojos que Rez reconocería en el espejo si los comparara con los suyos revisa reportes de una competencia de carreras en un arco de islas del Pacífico con una atención que no tiene nada de casual y todo de maternal y estratégica al mismo tiempo.
Sabe que Grand Faust, que todos llaman Técnico Fausto y que viene de Londres igual que el CEO pero por razones completamente diferentes, lleva semanas con un sobre en el cajón de su escritorio en el taller de mecánica de Buccaneer Bay. Un sobre que ha abierto y cerrado varias veces. Que ha releído el contenido hasta memorizarlo. Que sabe que tiene que entregarlo y que cada día que pasa sin entregarlo es un día que Rez pasa sin saber algo que necesita saber.
El lector sabe todo esto.
Rez no.
Rez está durmiendo con el cuaderno en la mesita de noche, con la moneda de McSkelly entre sus páginas, soñando probablemente con rectas largas y rastros de fuego en el asfalto.
Mañana empieza Tidal Rush.
II.
B'Zorp anunció el inicio de Tidal Rush de la manera en que B'Zorp hacía todo: con información precisa y sin elementos superfluos.
Apareció en la reunión de pre-serie con su presencia verde y sus ojos demasiado grandes procesando la sala y dijo:
—Tidal Rush. Siete series. Las más exigentes del campeonato hasta la Typhoon Trophy final. Las pistas incluyen condiciones que no han enfrentado antes. —Una pausa—. Especialmente Death Bat Alley.
El nombre cayó en la sala con el peso que tenía.
Disco Jimmy dejó de tamborilear en la mesa. El Zipo levantó la vista de su cómic. Incluso Beach Bro, que recibía casi todo con la misma ecuanimidad, se movió ligeramente en su silla.
—Death Bat Alley no es una pista normal —continuó B'Zorp—. El sistema de retorno funciona ahí. Pero el tiempo de retorno puede ser considerablemente mayor que en otras pistas dependiendo de la profundidad de la caída en la lava. —Sus ojos enormes recorrieron la sala—. Lo digo como información, no como advertencia. La decisión de cómo correr ahí es de cada piloto.
—¿Has corrido Death Bat Alley antes? —preguntó Rez.
B'Zorp lo miró.
—Sí —dijo—. Varias veces.
—¿Caíste alguna vez?
Una pausa que fue más larga que las pausas habituales de B'Zorp.
—Una vez —dijo—. El retorno tardó cuarenta y siete segundos.
Cuarenta y siete segundos en una carrera de tres vueltas era básicamente el campeonato perdido. Pero eso era lo de menos. Cuarenta y siete segundos en lava era cuarenta y siete segundos en lava, y el hecho de que B'Zorp lo dijera con su voz de siempre sin inflexión particular no reducía el peso de lo que significaba.
—¿Qué se siente? —preguntó Roxie, con esa manera suya de preguntar directamente lo que todos pensaban pero no decían.
B'Zorp la miró.
—Calor —dijo—. Y una oscuridad que no es como las otras oscuridades.
Nadie preguntó más sobre Death Bat Alley en esa reunión.
La mejora del buggy para Tidal Rush fue la conversación más seria que Rez había tenido con Grand Faust desde que llegó a las islas.
No porque el contenido técnico fuera diferente a las veces anteriores: era la misma estructura de revisar qué necesitaba el buggy para las pistas nuevas y qué créditos había disponibles. Era diferente porque Grand Faust, esa mañana, tenía algo en la cara que Rez no le había visto antes.
No era exactamente preocupación. Era algo más parecido al peso de alguien que lleva cargando algo durante demasiado tiempo y que sabe que el momento de soltarlo se acerca.
Rez lo notó pero no dijo nada todavía.
—Para Death Bat Alley —dijo Grand Faust, con su acento de Londres que Rez había aprendido a encontrar reconfortante de una manera que no había anticipado cuando llegó a las islas— el buggy necesita el sistema de aislamiento térmico avanzado. No el kit térmico básico del Tiki Temple: uno más completo, diseñado específicamente para exposición prolongada al calor de la lava.
—¿Por qué prolongada? —preguntó Rez.
—Porque Death Bat Alley es noventa y ocho por ciento lava —dijo Grand Faust—. El calor no es puntual como en Tiki Temple donde hay un lago y un camino sobre él. En Death Bat Alley el calor es el ambiente. El motor, los frenos, los neumáticos, el sistema de dirección: todo opera bajo condiciones térmicas que ninguna otra pista produce.
—¿Y el sistema de retorno ahí?
Grand Faust lo miró.
—Funciona —dijo—. Siempre funciona. —Una pausa—. Pero como dijo B'Zorp, el tiempo puede variar. Por eso el aislamiento térmico avanzado también protege los sistemas de retorno del buggy. Reduce el tiempo de espera si ocurre una caída.
—¿De cuánto a cuánto?
—De cuarenta y siete segundos en el peor caso a aproximadamente doce en el mejor caso con el aislamiento completo.
Rez miró al Grand Faust a los ojos.
—¿Cómo sabes exactamente cuarenta y siete segundos?
Grand Faust sostuvo la mirada.
—Porque yo diseñé el sistema de retorno —dijo—. Y llevo el registro de cada activación desde que existe.