Bebé demonio

Capitulo 9 Una sorpresa inesperada

Cuando uno hace muchas cosas en un día, las horas solo parecen ser simples minutos. Aún más cuando son horas en donde el esfuerzo y un momento agradable se juntan.

Así fue cuando Alterium y yo terminamos de ordenar la mayoría de las compras realizadas durante el día, soltando ambos un suspiro de cansancio y satisfacción. Al culminar de explicarle algunos detalles más a Alterium, el día que parecía ser eterno acabó, no sin antes de que ambos utilizaran mi baño para asearse, debido a que el baño del segundo piso no funcionaba bien.

Bañar al pequeño Arthur fue un verdadero desafío, al ser mucho tiempo desde que bañé a un bebé. Pero junto con Alterium pudimos bañarlo sin problemas. En cuanto a él, no le fue difícil recordar cómo usar la ducha y bañarse de forma rápida. Mientras tanto, el pequeño Arthur ya dormía sobre el mueble, sentándome a su lado para cuidarlo. En ese momento estaba rogando que no sucediera nada que me hiciera entrar al baño a la fuerza. Si aquello hubiera sucedido, estoy segura de que me hubiera sido imposible mirarlo a la cara otra vez por la vergüenza.

En el momento en que Alterium salió del baño, al girar hacia él, mi cuerpo se sobresaltó un poco al ver que tenía su cuerpo original de vuelta, vestido con la pijama azul que le compré. Su largo cabello negro permanecía un poco mojado y desordenado, al recién haberlo secado, siendo cubiertos sus cuernos grisáceos por la toalla blanca que tapaba parte de su cabeza.

Creo que el shock se debió al ver a un demonio vestido de esa forma tan casual, ya que el diseño de la pijama traía algunas nubes blancas y estrellas como estampado. Algo infantil a simple vista, ya que venía en conjunto con la pijama de su hijo.

Incluso si no dijo nada sobre su aspecto cuando lo escogí, me pregunto cómo reaccionaría si lo vieran así en el Inframundo...

Lo único cierto es que no me había dado cuenta de que, en su forma de demonio, era un poco más alto comparada con su usual apariencia humana, por lo que casi podía alcanzar el techo de mi casa.
Sin embargo, también sus grandes cuernos grisáceos ayudaban a verlo de ese modo. Cuando él notó mi expresión de sorpresa, no tardó en formarse un incómodo silencio en el ambiente, así que, sin pensarlo mucho, de inmediato Alterium volvió a su forma humana.

—Lo siento. Olvidé cambiar mi apariencia antes de salir.

De inmediato negué con ambas manos, tratando de no hablar fuerte para no despertar a su hijo.

—Debe ser cansado mantener esa forma humana. No te disculpes; no hay problema en que te muestres así dentro de casa. Solo fue inesperado, ya que me había acostumbrado a ver solo tu otra apariencia —expliqué rápido, ocultando el hecho de que aquello fue por la pijama que usaba.

Después de que Alterium entendiera mis palabras, solo se despidió de mí dándome las gracias. Cargó a su hijo y se lo llevó para dormir con él.
Ese día sentí que había sido el más largo de mi vida. Después de bañarme, solo me bastó cerrar los ojos para que mi cuerpo se sumiera en un profundo sueño.

Pero muy pronto noté que mi alarma sonaba como si nunca fuera a detenerse, así que moví mi mano de un lado a otro para encontrarlo. Cuando comprendí la situación, mi cuerpo se levantó de golpe, al igual que mi alma.

—¡El trabajo!

Con el canguro portabebé que compramos, Alterium podía tener las manos libres para realizar otras actividades. Así que me aseguré de que pudiera usarlo antes de salir, después de enseñarle fugazmente cómo hacerlo ayer. Cuando se lo colocó por sí mismo, tras cambiar y dar de comer al pequeño Arthur sin ayuda, me di cuenta de que no tenía que preocuparme por ello.

—Perfecto —expresé entusiasmada, luego de terminar de ponerme mis tacones negros, completando así mi apariencia formal.

Viéndome fijamente, Alterium expresó de forma sincera:

—Tus estilos son realmente variados. Y todos te quedan bien.

—¿En serio? ¿Se ve bien?

—Recuerdo quejarte de él, pero es bonito y elegante. Definitivamente tienes buen gusto.

Arqueé media sonrisa al recordar aquella escena, sintiendo vergüenza por dentro.

—Cierto..., es inevitable no quejarse. Pero tengo que usarlo, es a lo que nosotros llamamos formalidad. Además, no es que me disgusten tanto; depende de la situación y el lugar de uso.

Alterium meditó por un momento.

—Entonces es como una armadura: incómodo, pero necesario e imponente.

—¡Exactamente! Es una buena comparación. Y tú también te ves bien con ese conjunto, fue una buena elección —mencioné aliviada.

—Lo escogiste tú, después de todo. Incluso mi hijo está cómodo con su nueva ropa.

Y le queda muy bien.

—Me alegra que sea así, pequeño Arthur.

Luego de ver el gesto tierno del bebé como respuesta, giré mi cuerpo hacia atrás y miré la hora del reloj que colgaba sobre la pared, sintiendo mi cuerpo tensarse cuando noté qué hora era.

¡¿Es tan tarde?!

—Mañana llamaré a un plomero para reparar el baño del segundo piso. Siéntete libre de usar la sala y la cocina. Para Arthur, recuerda que tenemos papillas listas que solo necesitas calentar un poco para darle de comer. Para ti, dejé algunas comidas listas en los recipientes que están en la nevera; usa el microondas para calentarlas. Si hay algo que no entiendas, no dudes en llamarme al celular que te compré. Trataré de regresar temprano para ayudarte a bañar a Arthur. Por esta vez podrán utilizar mi baño por segunda vez. —Tomé un bocado de aire y luego suspiré—. Lo siento si hablé demasiado en poco tiempo, pero debo irme ahora.

Alterium asintió, mostrando una expresión confiada.

—Lo podré recordar a la perfección, puedes irte sin preocuparte.

—Está bien. —Sonreí.

En ese instante entendí por qué mi madre solía hablarme de esa manera cada vez que se iba a trabajar, preocupada por dejarme sola. La vida puede cambiar tanto, hasta el punto en que los simples recuerdos se convierten en algo que anhelo ahora.




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