Bebé demonio

Capítulo 10 El pasado quedó atrás

Incluso si su ropa estaba un poco sucia y su mirada era de preocupación, su postura era recta y elegante, lo que contrastaba de forma radical con la situación en la que se encontraba.

Suspiré y luego le mostré una sonrisa al asimilar lo que veía. Para su sorpresa, mi voz sonó calmada:

—No te preocupes, sé que hay una explicación válida. —Aproveché para recoger del piso la caja de pastel, enderezando de inmediato mi postura.

Aunque aún estaba sorprendida por la escena, dentro de mí deseé haber visto cómo llegó a la situación en la que se encontraba actualmente.

Él me contestó sin titubear:

—Ya que llegarías agotada, creí que sería mejor intentar cocinar algo para la cena. Pero subestimé la cocina. —Tocó un plato hondo—. Sin embargo, logré hacer algo.

Mi expresión se mostró conmovida ante tal explicación.

—Solo para que no cocinara, tú...

Alterium asintió con la cabeza, sintiendo con ello una combinación de emociones.

Él realmente quiere obtener mi completa confianza en base a gestos sinceros.
Siendo tan considerado, ¿cómo no podría reconocerlo?

Por otro lado...

¿El rey del inframundo cocinó para mí?

Esto es algo que no volveré a experimentar, incluso si renazco mil veces. Tengo que probarlo.

—Es suficiente explicación, en realidad te debería agradecer. —Alterium me miró confundido con lo último que mencioné, pero también lo vi sentir alivio—. Pero aún tengo una duda, ¿cómo lograste cocinar...?

Él señaló de inmediato su celular, el cual se encontraba en un lugar seguro de la cocina.

—Me enseñaste a buscar videos en el celular que me diste, así que traté de seguir la receta de uno de ellos. Se llamaba: «Tutoriales de cocina.» Además, te vi usar la cocina varias veces, aún lo recuerdo.

—¡Cierto! Eres muy hábil con el celular. Incluso... —Antes de que pudiera decir algo más, el gruñido de mi barriga sonó muy claro, lo suficiente como para sentir vergüenza en ese instante.

Debo parecer una persona hambrienta pidiendo comida. ¿Cómo mi estómago puede ser tan sincero en este momento?

Me excusé de inmediato, hablando de forma nerviosa:

—Fue... un acto involuntario de mi estómago.

Despejando parte de la cocina, Alterium acercó hacia mí un plato hondo.

—La comida que hice aún está caliente. Tal vez pueda ser de tu agrado, incluso con el aspecto que tiene.

Mi boca esbozó una leve sonrisa, aún manteniendo la vergüenza que sentía.

Él debe pensar que me muero de hambre...

El plato de comida aún humeaba por lo caliente que estaba. Cuando lo vi de cerca, noté que el platillo preparado era un guiso de pollo.
Había pequeñas partes quemadas y tenía un color peculiar. Probablemente era el tercer intento que hacía, por la cantidad de insumos que utilizó. Sin embargo, el olor que desprendía solo me indicaba que sería un desperdicio no probarlo.

De hecho, ansiaba hacerlo por curiosidad.

Sin pensarlo mucho, agarré una cuchara limpia y probé un bocado de ese guiso.
Para mi propia sorpresa, mi gesto fue de agrado total. Por un instante sentí que mis preocupaciones se habían aliviado completamente, una alegría única que solo se puede disfrutar al probar una comida deliciosa.

—Está bueno. Me gusta. Lograste un gran sabor.

—¿En serio?

Asentí con la cabeza y le pregunté con entusiasmo:

—¿Realmente es la primera vez que cocinas?

—Sí, se puede ver en el desastre que provoqué.

—No te sientas mal por ello, créeme que valió totalmente la pena. No sé cuánto tiempo ha pasado desde que alguien cocinó para mí, incluso este platillo es uno de los que más me gusta —expresé contenta—. ¡Gracias!

—¿Entonces acerté en cocinar este platillo?

—Totalmente. —Asentí con entusiasmo.

Su repentina sonrisa satisfecha hizo que incluso olvidara por un momento cómo quedó la cocina.

—Me alegra oírlo —respondió.

Siempre tenía una sensación extraña cuando Alterium me miraba a los ojos, como si él pudiera ver a través de mí con aquellos peculiares ojos grises.
Incluso si quería creer que estaba pensando mucho las cosas, era una sensación que no se desvanecería fácilmente de mi mente.

—Cierto, ¿aún queda comida para ti? —pregunté preocupada.

—Sí, aún queda en la olla. También hay papilla para mi hijo.

—Perfecto, entonces este pastel será nuestro postre. —Alcé la caja con una sonrisa—. Aunque debe estar un poco magullado... No hay problema, el sabor es lo que importa, además es un obsequio especial.

Al escuchar un leve quejido, este aumentó en un sollozo, dándonos cuenta de que el pequeño Arthur había despertado.
Había tenido un largo sueño, lo suficiente como para no despertarse cuando su papá cocinaba de forma tan enérgica.

—Le di de comer y le cambié el pañal hace tres horas —mencionó Alterium, sacando a su hijo de su espalda y sosteniéndolo de inmediato sobre su pecho.

—Buen trabajo. Pero ahora debe estar muy incómodo y hambriento —respondí preocupada.

—Sí, lo está ahora, pero durmió bastante bien en mi espalda.

—Primero nos encargamos de bañar al pequeño Arthur, cenamos y luego limpiamos ambos la cocina.

—... Solo indícame cómo limpiarla. Es mi responsabilidad hacerlo.

Medité sobre lo dicho por él por unos segundos y asentí al darme cuenta de que Alterium no quería que gastara más energía en limpiar la cocina.

—Está bien, entonces bañaré a tu hijo mientras avanzas con la limpieza y luego cenamos. ¿Qué opinas? Acabaremos más rápido.

—Así será, te lo agradezco. —Volvió a sonreír de forma gentil.

Después de despertar por completo, el pequeño Arthur me reconoció al verme. De inmediato dejó de sollozar y estiró su pequeña mano hacia mí; su balbuceo sonó de forma tierna, como si saludara mi llegada:

—¡Dada! ¡Baba!

No tardé en responderle con una gran sonrisa:

—He vuelto, pequeño Arthur.




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