Bebé demonio

Capitulo 13 Pasatiempo peculiar

Por una semana entera pude sentir una inusual tranquilidad en mi lugar de trabajo. Incluso si mi jefe me mandó a realizar más trabajo de lo usual, las visitas no deseadas cesaron por todos esos días, ya que pareciera que mis palabras fueron un duro golpe a su ego. Además, al parecer no fui la única que tuvo mucho que hacer esa semana.
Pero la razón de mi tranquilidad también se debió a que Alterium estaba cada vez más acostumbrado a la vida en el mundo humano, hasta el punto de sentir una gran dependencia de sus acciones. Y ahora que el pequeño Arthur tiene más de ocho meses de edad, podíamos notar orgullosos el gran avance de los movimientos de sus extremidades, incluida la forma de emitir sus emociones.

En cuanto a los almuerzos de Alterium, en esos tres días de la semana no me faltó ningún almuerzo recién hecho por él. Además, salir al exterior hizo que Alterium conozca por su propia cuenta más lugares de la zona en donde laboro; sitios que ni yo conocía al pasarme todo el día trabajando y nunca disfrutar los fines de semana, fuera de mi zona de confort.
Algo que ahora estaba cambiando de a poco.

Las compras de esta semana fueron realizadas en la mañana. Como era usual, se compró todo lo necesario un domingo. Esta vez fue Alterium quien escogió la mayoría de ingredientes, tomando en cuenta también mis gustos en la comida. Aunque él podía imitar los gestos humanos desde el principio, ahora nadie podría imaginar que están tratando con el rey del Inframundo, al haber mejorado su nivel de interacción con ellos en poco tiempo. Siendo parte del mérito el celular que le di como guía.

Ya con cada producto en su lugar, y después de haber jugado y hecho dormir al pequeño Arthur sobre el mueble,
todo parecía ir bien antes que atardeciera más, hasta que recordé algo importante que me mencionó Alterium desde un principio.
Él había llegado a este mundo de improviso, así que al desaparecer por tanto tiempo del Inframundo, su puesto como rey está vacío y desprotegido. Algo que no coincidía con la calma que me transmite al estar atrapado en este mundo ya por tres semanas. Podía deducir que sabe controlar bien sus emociones, ya que él mismo lo mencionó, pero no sabía hasta qué punto.

—Alterium, ¿aún te sientes cómodo en este mundo? Sé que te has adaptado muy bien a nuestro entorno, pero en realidad eso es algo que yo solo veo desde el exterior —mencioné, sentándome al frente de él.

—Por cómo me miras, siento que tienes algo importante que decirme. Te escucho, Lilian. —Acomodó su posición inicial.

Su respuesta fue directa, por lo que no dudé en mirarlo a los ojos en ese instante.

—Sí, eso es correcto. Para comenzar, me agrada tu serenidad con la que nuestra convivencia se desarrolla junto a tu hijo, pero has estado muy tranquilo después de tu estadía temporal en mi casa. Y tu puesto como rey está vacío en este momento en el Inframundo. Eso solo quiere decir algo según mi punto de vista: tienes a alguien de suficiente confianza en tu reino, hasta el punto de tener la certeza de que no aspirará a tomar el poder y mantendrá a salvo tu puesto como rey, incluso si llegaste aquí de improviso —tosí para calmar la seriedad de mis palabras—. Es algo que supuse, ya que creí que no podrías estar tan tranquilo en esta situación; te costó mucho obtener ese título.

Su mirada también se dirigió a la mía, tardando unos segundos en responder, como si analizara mis palabras con mucho cuidado.

—Haces deducciones interesantes, Lilian, y eso me agrada. Ya que no es del todo errado; de hecho, eso es correcto.

—Solo pensé en algo lógico, en realidad no creí acertar...

—Bien, responderé a tu duda. Hay alguien cercano a mí, un demonio que no me puede traicionar, incluso en esta situación —su sonrisa se tornó fría y su mirada autoritaria—. Porque si lo hace, él morirá instantáneamente. Ya que hay algo que nos conecta.

—¿Es algo tan poderoso?

—Un pacto de sangre entre demonios. Algo que no se puede romper.

Mi mirada se quedó perpleja por un instante.

Eso tiene mucho sentido, es algo muy minucioso e inteligente de tu parte, Alterium.

—Créeme que hasta yo me siento más tranquila al saber eso. Aunque no sé con exactitud las circunstancias de tu trato, sé que es importante tener mínimamente un segundo plan en caso de situaciones inesperadas.

—Sí, es muy importante. —Su postura se mantuvo erguida, mirándome fijamente como si tuviera curiosidad por mis palabras—. Por tu manera de expresarte, debe interesarte este tipo de forma de gobierno.

—Bueno… es interesante saber sobre ello —respondí en un tono entusiasta.

—Ese estante de libros es la prueba de aquello, ¿verdad?

De inmediato dirigí la mirada hacia mi estante de madera, el cual se encontraba apoyado en una de las esquinas de mi sala, sintiendo aún la mirada curiosa de Alterium.

—Supongo que leíste de qué van esos libros.

—Ayer los miré mejor, cuando mi hijo Arthur se dirigió hacia el gateando. No me había atrevido a ver tu estante de cerca, pero cuando leí los títulos de aquel conjunto de libros, admito que me quedé sorprendido por tu buen gusto.

No es el único tipo de libro que leo, ya que la mayoría está guardada en mi habitación. Pero ahora mismo me siento halagada de alguna forma.

—¿Yo tengo buen gusto? Son libros sobre estrategias militares y todo sobre la guerra. Pensé que me dirías que es extraño tenerlos en grandes cantidades, además de que mis gustos son peculiares.

—¿Es eso lo que te decían antes, Lilian?

Mi cuerpo se tensó por su directa y acertada pregunta. Así que no dudé en hablarle un poco de mi pasado:

—Desde que era una niña me han gustado mucho estos tipos de libros. En un mundo de aparente paz, aprender sobre aquello es inútil para los demás. Incluso oculté este pasatiempo de mis nuevos amigos cuando era una adolescente, ya que sabía qué sucedería si lo mencionaba.
Pero, para mis padres, era algo grandioso e interesante, y me los compraban sin pensar que era extraño. Así que ahora los tengo guardados en mi estante. Es una colección preciada.




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