Bebé demonio

Capitulo 14 Mal presagio

Los humanos han creado a lo largo de nuestra existencia muchas cosas que facilitan nuestra forma de vida actual, que reemplaza y fortalece parte de nuestras debilidades. Tal vez ese sea también el punto de vista de Alterium, por lo que este nuevo descubrimiento facilitaría aún más su estadía en este mundo. Después de todo, hasta este punto, Alterium no es indiferente a las mismas necesidades que tiene un humano.

Luego de ver su mirada satisfecha al haber realizado una compra por internet de forma correcta, yo suspiré con gran alivio después de terminar de explicarle justo en el tiempo correcto, ya que debía irme a trabajar.

—Comprar por internet es bastante interesante. Fácilmente un humano podría quedarse en su casa solo adquiriendo productos de esta forma —mencionó aún mirando de forma fija su celular.

—Tienes toda la razón. Sin embargo, es mejor escoger tú mismo los productos; te pueden engañar por internet, claro dependiendo de la plataforma que utilices. Por eso casi ni lo uso. Pero en una emergencia puedes pedir lo que te falta viendo el catálogo que te enseñé. Y si te salen anuncios extraños de algunas otras páginas, solo ignóralos.

—¿Qué cosas extrañas? —preguntó curioso, bajando su mirada hacia mi rostro.

Mi mente divagó recordando todas las cosas que se pueden ver por internet. Así que traté de que mi respuesta fuera corta:

—Pueden ser cosas extrañas que algunos humanos no toleran.

—Pero yo soy un demonio.

—Creo que también para los demonios.

—He visto demasiadas cosas en el Inframundo, Lilian —arqueó una leve sonrisa.

Así que solo estás bromeando conmigo. Después de todo, sería extraño que no sepas a lo que me refiero con el tiempo que llevas usando tu celular...

Mi expresión se mostró un poco nerviosa y no dudé en hablarle de forma directa:

—Es mejor que no los tomes en cuenta. Créeme que es mejor. También son publicidades engañosas que podrían dañar tu celular.

—Si es así, no te preocupes, no lo haré —expresó de forma obediente.

Solo le mostré un gesto de aprobación, mencionando algo importante:

—Por cierto, normalmente un pedido hecho por internet llega en dos días o más. Pero la tienda virtual que te enseñé tiene la fama de demorarse mínimo dos horas, ya que son productos sencillos y fáciles de entregar. Solo recíbelo anotando tu nombre; yo confirmaré la entrega con el correo que me manden. Si tienes más dudas, dímelo sin problema.

—No lo tengo, tu forma de explicar es precisa, lo recuerdo todo. Puedes ir a trabajar tranquila, nosotros nos distraeremos de alguna forma en casa.

De inmediato estiré mi cuerpo para relajar mis músculos y me dirigí a mi cuarto para cambiarme de ropa, ya que me había bañado temprano.

—Terminaré de alistarme rápido, hoy prepararé el desayuno —volteé hacia él por unos segundos.

Alterium asintió con la cabeza.

—Aprovecharé en preparar algo para mi hijo mientras aún duerme.

—¡Genial! —le contesté con una sonrisa, antes de irme hacia mi habitación.

La rutina de ambos se ha hecho tan frecuente que, incluso la naturalidad con la que hablo, expresa qué tanto me he acostumbrado a ella; esto también es igual para Alterium y su pequeño hijo. Esta casa se había convertido en un lugar en donde ambos podían tener la vida normal de un humano. Pero incluso el rey del Inframundo sabe que hay un límite entre la comodidad y el apego a esta forma de vida. Después de todo, es una realidad que se convertirá en solo recuerdos del pasado. Y yo solo estoy tratando de que aquellos recuerdos sean algo agradable que recordar.

Cuando las horas pasaron, vi en mi ventana el reflejo del sol desvanecerse, haciendo que el día se torne más oscuro al ya ser casi de noche. Siendo un día jueves, la agotadora semana laboral estaba a punto de culminar, y con ella también los pendientes de esta semana. Incluso podía notar el buen ánimo de Ernesto, que expresaba también que todo estaba bien en su familia.

Recostando mi rostro sobre mi escritorio, suspiré para relajarme unos segundos.

—Después de todo, no ha sido un día tan malo. Los pendientes por fin disminuyeron y no hubo interrupciones no deseadas. ¿No te sientes de la misma forma, Ernesto?

Él volteó su silla hacia mi dirección, respondiendo de forma entusiasta:

—Sí, incluso hoy podré irme temprano para estar más tiempo con mi hijo y mi esposa.

—Al parecer nuestro jefe nos tuvo piedad esta semana —bromeé en un tono bajo—. Me da más ánimo saber que todo está bien con tu hijo, además de verte con una expresión feliz hoy.

—¿Se nota tanto en mi rostro? —mencionó avergonzado.

—Eres mi amigo, creo que te conozco lo suficiente como para afirmar eso —le respondí con una sonrisa.

—Mi esposa también me dice que soy muy expresivo.

—¿Lo ves? Créele a tu esposa.

—Ni cómo negarlo —rió un poco.

Mientras aún escuchaba a Ernesto hablar, de repente sentí una leve punzada en mi pecho, algo a lo que no le tomé importancia al principio. Hasta que noté que mi respiración comenzó a acelerarse, como si me sintiera nerviosa o alerta por algo. Esto fue notado por Ernesto de inmediato, ya que enderecé mi postura y toqué mi pecho con una expresión nerviosa.

—¿Lilian? ¿Te pasa algo? —preguntó en un tono asustado.

—Solo me sentí mal de un momento a otro. Supongo que descuidé un poco mi salud, pero estoy segura de que no es nada grave.

—¿Estás realmente segura? Nunca te había visto de esta forma en el tiempo que te conozco. Lilian, primero es tu salud; si te sientes mal, te acompaño al hospital ahora mismo.

La expresión de pánico que mostraba Ernesto en sus ojos también se debía a que reflejó mi estado con los ataques de asma que tenía su hijo. Algo que me hizo sentir culpable.
De inmediato me levanté de mi asiento, conteniendo el dolor que sentía en mi pecho, y me dirigí hacia él, posando mi mano en su hombro izquierdo para tranquilizarlo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.