Bebé demonio

Capítulo 15 La persona que me salvó

Las emociones que experimenté en los días posteriores a lo sucedido con el pequeño Arthur hicieron que estuviera más presente y atenta a la vida de ambos. Había días tranquilos, pero también días en los que el hijo de Alterium experimentaba leves fiebres. Sin embargo, todo acabó al quinto día, cuando ya no hubo más secuelas de su crecimiento. Como resultado, se convirtió en un bebé que ya podía caminar un poco más con algo de ayuda, además de sostener con sus manos objetos más pesados que él. Algo que demostraba que no era un bebé común de ocho meses y medio.

Después de aquello, todo parecía ir normal en nuestro día a día. Y ahora por fin era viernes, así que sentí el alivio de haber terminado mis pendientes, al menos por esta semana, ya que la próxima las sobrinas de mi jefe volverían del viaje que realizaron. Y eso solo significaba días no tan pacíficos. Pero sabía que aquello acabaría con el término de mi contrato laboral, ya que solo me quedaban tres semanas en la empresa.

Traté de distraer mi mente con pensamientos buenos mientras me alistaba para ir a casa, hasta que una llamada entrante hizo que mi rostro expresara alegría.

Era la llamada de mi mejor amiga:

—Sorpresa, Lilian —habló con buen ánimo apenas atendí.

—¡Hola Elizabeth! ¿Cómo has estado, amiga?

—Muy bien, Lilian. Por fin estoy de vacaciones, aunque son muy cortas. Lo siento por pedirte que no me contactes por dos semanas, el lugar a donde me enviaron no tenía señal en lo absoluto. Pero ya estoy de vuelta en el hospital donde trabajaba. Y eso significa...

—¿Vendrás pronto a esta ciudad? —pregunté emocionada.

—¡Eso es correcto! Así que iré a visitarte hoy en la noche. Estoy a punto de viajar ahora mismo, llegaré en dos horas o un poco más. Te llevaré el postre que te gusta.

—... ¿Irás a mi casa apenas llegues del viaje?

—Sí, ya lo hice varias veces antes. Pensé que sería bueno verte primero. Pero, ¿por qué tu voz suena algo nerviosa?

—No es eso, solo que estarás muy cansada después del viaje. Claro que puedes quedarte a dormir en mi casa. Hoy estaré regresando temprano del trabajo.

Solo con oír una pausa en nuestra conversación, me puse más nerviosa al escucharla suspirar.

—Mi estimada amiga, te conozco desde hace más de seis años. Nunca actúas nerviosa ante mí, a menos que me quieras ocultar algo, y eso es raro. Sabes que puedes confiar en mí, pero está bien si no me lo dices ahora, sé que tienes tus razones.

Sin dudarlo, le contesté de forma sincera:

—Probablemente lo sabrás cuando llegues a mi casa. Te prometo que no es nada malo. Te espero, Elizabeth; prepararé algo caliente para acompañar el postre.

—Eso suena genial, las noches ahí son algo frías... Un momento, ¿están mencionando mi número de vuelo? —Se oyó el sonido del altavoz del aeropuerto-. Sí, sí lo es.

—Entonces ya no te hago demorar más, que tengas un buen viaje, Elizabeth. Ya nos pondremos al día cuando llegues.

—¡Gracias! Te cortaré la llamada, ya es hora de subir.

Después de aquella llamada, mi buen humor perduró hasta que llegué a casa. Incluso fue notable cuando Alterium me vio ingresar con una gran sonrisa en el rostro.

—Por fin llegué, ¿cómo les fue hoy?

—Bienvenida, Lilian. Fue un día muy tranquilo, mi hijo se distrajo bastante con el set de juguetes que pedí por la tienda virtual.

—Ya lo noto, hiciste una muy buena compra. —Lo miré con un gesto de aprobación.

El pequeño Arthur, al verme, de inmediato sostuvo el tablero de rompecabezas que estaba detrás de él solo para mostrármelo, encajando correctamente todas las figuras que estaban esparcidas en la alfombra. Luego alzó su mirada hacia mí y, como si quisiera hablarme, balbuceó mientras sonreía orgulloso de su logro:

—Dapa, ¡dada! —Palmeó el tablero con entusiasmo.

Mis manos no dudaron en aplaudir su hazaña al ver tan adorable comportamiento.

—¡Excelente, pequeño Arthur! Eres un bebé muy inteligente.

Alterium se acercó a mi costado sin apartar la vista de su hijo.

—Arthur en verdad quería mostrarte esto. Mi hijo cada vez es un bebé más despierto.

—Lo es. También es increíble para mí tener la oportunidad de verlo crecer, aunque sea en poco tiempo.

Él solo asintió, con la misma expresión suave que tenía cuando hablábamos así. Pero al cambiar la forma de su mirada, me hizo una pregunta en un tono curioso:

—Estabas muy feliz cuando entraste a casa. ¿Te ha sucedido algo muy bueno? No suelo ver seguido esa expresión de emoción y alegría en tu rostro, así que tuve curiosidad por saber la razón.

Supongo que notó que estaba muy relajada, más de lo normal. Es algo nuevo verlo tan curioso; creo que he sido una influencia muy notable.

—Sí, es algo muy bueno. Y también es algo que debes saber. Hoy alguien muy importante llegará de visita a mi casa y se quedará esta noche. Mi mejor amiga, Elizabeth.

—Así que una visita... eso fue inesperado. Noto que ella es una persona muy importante para ti.

—Lo es, Elizabeth es mi preciada amiga... la persona que me salvó la vida.

—¿Te salvó la vida? —mencionó un poco sorprendido.

Mi expresión se tornó nostálgica.

—Sí. En mi momento más lamentable fue quien me devolvió la sonrisa que hoy tengo.

Solo sentí la mirada pensativa de Alterium sobre mí, sin pronunciar palabra.

—Es algo que sucedió hace mucho tiempo. Elizabeth llegó a mi vida cuando más la necesité.

Los recuerdos de nuestro primer encuentro están grabados en mi memoria, como un recordatorio de que nunca volveré a ser la persona que fui en aquella época.

La primera vez que nos encontramos fue cuando yo estaba por cumplir diecinueve años. En medio de la calle había destrozado la piel de mis mejillas con mis propias uñas, en un intento desesperado por arrancar los granos dolorosos que no dejaban de aparecer. Fue un momento en que el estrés y la depresión alcanzaron el límite de mi cordura. Lidiaba con el hecho de que este don heredado no podía controlarlo ni ignorarlo, y que también había sido lastimada por las personas que amé, hasta el punto de no poder confiar en nadie más. Incluso si fingían no repudiarme, no podía ignorar sus verdaderas y oscuras intenciones.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.