Sabía que el lunes iba a comenzar mal cuando ni siquiera el canto del gallo de mi vecina me despertó esa mañana y tampoco la alarma de mi celular sonó. Solo el llamado preocupado de Alterium y su hijo fue lo que hizo despertarme de forma abrupta. De inmediato me cambié y salí rumbo al trabajo con el desayuno que Alterium me alistó para llevar, el cual agradecí varias veces antes de irme y que me salvó de pasar hambre en la mañana, ya que me lo comí en el trayecto.
La razón de mi apuro fue porque mi jefe me avisó que quería verme temprano el lunes en su oficina. Al parecer, tenía algo importante que hablar conmigo y yo detestaba oír sus regaños matutinos. De alguna manera pude llegar a tiempo a la empresa, así que no tardé en entrar a su oficina, calmando primero mi expresión de cansancio.
—Buenos días jefe, estoy aquí como me lo pidió.
—Lilian, pensé que no llegarías a tiempo, por poco pienso que te levantaste tarde. —Giré mi mirada por un momento, para disimular su acertado comentario—. Ahora siéntate, esto tomará tiempo.
No dudé en hacerle caso, siendo esta vez algo directa con mis palabras:
—Parece que es un tema delicado, dado a su expresión de preocupación.
—Sí, incluso tú lo notas. Pero no estoy preocupado, ¡estoy enojado!
Después de oír aquella última afirmación, sentí mi cuerpo tensarse por lo que vendría después.
No, no saldré de aquí temprano.
—Pero no es contigo mi enojo —aclaró, mostrando un poco de alivio en mi expresión—. Esas ingratas se atrevieron a arruinar una reunión tan importante. Justo cuando pensé que les estaba yendo mejor, molestaron al inversor con sus estúpidas sugerencias. ¿Sabes cuánto dinero podría perder por su descuido? Solo las integré en algo importante ya que mi hermano lo sugirió, pero mínimamente tengo que castigarlas con el recorte de su sueldo, después de todo todavía siguen siendo mis sobrinas.
Nunca lo había visto estar tan molesto con sus sobrinas.
—Eso suena bastante grave, entonces, ¿qué es lo que yo haré?
Él se levantó de su asiento y caminó hacia el lado en el que yo estaba sentada, viéndome desde arriba, con gesto serio y autoritario.
—Lilian, tú tienes buenas ideas y eres estupenda hablando en público. Fue mi error el excluirte de esa reunión. Siendo tú mi secretaria, has que el inversor vuelva a confiar en nuestro proyecto. Si tienes algo que pedir en el futuro, yo te lo concederé como recompensa, claro que solo será algo relacionado con el trabajo.
—No puedo negar que eso es algo difícil de no aceptar. Pero, creo que tampoco tengo una salida, ¿no es así?
Hubo un leve silencio, oyendo poco después solo una risa corta.
—Eso es correcto, alégrate de que te estoy dando compensaciones como estas, me satisface tener por lo menos una secretaria competente.
—Bien, haré lo que me pide, pero quisiera saber más detalles sobre lo que se dijo en la reunión que tuvieron.
Sin meditarlo mucho, mi jefe se volvió a sentar y me explicó todo lo sucedido, sin obviar muchos detalles. Para él, era importante que yo entendiera el panorama del problema, ya que de esa manera, podría darle algún consejo acertado para salir de esa situación.
Terminada su explicación, moví mi cuerpo hacia adelante y comencé a hablar de forma concisa:
—Por lo que tengo entendido, la preocupación del inversor fue sobre la estabilidad financiera a corto plazo. Y las sugerencias de ellas fueron acceder a préstamos de alto interés, para cubrir las necesidades financieras inmediatas y que además, para poder manejarlo a corto plazo, no se tendría en cuenta completamente en el flujo de efectivo. Como consecuencia, el inversor simplemente no lo toleró y se fue sin escuchar explicaciones.
Esto ni siquiera fue descuidado, pusieron en riesgo la estabilidad financiera de la empresa con esta sugerencia. Tiene mucho sentido esa expresión de querer desquitarse con media empresa.
—Es evidente que esto impacta demasiado en la solidez del proyecto. Ya que era una reunión importante, ¿no habló con ellas antes de la reunión? —pregunté con una expresión de duda.
—Dado que habían tenido un buen desempeño en los últimos días, deposité mi confianza en que esta vez habían hecho un buen trabajo, ya que incluso tuvimos una reunión personal para hablar sobre ello, ¡pero cambiaron todo a último momento, sin mi permiso!
Es increíble que por el enojo solo les recortó el sueldo, después de todo, ellas siguen siendo su familia.
Luego de unos segundos de dejarlo expresar su enojo, seguí hablando de lo que a él más le importaba:
—Lo más sensato es considerar alternativas menos costosas, como negociar una línea de crédito con tasas más favorables, para cumplir las necesidades inmediatas. Así que si le mostramos un informe más transparente y detallado de las nuevas estrategias, solo faltaría recuperar su confianza a través del diálogo.
Incluso un estratega de guerra, en situaciones parecidas, solo puede optar por ser flexible, adaptable y tener en cuenta posibles escenarios futuros, para recuperar la confianza de sus aliados.
Y lo más importante, admitir sus errores.
Esto las hará enojar demasiado, pero no tengo alternativa. Después de todo, pronto me iré de este lugar.
—Jefe, es también importante que sus sobrinas estén presentes para admitir sus errores, luego yo haré todo lo demás para recuperar su confianza, por supuesto ya con las nuevas estrategias hechas. Tomará tiempo organizarme sobre el proyecto, pero haré todo lo posible para que resulte bien.
Su mirada expectante cambió a uno más aliviado, como si hubiera puesto sus esperanzas en mis propios hombros.
—Tiene que salir bien, lo harás bien porque yo te haré un seguimiento de lo que tendrás que hacer, así como las estrategias que ya tenía en mente y que milagrosamente coinciden contigo. Te daré el tiempo que necesitas para tener todo listo para la próxima reunión, haré todo lo posible para conseguir que nuestro inversor asista. Y sobre mis sobrinas, por supuesto que también estarán en la reunión.