Bebé demonio

Capítulo 27 Juicio

Fue al caer la tarde cuando Elizabeth apareció en mi casa. Su semblante cansado delataba la prisa que tenía por verme, a pesar de haberle asegurado por mensajes y llamadas que todo estaba bien. No dudó en salir temprano de su trabajo para comprobar con sus propios ojos la veracidad de todo lo sucedido.

Sus palabras eran un enredo de pensamientos e inquietudes que no tardó en expresar sin restricciones:

—Si no fuera porque me desconecté totalmente de las redes sociales ayer y no encendí mi televisor, me habría enterado antes de tu situación. No sabes el alivio que sentí cuando recibí tu mensaje esta mañana. Nunca imaginé ver tu nombre completo en una noticia tan espantosa como esa.

Me miró con tristeza, tocando mi hombro con su mano derecha.

—Si algo te hubiera pasado, si ese asesino te hubiera tocado, me habría culpado toda mi vida por no haberte podido proteger.

De inmediato le mostré una sonrisa reconfortante, tratando de calmar su tristeza.

—Está bien, Elizabeth. Mírame, estoy bien y a salvo. No hay nada de qué culparse. Tú me enseñaste que es normal sentirse culpable, pero es crucial recordar que no eres responsable de lo que ocurrió.

Su expresión se notó pensativa, dándose cuenta poco después de todo lo que había dicho.

—Lo siento, yo... Mis emociones se desbordaron. Debes haber sentido mucho miedo, Lilian. —Respiró profundamente, mostrándome una mirada más calmada. —A veces incluso olvido mis propias enseñanzas. El ser humano es tan vulnerable a sus emociones...

—Está bien serlo, no es algo que se pueda controlar totalmente.

—Mi estimada amiga... Tienes toda la razón. ¡Estás bien!, eso es lo importante y lo único en lo que debo ser consciente ahora.

Ante su repentino entusiasmo, segundos después, Elizabeth se percató de la presencia de Alterium, quien se mantuvo cerca de nosotras y en silencio todo este tiempo. Ella lo saludó de inmediato, por lo que Alterium hizo lo mismo.

—Sé que es imprevisto preguntarte esto y tal vez sean conjeturas mías, pero, Alterium... ¿Acaso tú protegiste a Lilian?

Una sonrisa orgullosa se dibujó en la boca de Alterium, contestando a su pregunta casi de inmediato:

—Siempre cumplo mis promesas, Elizabeth. Ese asesino ni siquiera tuvo la oportunidad de ver a Lilian.

—¿Entonces ese asesino sí estuvo dentro de la casa de Lilian y tú lo... asustaste? —Volvió a preguntar en un tono nervioso.

—Se podría decir. Tal vez el susto que le di fue suficiente para caer en la locura y acabar con su propia vida.

La expresión de sorpresa en su rostro y el breve silencio hicieron que ella pudiera comprender la magnitud de las palabras de Alterium, algo que le hizo pasar por un conflicto de moralidad en ese momento. Sin embargo, calmó sus expresiones poco después.

—Puede ser juicioso lo que diré. Pero eso suena como algo que haría un verdadero demonio. —Lo miró directamente a los ojos—. ¡Aún así te lo agradezco tanto! Es extremo, pero considero que es un costo justo por la vida de Lilian y aquellas víctimas que no obtuvieron justicia. Ese asesino no podía seguir impune.

Mi sonrisa se tornó nerviosa.

En realidad, se contuvo en hacerle algo peor solo para no perjudicarme.

—Como lo mencioné antes. El bienestar de Lilian es mi prioridad mientras viva con ella, no dudes de eso. —Volteó a verme por un momento.

Una sensación extraña invadió mi cuerpo cuando vi sus ojos, un presentimiento inexplicable que noté desde la primera vez que mencionó aquellas palabras.

¿Por qué suena como si eso... fuera tu deber?

Ante su emoción, Elizabeth palmeó el brazo de Alterium con su mano derecha, como si estuviera expresando su afecto a un familiar cercano.

—Eres un demonio muy confiable. Es por eso que eres el rey del Inframundo, sin duda alguna. —Quitó su mano de él de forma abrupta al darse cuenta de lo que hizo—. Lo siento por la extrema confianza, no quise ser descortés.

—Me halaga tu reconocimiento. Y, puedes tratarme como un humano cuando estoy con esta apariencia. Lilian también lo hace.

—Si eso es lo que deseas. Lo tomaré en cuenta —expresó aliviada

Ahora se lleva tan bien con Alterium que ni siquiera pareciera haberse asustado mucho con él al principio. Elizabeth es alguien grandiosa, se adaptó muy rápido.

Al sentir dudas por arruinar este momento, me armé de valor para revelar más detalles de lo que en verdad estaba ocurriendo conmigo.

—Elizabeth... Puede que por ahora no lo sepas, pero pronto las noticias revelarán algo más sobre lo que sucedió con el caso de ese asesino.

—¿Hay algo más?

—Sí. Quienes estuvieron relacionados con ese asesino para dañarme. La razón por la que fui agregada como su próxima víctima.

Elizabeth no tardó en comprender mis palabras, y me habló en un tono más serio:

—¿Dañarte? ¿Entonces alguien envió a ese asesino para hacerte daño? ¿Qué persona tan des...? —Calmó su expresión de inmediato—. Dime todo lo que pasó, Lilian, tengo que ayudarte.

Cada detalle de lo ocurrido fue dicho casi en su totalidad. Así que el cambio en las expresiones de Elizabeth varió de menos a más mientras se enteraba de cada cosa hecha por aquellas hermanas y su tío.

Ella no dudó en recapitular todo lo que había escuchado:

—Así que prácticamente gracias a Alterium, esas mujeres que querían hacerte daño fueron atrapadas y ahora enfrentarán un juicio, debido a que también interveniste de forma exitosa para que su tío, que era tu jefe, desistiera en ayudarlas. Eso fue un plan maravilloso, lo hicieron bien.

En realidad, nuestra colaboración fue algo improvisada.

—Pero... Ahora mismo estoy tan enojada con esas mujeres y su tío que me van a perdonar si suelto muchos insultos en un ataque de ira, en caso no los controle. —suspiró y expiró para relajarse—. No te preocupes, Lilian, tendrás al mejor abogado. No todo se arregla con diálogos bonitos o de forma pacífica. Cómo se atreven a quererle hacer algo tan inhumano a mi querida amiga solo por celos. ¡Ellas en verdad no son personas cuerdas!




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