Bebé demonio

Capítulo 44 Deseo (Final)

La mirada de Elizabeth se llenó de más confusión al ver a cuatro demonios surgir de la nada, atravesando un portal misterioso cuya energía parecía distorsionar el aire a su alrededor. Un demonio anciano que aparentaba liderar el grupo, seguido de otros tres que, por su postura atenta y firme, se mostraban como sus guardianes. Hasta que saludaron con respeto al rey del Inframundo.

A ella ya no le quedaban fuerzas para sorprenderse. En un solo día había visto demasiadas cosas que desafiaban toda lógica; era evidente que cualquier humano podría enloquecer con tanta información caótica, incluyéndome. Pero todavía seguía firme, aunque no había ningún humano más que nosotras dos.

El lugar estaba desolado, tan vacío que podías sentir el eco del lugar, como si el miedo hubiera ahuyentado hasta el último rastro de vida. En cualquier momento podrían llegar policías para "calmarlo todo", sin saber realmente qué era lo que estaban enfrentando. Aún así, antes de dirigirme a aquel ser, di prioridad primero en acercarme a Elizabeth.

—Ellos no son peligrosos, puedo sentirlo. No te angusties más, el verdadero peligro ya fue borrado por Alterium.

—Yo... bueno... tus manos... —pronunció con ideas desordenadas—. ¿Estás bien? Vi cómo te lanzaste a ese ser y lo... acuchillaste.

—Estoy bien, Alterium me protegió en todo momento. Es tal como lo presenciaste.

—Claro... Él lo prometió...

—También Arthur me protegió. —Hice una pausa y la miré a los ojos—. Elizabeth, puedes creer o no lo que te diré ahora.

—¿Hay más? —preguntó con miedo.

Agaché la mirada hacia mi pequeño y luego la alcé con una leve sonrisa.

—Bien, seré directa. El pequeño Arthur es en realidad mi hijo del futuro. No sé si llegaste a escucharlo... pero esa es la verdad.

Bajó y subió la cabeza varias veces, intentando comprender lo que acababa de escuchar.

—¡¿Qué?! ¿Cómo tú y Alterium...? ¿En qué momento?

Así que no llegó a escuchar nada.

—Suena increíble; sin embargo, ahora entiendo por qué sentía tanta conexión con él y por qué se te hacía tan parecido a mí.

—Dios mío... ¿Incluso un demonio puede alterar el tiempo? ¿Por qué venir a ti en este momento de tu vida? ¿Y con el hijo de ambos...?

—Para protegerme y para protegerlos. Yo ya no existo en el futuro, después de dar a luz a Arthur. Es una larga historia que apenas pude conocer en parte. Aún así puedo asegurarte que sus intenciones siempre fueron hacer que viva mi felicidad junto a ustedes en este mundo.

—Tú... ¿moriste? Espera, ¿cómo que ya no existes en el futuro?

—... Esa es la verdad, pero fue debido por mi propia voluntad de tener a Arthur. Arriesgué todo por tenerlo hasta el final y perdí mi vida, causando una herida grande y profunda en el corazón de Alterium. Él vino a este mundo para darme una segunda oportunidad de ser feliz aquí con ustedes, por eso también los protegió.

Incluso si esto ya era demasiado difícil de procesar para Elizabeth, no estaba dispuesta a revelar más información de lo que les pasó a mis amigos en el futuro, ya era suficiente para mí el saber que no lograron superar ese horrible futuro. Destrozaría su corazón y alma si llegara a saberlo.

Ella tomó una bocanada de aire y suspiró para calmarse.

—No puedo imaginarlo, siento que quiero llorar ahora mismo... Perderte, solo de imaginarlo es muy doloroso.

Toqué su mano con suavidad.

—No hay nada que lamentar ahora, existo en este mundo y soy feliz.

Su expresión se tornó sorprendida al bajar la vista y ver la sangre seca que aún permanecía en mi mano. De inmediato, retiré la mía de la suya, como si aquel contacto pudiera mancharla también.

—Y esto... Debo decir que tampoco soy completamente una persona amable, después de todo. No pude contener mi ira y mi deseo de protección. Hiciste hasta lo imposible para que mi mente inestable no me ganara, pero parece que esa parte de mí no se puede borrar. Y tampoco... me arrepiento de haberlo hecho.

Aun cuando su mente estaba desordenada, aun cuando sus ojos veían algo que rompía la moralidad humana, ella relajó su mirada hacia mí y suspiró levemente.

—En el momento que vi tus manos manchadas de sangre y sosteniendo aquella arma, con una mirada tan feroz, no te reconocí por un momento. Ahora sé que en realidad nunca supe todo sobre ti. Y también pude descubrir qué tan temeraria serías con tal de proteger a las personas que amas. —Ella tocó mi mano manchada y la sostuvo con ambas manos—. El hecho de que puedas controlarte después de hacer algo así es porque en verdad resultó mi esfuerzo. Todas tus facetas y forma de ser eres tú; no pueden ser borradas, pero sí controladas. Y también entendí que ya habías decidido a dónde pertenecer definitivamente.

—¿No... te decepcioné?

—¡No! Nunca me sentiría así por ti. Mi estimada y preciosa Lilian tiene un corazón feroz y mucho más fuerte que cualquier humano. En realidad, estoy aliviada. Pensé con temor que te dejaría ir indefensa a un lugar siniestro, pero en realidad es ese lugar el que debería prepararse para tu presencia.

—En verdad me estás aceptando... —mencioné con un nudo en la garganta.

—Somos humanos, querida, seres cambiantes e impredecibles; no somos perfectos. Ninguno de nosotros lo es y, ante mis ojos, sigues siendo mi preciosa Lilian. Además, en mi imaginación hubiera hecho lo mismo a ese demente. —Su expresión se tornó enojada.

Reí levemente, aliviada.

Cuando creía que podía aliviar mi corazón, este breve sentimiento de paz no duró mucho. De manera inesperada, uno de los guardianes de Alterium se acercó a mí, saludándome con respeto:

—Soy Dravira, gusto en conocerla, rei... Lilian. Y lo siento por esto, pero es a pedido del rey Alterium. Tengo que llevarme al príncipe; yo lo sostendré por ti.

Al verla elevar sus manos hacia mí, ni siquiera pude gesticular una palabra de saludo, por el intenso miedo que me generó el hecho de que esta vez, en verdad, debía separarme de Arthur.




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