El timbre sonó, y todos los alumnos se apresuraron a levantarse de sus asientos, la profesora cerró el libro y lo guardó en su bolso. Dos alumnos tardaron más que los demás, Ixas: un chico un poco alto, flaco, con pelo castaño y ojos marrones. Y Theo, un chico un poco más bajo que el, pero con características físicas muy parecidas, solo que él usaba lentes.
-¿Cuántas veces nos han contado esa historia?- Le preguntó Ixas a su amigo.
-Desde primer año, pero a mí me fascina. Además es un hecho histórico, es obvio que van a contarlo cada vez que pueden.- Respondió Theo -¿Crees que todavía podamos tener superpoderes?-, -Claro que sí, aunque lo dudo, los poderes suelen manifestarse a nuestra edad ¿Cierto?, Ambos tenemos 14 años y todavía no nos pasó nada-.
Salieron del salón, y se dirigieron a la puerta de salida, se despidieron y siguieron sus caminos hacia sus casas.
Ixas entró a su hogar y escucho ruidos desde la cocina, era su madre, que se había apurado para poder saludarlo -¿Qué tal tu día, hijo? -Un poco de lo mismo, la profesora volvió a contarnos sobre esa pelea-, -Entiendo, ya han pasado 13 años, y aun el mundo extraña a Paragon, era un gran héroe-.
Luego de algunas palabras más, Ixas se dirigió a su habitación, una habitación pintada de azul marino, llena de posters de superhéroes “Metaman”, “El hombre de los mares”, “WebShadow”, “Violet witch”. Supers respetados desde todas las partes del
mundo.
Se sentó en su cama y empezó a lanzar su pelota de tenis hacia la pared, 1 2 ¡Bum! La pelota había atravesado la pared de ladrillos. -¿Qué cara-?- El insulto se detuvo debido a la entrada de la mamá, automáticamente vio el agujero en la pared -¿Ixas que hiciste?-.
El chico no se asustó ni se preocupó por lo que había hecho, todo lo contrario, se emocionó y se llenó de felicidad. Salió de su casa rápidamente con su pelota y la revoleó hacia el cielo. La pelota salió disparada y desapareció en el cielo. -Mama, ¡Mamá!,¡¡Tengo super fuerza, tengo super fuerza!!-
La madre no entendía nada, estaba sorprendida y confusa al mismo tiempo, pero se alegró viendo la felicidad de su hijo. -Eso es genial cariño, ¿Pero estás seguro?- -Mamá viste lo que hice con esa pelota, hice un agujero en la pared e hice que saliera volando-.
A todo esto, ya se había hecho tarde. La madre le dijo de cenar y después de eso se acostó en su habitación. Ixas no podía dormir de la emoción, abrió la ventana de su cuarto y salió de su casa.
Empezó a caminar, notó que su cuerpo se sentía más fuerte que nunca, era la persona más feliz del mundo -¿Tendré súper fuerza solamente? Espero que no, me gustaría tener más poderes - Pensó, pero sus monólogos mentales se vieron interrumpidos por el grito de una mujer.
Se acercó al callejón donde había escuchado el grito, y vio a un hombre con ropa oscura intentando robarle a una hermosa chica -Parece que el mundo quiere que ponga a prueba mis poderes -, -Deja a la chica, rufián- Exclamó, el ladrón lo vio de pies a cabeza y se rió -Niño, si no quieres salir lastimado será mejor que te vayas y no digas nada- Respondió. -No seré yo quien salga lastimado- El delincuente se canso de las palabras de Ixas y se abalanzó contra el, Ixas esquivo sus ataques con emoción, pero recibió un buen golpe en su rostro. Le había dolido bastante, pero por la expresión del hombre, parecía que su mano tenía más dolor que la cara de la víctima -Ahora me toca a mi- Ixas le dió un golpe y el delincuente salió disparado hacia la pared, quedando inconsciente.
Ixas se acercó a la chica asustada y le pidió que mantuviera la calma y llamará a la policía. Después de la llamada, Ixas se fue, no sin antes darle otro golpe al ladrón.
Luego de eso, entró a su casa por la ventana que había dejado abierta y se quedó dormido pensando en esa pelea, en su primera experiencia como héroe.