Behind The Outside (temporada 1)

Capítulo 1 - El Nuevo Profesor

La luz naranja del amanecer entraba por la ventana y se extendía lentamente por el cuarto.

Había ropa colgada en una silla, cuadernos abiertos sobre el escritorio y un póster medio torcido en la pared. No era exactamente ordenado, pero tampoco un desastre. Era el tipo de caos que ya se había vuelto normal.

En medio de la cama, completamente envuelto en su sábana, Daxer parecía un rollo de sushi gigante abandonado sobre el colchón.

De pronto, el celular empezó a sonar.

PI PI PI PI PI PI.

El sonido llenó el cuarto sin ninguna intención de ser amable. El teléfono vibró y comenzó a deslizarse peligrosamente hacia el borde de la mesa.

PI PI PI PI.

Desde la cama salió una mano lenta, casi dramática. La sábana se movió apenas. Un ojo se abrió con esfuerzo, aplastado contra la almohada.

-Cinco minutos más... estoy negociando con la vida.

La alarma no mostró compasión.

PI PI PI PI.

Con un movimiento torpe pero decidido, su mano cayó sobre el celular.

CLACK.

Silencio.

El cuarto volvió a la calma, como si nada hubiera pasado.

Daxer cerró los ojos otra vez y se acomodó mejor bajo la sábana.

-Si no me muevo... el día no puede empezar. Eso es ciencia.

Se quedó completamente inmóvil, como si estuviera realizando un experimento serio.

Un segundo.

Dos segundos.

Entonces, desde el pasillo, una voz atravesó la puerta con precisión quirúrgica.

-¡DAXEEER!

Daxer abrió los ojos de golpe.

Se sentó en la cama con el cabello despeinado y la mirada perdida, como alguien que acababa de perder una batalla importante.

Suspiró.

-...la ciencia me traicionó.

El baño estaba iluminado por una luz blanca demasiado honesta para esa hora de la mañana.

Daxer se quedó frente al espejo.

Su cabello estaba en un estado que solo podía describirse como "explosión conceptual". Un mechón apuntaba hacia arriba. Otro hacia un costado. Uno parecía estar intentando escapar de la realidad.

Se inclinó un poco hacia el reflejo.

-¿Quién eres tú... y por qué vives en mi casa?

El reflejo no respondió. Solo lo juzgó en silencio.

Tomó el cepillo de dientes y empezó a lavarse con una intensidad innecesariamente dramática, como si estuviera entrenando para una competencia.

«Hoy será un día tranquilo.»

Espuma.

«Nada raro.»

Más espuma.

«Nada vergonzoso.»

Movimiento exagerado de brazo.

«Nada que termine en terapia.»

En ese preciso instante, el cepillo se le resbaló de la mano.

PLOP.

Cayó directo dentro del lavabo.

Daxer bajó lentamente la mirada hacia el desastre. Luego miró al frente.

Directamente al lector.

-...ya empezamos fuerte.

Rescató el cepillo con resignación y decidió que ya había sufrido suficiente por una mañana.

Intentó peinarse.

El peine pasó una vez.

El cabello se levantó en otra dirección completamente absurda.

Pasó el peine de nuevo.

Peor.

-¿Por qué mi cabello toma decisiones sin consultarme?

El mechón principal permaneció firme, como si tuviera ideales propios.

Daxer lo observó unos segundos más.

Luego suspiró.

Se dio media vuelta y salió del baño con una dignidad completamente falsa, como si nada hubiera ocurrido.

Pero el cabello seguía desafiando las leyes de la gravedad.

El cuarto seguía igual de caóticamente acogedor que hace unos minutos.

Daxer estaba arrodillado frente a su mochila, intentando cerrarla a la fuerza. Claramente tenía demasiadas cosas dentro: cuadernos doblados, hojas sueltas, algo que parecía una botella mal acomodada.

Empujó con ambas manos.

-Vamos... coopera... No seas mochila emocional.

La cremallera avanzó un centímetro... y se negó a continuar.

Daxer la miró con desafío.

Luego tomó una decisión madura.

Se sentó encima.

CRUNCH.

-Si explotas, explotamos juntos.

Con un esfuerzo final, logró cerrarla.

Se levantó victorioso.

Y entonces se quedó congelado.

-...mi cuaderno.

Miró alrededor.

Un segundo después, el cuarto se convirtió en zona de desastre.

Levantó almohadas.

Sacudió la sábana.

Revisó debajo de la cama.

Ropa volando.

Un libro cayó al suelo.

-¿Dónde estás, objeto académico que determina mi futuro?

Se detuvo.

Silencio absoluto.

Bajó lentamente la mirada.

El cuaderno estaba en su mano izquierda.

Todo el tiempo.

El cuarto quedó en pausa.

Daxer miró al frente.

-...no voy a hablar de esto.

Se colgó la mochila al hombro y salió disparado del cuarto.

Corte a exterior.

La puerta de la casa se abrió con fuerza y Daxer salió corriendo mientras terminaba de acomodarse la mochila.

-¡YA VOY TARDE!

Hizo una pausa mental de medio segundo.

-(Probablemente no).

La mañana estaba brillante y despejada. El cielo parecía demasiado optimista para la energía que Daxer manejaba.

Caminaba medio apurado por la acera, con la mochila mal puesta sobre un hombro mientras intentaba aplastar el mechón rebelde de su cabello.

-Ok. Hoy nada raro. Nada vergonzoso. Nada que termine siendo contado en reuniones familiares -murmuró Daxer para sí mismo.

De la nada, una cara apareció pegada a la suya.

Demasiado cerca.

-¡BUENOS DÍAS SER VIVIENTE CON OJERAS! -gritó Olin con una sonrisa exagerada.

Daxer dio un salto automático. La mochila casi se desliza de su hombro.

-¡¿QUÉ TE PASA?! ¡NO PUEDES APARECER ASÍ! -protestó Daxer, aún con el corazón acelerado.

Olin ya caminaba a su lado como si nada hubiera ocurrido.

-No aparecí. Estaba ahí. Tú no estabas listo mentalmente -explicó Olin con total tranquilidad.

-Eso no tiene sentido -respondió Daxer, frunciendo el ceño.

-Exacto -contestó Olin, satisfecho.

Caminaron unos segundos en silencio.



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Editado: 20.05.2026

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