La tarde caía y el cielo se teñía de naranja. Los cinco caminaban por la calle después de clases, relajados y hablando sobre el día.
-Hoy aprendí algo importante -dijo Olin con entusiasmo.
-¿Que no sabes dividir? -respondió Samuel, serio como siempre.
-No. Que el profe tiene letra bonita. Eso me da miedo -Olin frunció el ceño.
-A mí me da miedo que tenga barba perfecta. La gente con barba perfecta siempre oculta secretos -dijo Daxer, cruzando los brazos mientras caminaba.
-O disciplina extrema -intervino Xcat, mirando al frente.
Rubén revisaba su celular sin dejar de hablar.
-Yo solo digo que si el futuro está lleno de waifus, monas chinas frotándose las manos tipo "jeje"... yo acepto ese destino.
-El universo te va a escuchar y nos va a castigar -advirtió Samuel, con voz seria.
Daxer caminaba tranquilo, intentando convencerse de que todo había sido un día normal.
-Igual el día estuvo normal... nada raro pasó... -murmuró.
Se detuvo en seco, con el corazón latiendo rápido. Todo a su alrededor parecía detenerse por un instante.
-...
...No.
Revisó desesperadamente sus bolsillos, palpando cada uno.
-¡NO TENGO EL CUADERNO!
Todos lo miraron confundidos.
-¿El cuaderno de matemáticas? -preguntó Olin.
-NO -respondió Daxer.
Daxer se quedó mirando al grupo, respirando rápido.
-El cuaderno grupal. El de los dibujos. El de... esos dibujos -dijo, casi en un susurro.
Samuel cruzó los brazos, serio.
-Necesitas especificar. Dibujamos muchas cosas cuestionables.
En su mente apareció un recuerdo del cuaderno abierto, la página de un dibujo censurado brillando exageradamente.
-¡El de la sección "Anatomía Experimental y Decisiones Dudosas"! -gritó Daxer, recordando.
Olin se quedó congelado.
-¿El de la sirena fisicoculturista de Xcat?
Xcat se encogió de hombros, orgulloso.
-Tiene buena estructura ósea.
Daxer se agarró la cabeza.
-¡Se quedó en el escritorio del profesor! ¡Abierto!
El grupo quedó en silencio. El cielo se había oscurecido un poco, y el ambiente se sentía raro. Samuel rompió el silencio.
-Bueno. Fue un gusto conocerlos. Me mudaré y cambiaré mi nombre a Miguel.
Ruben levantó un dedo, con una sonrisa traviesa.
-¿Y si le gusta?
Todos voltearon a mirar a Ruben. Samuel suspiró, claramente sin paciencia.
-Ruben, tú no ayudas.
Daxer miró al frente con expresión dramática.
-Tenemos que volver.
Olin levantó la vista al cielo que ya se estaba tornando más oscuro.
-Son las seis.
Daxer frunció el ceño y miró a todos.
-Entonces volvemos... de noche.
La escuela se veía silenciosa bajo la noche. Un gato cruzó frente a ellos, rompiendo un poco la tensión.
-Escuchen. Yo vi tres temporadas de infiltración. Estoy listo -dijo Olin, vestido completamente de negro y sosteniendo una linterna ridículamente pequeña.
Samuel lo miró, serio.
-Ver series no te hace experto.
Olin sacó una tarjeta y la intentó usar para abrir la puerta.
-Shhh... esto siempre funciona en las películas.
La tarjeta se dobló y se rompió con un CRUNCH.
-Felicidades. Ahora tampoco podrás comprar en la cafetería mañana -comentó Samuel.
Xcat levantó la mirada hacia la escuela.
-La ventana del segundo piso está abierta.
Todos siguieron su mirada lentamente. Daxer señaló a Olin.
-Olin.
Olin suspiró, resignado.
-Sabía que nacer bajo esta altura promedio tenía consecuencias.
Daxer se colocó debajo de la ventana, agachado y resignado. Sabía que el plan clásico funcionaría: él abajo y Olin arriba.
-Está bien. Plan clásico. Yo abajo. Olin arriba.
Olin frunció el ceño.
-¿Por qué siempre soy yo el que escala?
Samuel cruzó los brazos, serio como siempre.
-Porque físicamente eres el más reemplazable.
Olin se llevó una mano al pecho, dramático.
-Eso dolió más que la caída que voy a tener.
Daxer se inclinó, tratando de mantener el equilibrio mientras Olin apoyaba un pie en su espalda.