La mañana en el club Galaxy X empezó tranquila... hasta que alguien pegó un cartel enorme en la pared.
Decía:
"CONCIERTO INTERCLUBES - UNA CANCIÓN POR CLUB".
Todos estaban reunidos alrededor de la mesa mirándolo como si hubiera aparecido de la nada.
-¿Desde cuándo hacen conciertos? -preguntó Sameme, frunciendo el ceño.
Samuel se encogió de hombros mientras cruzaba los brazos.
-Evento anual. Competencia amistosa entre clubes.
Bladi soltó una risa corta.
-Amistosa mis zapatos. Seguro todos quieren aplastar a los demás.
Olin leyó la parte inferior del cartel con atención.
-Dice que cada club debe tocar una canción... puede ser original o una versión.
Hubo un pequeño silencio.
Daxer estaba apoyado en la mesa, mirando el cartel, pero parecía estar pensando en otra cosa.
Sameme inclinó la cabeza.
-¿Daxer?
-Hm.
Daxer reaccionó como si recién hubiera vuelto a la habitación.
-Necesitamos algo que no suene escolar.
Sin decir más, se levantó de la mesa.
En una esquina del club había una guitarra eléctrica apoyada contra la pared. Nadie le había prestado mucha atención antes.
Daxer caminó directo hacia ella.
Bladi levantó una ceja.
-Espera...
Daxer tomó la guitarra con naturalidad, como si fuera algo que hacía todos los días. La conectó al amplificador.
clic.
Sameme lo miró con sorpresa.
-¿Sabes tocar eso?
Daxer ajustó el cable con calma.
-Sí.
Luego tocó el primer acorde.
TRAAANG.
El sonido salió limpio, suave, pero con una presencia que llenó la habitación.
Todos se quedaron quietos.
Olin parpadeó.
-...
Bladi inclinó la cabeza, impresionado.
-Ok... eso no fue casualidad.
Daxer siguió tocando.
La progresión era simple. No era algo exageradamente técnico ni rápido. Pero tenía algo especial. Cada nota parecía caer en el lugar correcto, con un pequeño peso emocional detrás.
Sameme lo observaba con los ojos abiertos.
-¿Desde cuándo?
Daxer no dejó de tocar.
-Hace tiempo.
Desde el fondo del club se escuchó otra voz.
-A mí me gusta la batería.
Todos giraron al mismo tiempo.
Era Leiv, que estaba apoyado contra la pared con una expresión tranquila.
Se encogió de hombros.
-Si vamos a hacerlo... hagámoslo bien.
Sameme levantó la mano.
-Yo puedo tocar el piano.
Olin sonrió.
-También sé algo de guitarra eléctrica. Puedo hacer segunda.
Ume habló desde su silla.
-Yo toco violín... puedo hacer acompañamiento.
Samuel levantó una pequeña caja de cables.
-Yo me encargo de efectos y ambiente sonoro.
Muk, que había estado en silencio, habló con calma.
-El bajo es mío.
Hubo un momento extraño.
Todos se miraron.
Nadie lo había planeado.
Pero de alguna forma... una banda acababa de formarse.
Bladi levantó la mano lentamente.
-Yo... puedo animar.
Sameme lo miró.
-¿Animar?
-Sí, ya saben. Energía. Presencia. Apoyo moral. Ese tipo de cosas importantes.
Nadie discutió.
Antes de que empezaran a organizarse, Clubette apareció caminando entre ellos con una taza en la mano.
Se detuvo frente a Daxer.
-Café.
Daxer tomó la taza.
Por un momento no dijo nada. Solo se quedó mirando el café.
El vapor subía lentamente.
Algo en el ambiente parecía haberse quedado en silencio.
Apenas, muy lejos... como un recuerdo... el sonido suave de hojas moviéndose.
Clubette lo observó.
-¿Estás bien?
Daxer parpadeó.
-Sí.
Hizo una pequeña pausa.
-Solo estaba pensando.
Luego bebió un sorbo de café.
Olin aplaudió una vez.
-Ok, músicos improvisados... ¿qué tocamos?
Sameme levantó la mano de inmediato.
-Algo épico.
Bladi levantó un dedo.
-Algo que haga que todos digan "¿qué fue eso?"
Leiv golpeó ligeramente la mesa.
-¿Rock?
Muk pensó un momento.
-¿Fusión?
Samuel ya estaba conectando cables.
-Podemos mezclar clásico con electrónico.
Daxer tocó un acorde más grave.
TRAAAAAM.
El sonido resonó más profundo en la habitación.
Todos lo miraron.
-No necesitamos copiar un estilo -dijo Daxer.
Hizo una pequeña pausa.
-Creamos el nuestro.
Eso fue suficiente.
Todos empezaron a moverse.
Leiv ajustó la batería.
Sameme abrió el piano.
Ume afinó el violín con cuidado.
Muk conectó el bajo al amplificador.
Samuel encendió su consola de sonido.
El club, que normalmente estaba lleno de conversaciones y caos, ahora estaba lleno de instrumentos.
Sameme respiró profundo.
-Ok... desde cero.
Olin levantó la mano como director improvisado.
-Tres...
-Dos...
Y entonces empezó.
El primer ensayo fue un desastre.
La batería entró antes de tiempo.
El piano se adelantó.
El violín buscaba la melodía.
El bajo trataba de encontrar el ritmo.
La guitarra de Daxer intentaba mantener todo unido.
El sonido era desordenado.
Caótico.
Pero incluso dentro de ese caos...
Había algo.
Un pequeño potencial que apenas empezaba a nacer.
La tarde avanzaba lentamente en el club Galaxy X. La luz del atardecer entraba por las ventanas y pintaba el salón con un tono naranja cálido. El polvo flotaba en el aire, iluminado por los rayos del sol.
Pero el ambiente no era tan tranquilo como la luz hacía parecer.
Cables cruzaban el suelo en todas direcciones. Un par de baquetas estaban tiradas cerca de la batería. El piano seguía abierto. Algunos amplificadores emitían un zumbido suave.
El primer ensayo había terminado hacía unos minutos.
Y no había salido bien.
Leiv se inclinó hacia atrás en su silla, girando una baqueta entre los dedos.