Faltando unas horas para la cena de cumpleaños me di una ducha. Me miré cientos de veces en el espejo, pensando una y otra vez en todo tipo de conversaciones que podría tener con Asher en esta noche, memoricé cada cosa que podría responderle a cualquier pregunta que hiciera respecto a Michael... ¿Y por qué? Pues no sé, si de todas formas sé que me quedaré muda si debo responderle algo al respecto, siempre me ha ocurrido... él me habla de cerca y yo me quedo callada, como si le cediera así la palabra, como si le diera a entender que puede tener cualquier tipo de poder sobre mí, ¡No! Ya no más. Suspiré.
Me senté frente al tocador y me maquillé. Arreglé luego mi cabello, lo ondulé un poco y me paré frente al espejo. Observé aquel vestido unas cuantas veces, hasta que solté un pequeño suspiro y me vestí, decidida. Me estaba acomodando los zapatos cuando Michael me envió un mensaje diciendo que estaba abajo, preguntando si subía o me esperaba allí. Aproveché que ya estaba lista. Busqué mi bolso, tomé mi abrigo, y salí enseguida.
Allí estaba él, parado en la puerta del edificio, vestido elegantemente con un jean negro y una camisa blanca desabotonada de los últimos dos botones de arriba.
- ¡Vaya! Creía que yo iba elegante
- supuse que irías guapa, así que debía ir al nivel de mi cita, ¿No?
* * *
Llegar en aquel auto elegante si que atrajo las miradas de quienes se encontraban en la entrada aún. Michael se apresuró a bajar e ir de mi lado, abrió la puerta y apenas bajé me sonrió de nuevo para cerrar la puerta detrás de mí. No pude evitar sentirme nerviosa, digo, es el cumpleaños de la mujer a quien llamé madre toda mi vida... sé que estará toda su familia, al vivir lejos aprovechan fechas importantes como cumpleaños y navidades para reunirse. No he visto a nadie desde que me fui a Italia, ¿Qué dirían entonces? ¿Qué dirán al verme llegar con Michael? ¡Uff! Ya no estoy segura de querer asistir. Me giré hacia mi acompañante de pronto.
- ¿Y si mejor nos vamos a otro sitio?
- ¿Bromeas? Estamos aquí, no dejaré que te pierdas una invitación solo por temor
Levantó su mano, enseñando su palma frente a mí mientras me dedicaba una sonrisa sincera.
- toma mi mano todo el tiempo que lo necesites, ¿De acuerdo? Estoy aquí... contigo
Suspiré. Asentí en silencio. Tomé su mano y volví a suspirar justo antes de caminar hacia la entrada, con mi acompañante a mi lado, quién no soltaba mi mano sin que yo misma lo pidiera antes.
- ¡Isabella!
María corrió hacia mí enseguida. Me abrazó fuertemente y luego me miró sonriendo.
- si has venido, me alegra mucho que lo hicieras
- no iba a faltar a tu cumpleaños
Ambas nos sonreímos mutuamente. Miró entonces a mi acompañante.
- y él...
- Michael, ella es María
- es un placer conocerla
- igual digo, querido, pasen
Era como lo imaginé. Realmente toda la familia estaba aquí. Pude divisar en una esquina a sus hermanas, aunque no recuerdo haberlas visto en otras reuniones familiares de pequeña, también corrían por doquier varios niños... los cuales me presentaron luego unas primas como sus hijos. Saliendo de la cocina lo vi a Asher luego de un momento, llevaba un jean y esa camisa gris oscuro que me había gustado siempre, ¡Maldición!
Suspiré, relajándome. Se acercó apenas me vio, caminaba acomodando su cabello hacia atrás, mientras me sonreía hasta quedar frente a mí.
- hola, Asher
- me alegro de que hayas venido
- no podía decirle que no a tu madre
- trajiste acompañante
Miró entonces a Michael, quien seguía esperando a que yo misma le diera la señal para soltar mi mano... a decir verdad, me había olvidado casi que lo traía sujetando su mano. Me solté suavemente, para que no creyera nada malo, y él extendió aquella misma mano hacia Asher.
- no nos hemos presentado formalmente, creo
- soy Asher
- Michael Brown
¿Brown? ¿Por qué se me hace familiar aquel apellido? ¿Dónde lo he oido antes? Entonces Asher lo miró, un tanto sorprendido, y habló primero.
- ¿El abogado Michael Brown?
- él es mi padre, yo soy arquitecto
¡Sorpresa! Soltó su gran secreto, y no hemos terminado aún las dos semanas del pacto. Lo miré, sorprendida, pero no por el trabajo... no creí que fuera a decirlo tan abiertamente aún, y mucho menos aquí, frente a personas desconocidas.
- bueno... los dejo por un momento, disculpen
Asher caminó en dirección hacia unos invitados, creo que eran unos primos lejanos o algo asi. Me apresuré a ponerme de frente a Michael y alcé la mirada para verlo directamente.
- ¿Qué ocurre? ¿Lo hice bien?
- si... solo que... no creí que soltaras tu gran secreto aquí y ahora
- ah, eso... no vi ningún motivo para seguir ocultandolo
- entonces... ¿Me dirás el por qué no querías decirlo antes?
- pues... he conocido a varias chicas, no voy a negarlo, y cuando se enteran de quién soy... quieren... bueno...
- de repente te aman por codicia
Él asintió y sentí su mirada un poco triste. Agachó un poco la cabeza y coloqué mi mano en su rostro para hacer que me viera.
- es una lástima que no te conozcan primero
- tú tampoco me conoces realmente... y aún así me he arriesgado mucho esta noche, ¿Sabes?
- pero... yo si planeaba conocerte desde el primer instante que me invitaste a salir
- ¿Ah, sí?
- claro... yo...
De repente la voz de María me interrumpió al hablar mediante un micrófono. Fue breve. Agradeció a las personas que estaban aquí, dio un pequeño discurso emocional, el cual hizo que muchos presentes comenzaran a derramar lágrimas. Luego pidió al Dj, a quien no había notado, por cierto, que pusiera música. No creí que ella fuera capaz de hacer una fiesta con música y todo, pero creo que siempre hay una primera vez para todo, ¿No?