Bellator

| | «C h a p t e r II» | |

[ Lunes 13 de Junio de 2016 ]

[ Lunes 13 de Junio de 2016 ]

—¿Tan pronto te vas? —la voz gruesa de Enós me interrumpió.

—¿Eh? —Volteé a verlo, estaba recargado en el umbral de la puerta de mi cuarto. Vestía lo mismo de siempre, pantalones y chaqueta de cuero a juego negra, no importaba que estuviéramos a treinta grados afuera, era raro ver a Enós sin aquella chaqueta—. Ah, sí, ya sabes, a Nina no le gusta que llegue tarde...

—¿Y vas ir así? ¿Con falda? —sus ojos me recorrieron detenidamente, fijando su vista en mis piernas—. No es que te diga que no te ves bien, realmente estas sexy —mordió su labio inferior y sus ojos volvieron a verme a los ojos, yo solo sonreía—, pero tus tatuajes... Bueno, a tu director no le gustará mucho.

—¿Y desde cuando me interesa la opinión de mi director? —rodeé los ojos—. Sabes muy bien que nunca me ha interesado, y si quiere expulsarme... Bueno —sonreí maliciosamente—, que lo haga, no me importa.

—Arlet, si fuera por mí, tú no irías a esa mugrosa institución, pero son órdenes de Job, ya sabes —me volvió a mirar de pies a cabeza—. ¿Y tu chaqueta?

—Ahí —señalé la cama donde estaba la chaqueta de cuero que siempre usaba—, ya me la pongo.

Me acerqué a la cama y me puse aquella chaqueta, desde el día que llegue aquí, en mi cumpleaños dieciséis, siempre la uso, me la regalo Job, el encargado del clan al cual pertenece Enós.

El día que llegue aquí, hace exactamente tres años atrás, Enós me acogió, así lo hizo hasta que pude estar consciente, ya que me había desplomado prácticamente en sus pies y había pronunciado su nombre, él a pesar de todo logró escucharme y eso era algo bueno y malo a la vez ya que él no me conocía y en aquel entonces no me recordaba, así que cuando pude lograr estar consciente me interrogaron, preguntando el porqué de mi estado, al principio no quería decirles, pero sabiendo que me ayudaron, terminé diciéndoles todo. Les conté que prácticamente estaba sola, había perdido a todos mis familiares y la policía no tardaría en buscarme después de todo era una joven huérfana y con una herencia de mis padres y abuelos.

El lugar en donde desperté solo se encontraban dos personas, uno de ellos era Enós, en aquel tiempo tenía 21 años y junto a él, estaba una chica pelinegra y con ojos cafés grandes, muy penetrantes, era muy amable conmigo y estaba contenta, su nombre era Ruth y estaba feliz porque yo era de su edad, decía que al fin iba haber alguien que la comprendiera, ella fue la primera que me felicitó aquel día, después de todo era mi cumpleaños.

Ya en la noche de aquel día, Enós me comentó que Job había dictado que yo me quedaría con ellos; como mis padres murieron y yo no tenía con quien irme, ellos decidieron arreglar todo aquella tarde de mi cumpleaños y solo así mi custodia pasó a Job. Estaba impactada, me era increíble cómo podían arreglar todo tan rápido y lo único que se me ocurrió fue creer que ellos tenían conocidos en el gobierno y era entendible, después de todo hacían carreras ilegales y aun así nadie los detenía, era obvio que tuvieran alguien que los estuviera encubriendo. Esa noche cuando Enós me lo dijo, me entregó una chaqueta de cuero negra, me dijo que Job me la había regalado por mi cumpleaños, que era muy común que los integrantes del clan Bellator tuvieran su propia chaqueta y yo desde esa misma tarde formaría parte de ellos, me dijo que no estaría sola desde ese momento porque ahora pertenecía a ellos, y de nuevo me sentí querida, ya no estaba sola, tenía una familia, una familia que se me brindó sin pedir, una familia que me regaló no sólo personas, si no también esperanza, entendí que no estaría sola.

O no tan sola, apenas hace unos días Job murió en mis brazos, y si por mí fuera ya no iría al instituto, realmente el estudio para mí no era tan indispensable, pero Job dejó por escrito que yo debería seguir con mis estudios, hasta terminar una maestría; era ridículo, pero él lo dejó muy en claro, y a pesar de que haya muerto, obedecer lo que dejó escrito, es lo menos que podía hacer, cumplir lo que sería su última petición, y nada me costaba con hacerlo, después de todo no era una ignorante del todo en cuanto a los estudios.

—¿Quieres que te lleve? —Enós me sonrió de lado seductoramente, además para él nunca era una molestia el llevarme, le encantaba volver locas a todas las mujeres que lo vieran y es que había algo en él que te hacia no perderlo de vista.

—Me encantaría Enós —le devolví una sonrisa—, pero ahora tengo el regalo de Ruth —contesté mientras me arreglaba la chaqueta frente al espejo, pude ver por el reflejo la sorpresa en su rostro.

—¿Apenas te dió tu regalo? —escuché una risa fuerte detrás de mí, así que me di la vuelta y lo ví riendo como nunca—. Arlet, ya pasó un mes de tu cumpleaños, ¿y Ruth apenas te da un regalo?

—Mejor tarde que nunca, Enós —respondí sonriendo, tomé el bolso que se encontraba en la cama y comencé a caminar hacia él, pasé por su lado saliendo así del cuarto, pero cuando lo pensé mejor, decidí retroceder unos pasos hasta quedar justamente a su lado, coloque mi mano en su hombro y él paro de reír—. Además, no tienes por qué burlarte Enós, porque tú ni un abrazo siquiera me diste.

Volteó su rostro mirándome fijamente, vi que tenía ganas de decir algo, pero no lo hizo, porque él estaba consciente de que yo tenía razón. Sonreí satisfactoriamente y salí de ahí sin decir nada más, crucé toda la casa con una gran sonrisa.

Al salir de aquel lugar que era mi hogar, me dirigí hacia donde se encontraba el garaje, donde me esperaba mi hermosa Harley Davidson. Sonreí inconscientemente al verla. Me acerqué a ella, me puse mi casco y al prenderla sentí la adrenalina que emanaba, esto me hacía feliz, sabía que pertenecía aquí, era una sensación única, una sensación que me hacía recordar mis raíces, mi pasado, mis padres.




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