Bellator

| | «C h a p t e r V» | |

[ Lunes 13 de Junio de 2016 ]

[ Lunes 13 de Junio de 2016 ]

En mi defensa lo único que podía decir es que sentía curiosidad. Si, curiosidad. Realmente no me encontraba obedeciendo a mi director de no ser por la curiosidad que tengo. Y es que realmente aún no me queda del todo claro por qué ese cambio tan drástico, ¿por qué hasta ahora? ¿Qué fue lo que motivó al director Stymest a que mi comportamiento y calificaciones sean adecuadas? ¿Qué fue lo que cambió? Estaba segura que nunca respondería, el director Stymest nunca me lo diría, siempre ha sido así.

Me detuve al estar frente a la puerta del aula en la que supuestamente tendría mis clases extra, ¿realmente lo haría? La respuesta no tardó en llegar a mí cuando mis manos ya se encontraban abriendo aquella puerta. Me introduje al salón silenciosamente, no porque quisiera, si no porque hacer tanto ruido en un lugar tan calmado me hacía sentir extraña.

—¿Te perdiste en el camino? —una voz masculina me detuvo, miré a mi izquierda y ví a aquel joven pelinegro, sonreí sarcástica.

—¡Cómo crees! —respondí aún con la sonrisa en mi rostro—. Lo que pasa es que me acabo de enterar de esto. —Él no separaba su mirada de mí, mientras yo con mis manos señalaba el aula, tratando de hacerle entender a lo que me refería—. Pero quizá hubiera llegado a tiempo si alguien me lo hubiera dicho cuando nos conocimos.

—Creí que ya lo sabías —suspiró cansado mientras descruzaba sus brazos y comenzaba a caminar hacia mí.

—Creíste mal, Thompson —susurre cuando él se encontraba a tan solo unos cuantos pasos de mí—. No siempre te debes guiar por tus instintos, a veces las personas nos pueden sorprender, pueden ser mejor o peor de lo que creemos.

—La gran Arlet Hilton dándome consejos, me siento de alguna forma afortunado —sonrió incrédulo—. ¿Te sientes con el derecho de decirle a los demás que no es bueno creer siempre en sus instintos?

—Por supuesto —respondí seria—. Porque yo misma he sido víctima de esas creencias, porque muchos creen simplemente que por mi apariencia soy una criminal, una persona sin sentimientos, sin valor, y la sorpresa es que siempre resulto ser lo contrario a lo que creen. Soy igual a los demás, no soy menos ni soy más, valgo lo mismo y merezco lo mismo.

—Lo sé —afirmó mientras esbozaba una pequeña sonrisa, podía jurar que esa era una sonrisa verdadera—. Supongo que tuviste una familia que te enseño eso y muchas otras cosas, pues es gracias a la familia que somos lo que somos.

—Concuerdo contigo —respondí sonriendo ligeramente—. Así que quisiera saber qué fue lo que hizo tu familia para que te dediques a enseñarles a los demás a supuestamente ser mejores, oh claro y también el por qué usar ropa tan abrigadora cuando ciertamente nos encontramos a punto de morir de calor.

—Algunas preguntas no deben tener respuestas, Hilton —respondió dándome la espalda y dirigiéndose hacia el escritorio del aula donde ahora que miraba más detenidamente, se encontraban algunos libros—. Así que cambiemos de tema, no hay que desperdiciar más tiempo del que ya hemos perdido.

—No me interesan estas estúpidas clases extra, Thompson —hablé mientras posicionaba una de mis manos rápidamente sobre los libros que él estaba a punto de tomar, fue tan rápido y sorpresivo que él levanto su vista atónito—. Así que hablemos seriamente, ¿quién eres? ¿Quién te ha mandado? ¿Para qué todo este teatro?

—Soy Jonathan Thompson, eso ya lo sabes —respondió tranquilo cuando terminé mis preguntas, fue rápido el cómo reaccionó, hasta la sorprendida ahora era yo—. Me ha mandado el director Stymest y esto no es un teatro, realmente estoy aquí para que mejores de alguna manera tu forma de ser, que para ser francos es extremadamente dañina.

—No estoy para juegos Thompson, hay algo detrás de estas supuestas clases extra y estoy segura que sabes algo. Esto no es común con el director Stymest, él nunca ha hecho este tipo de estupideces y para ser francos es totalmente ridículo que alguien de mi edad sea como un intento de tutor —el pelinegro se cruzó de brazos sin despegar la vista de mí, yo mordía mi lengua con la finalidad de no seguir diciendo más cosas y es que él comenzaba a sacarme de mis casillas simplemente con sus acciones.

—No sé nada —respondió lentamente, como si estuviera deletreando una oración que no entendía, tome aire, resignándome a obtener más respuestas.

—Okay, está bien, no me digas nada Thompson —respondí mientras en mi rostro se formaba una gran y sarcástica sonrisa—. Pero te diré algo, y es que yo no volveré a venir aquí por unas clases absurdas que está bastante claro que no necesito, así que no te molestes en venir, porque yo no lo haré.

Me di la vuelta y comencé a caminar con paso decidido hacia la puerta del aula, tomé la perilla y en el momento en el que iba abrir la puerta escuché su voz de nueva cuenta, impidiendo así mi salida, me giré a verlo tan solo escucharlo.

—Sabes que, si no mejoras tu promedio, puede que tu tutor no descanse en paz —lo miré fijamente, tensé mi mandíbula antes de decir algo, trague saliva y tomé aire, sí que me había dado un golpe inesperado tras decir aquellas palabras.

—Mi tutor, eh —respondí, él se encontraba completamente serio, inclusive podía decir que hasta relajado—. ¿Qué sabes tú de mi tutor, Thompson?

—Se mucho más de ti de lo que te imaginas —su rostro se encontraba tranquilo, inclusive aun cuando pronunció lo que más me alarmó—. Hace una semana que a tu tutor lo mataron por una bala, hace una semana Job murió en tus brazos, ¿y qué hiciste? Solo lo viste morir, no hiciste nada más para ayudarlo, preferías conocer su identidad antes de hacer algo por él. Qué cruel de tu parte, Arlet Hilton.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.