Bellator

| | «C h a p t e r VIII» | |

[ Lunes 13 de Junio de 2016 ]

[ Lunes 13 de Junio de 2016 ]

—Enós, ¿dónde está Arlet? ¿Qué no se supone que la ibas a traer? —Ruth junto con Nina se acercaron a éste cuando había llegado.

—Arlet no va a participar —él soltó sin más, no había rastro de emoción alguna en Enós.

—¿No la pudiste convencer? —la voz de Nina se hizo presente, Enós se sorprendió pues ella nunca pasaba de sus saludos amables, y ahora ella se comportaba de manera diferente.

—No, no pude hacer nada —pero Nina no era la única que se comportaba de manera diferente, también Enós. Ruth y Nina se dieron cuenta de ello, escucharon por primera vez algo de gentileza en la voz de Enós—. Ruth, necesito que participes, puedes servir de distracción.

La pelinegra lo miró con sorpresa, era realmente extraño ver ese comportamiento en Enós, mucho más cuando horas atrás le había echado en cara lo que ella hacía, algo que realmente le dolió, pero nunca lo admitiría delante de él, su orgullo era demasiado grande como para hacer eso.

—No me gusta ser solo una distracción —Enós le lanzó una mirada de advertencia, ella sonrió con inocencia, aunque ciertamente era lo que menos tenía—. Pero hoy haré una excepción, solo por el bien del clan, solo por eso.

Enós no respondió nada, solo miró fijamente a Ruth, realmente le dolía la forma en la que la había tratado horas atrás, pero no podía hacer nada para cambiar lo que había hecho, ahora sólo le quedaba resignarse, él quería creer que lo había hecho por una razón muy fuerte, aunque no supiera cual, Ruth siempre le había contado sus problemas, pero ahora no sabía que era lo que había cambiado en su relación.

—Bien —pronunció Enós después de un rato en silencio, miró fijamente a la pelinegra, sus ojos cafés tenían un brillo excepcional cuando estaba a punto de sumergirse a la adrenalina, esa era la Ruth que él conoció, que tanto admiraba—. Necesito que te coloques como un obstáculo para Gideon, pero con una condición.

—¿Una condición? —preguntó ella con cierta confusión.

—No te acerques mucho a él, ya que cuando se dé cuenta de que te pusimos a ti como obstáculo, te querrá eliminar de cualquier forma; y sabes perfectamente que Gideon juega sucio sin importar si es hombre o mujer —él no mentía, todos los que conocían a Gideon o a su padre, sabían cómo eran, harían lo que fuera para ganar, romperían las reglas si era necesario y la mayor prueba de ello era la traición que el padre de Gideon había hecho a los otros 3 clanes de Miami, por esa razón, el clan Darkness no era bienvenido en los otros tres puntos cardinales—. Quiero que te cuides, Ruth.

La pelinegra escuchaba atenta y ante las últimas palabras de Enós, una sonrisa inconsciente apareció en su rostro, y es que era la primera vez que escuchaba a Enós decirle algo así. El castaño notó su sonrisa y sin pensarlo, ya se encontraba devolviéndole el gesto.

—¿Nina? —la ojiazul se sorprendió por la voz que pronunciaba su nombre, buscaba el dueño de aquella voz.

—¿Tú? —cuando Nina dió con el dueño, su sorpresa fue enorme, aquel chico solo le brindo una sonrisa. Enós y Ruth habían salido de su trance y miraron atentamente a quien se dirigía Nina.

—No esperaba verte en este tipo de lugares, ¿qué haces aquí? —aquel joven se acercó hacia ellos muy ligeramente, como si estuviera acostumbrado a ese tipo de lugares donde reinaba el alcohol y el cigarro.

—Sinceramente yo tampoco entiendo que haces aquí, y si yo me encuentro en estos lugares es por Arlet, en cambio tú... —Nina respondió muy segura, si antes le parecía alguien extraño, ahora podía confirmar más sus sospechas, tenía un presentimiento muy extraño.

—¿Quién eres? —la voz gruesa de Enós interrumpió a Nina, el joven que había llegado tenía un aura extraña.

—Es de mala educación interrumpir a alguien cuando está hablando —aquél joven se dirigió hacia Enós, éste mostró desagrado, era mucho peor de lo que presentía.

—Bueno, este tipo de lugares no es el más indicado para estar hablando de educación, no es una convivencia de aristócratas —respondió Enós calmado, aunque comenzaba a sentirse exasperado.

—Tienes razón —el joven se situó delante de Enós y lo miró fijamente, estaban casi a la altura y lo que sorprendió a Enós era que aquel joven ni siquiera se inmutó con la presencia que lograba con los demás, él parecía ser la excepción—. Si no me equivoco tú debes ser Enós, ¿cierto?

—¿Cómo es que sabes su nombre? —la curiosidad de Ruth se hizo presente, evitando así que la pregunta saliera del propio Enós. El joven fijo su vista en la pelinegra.

—Ruth, sin lugar a dudas tu belleza es excepcional, los rumores son ciertos —una sonrisa grande apareció en su rostro, Ruth tembló por un momento, y no porque recibiera un alago, si no por de quién venia, el joven era alguien ajeno y extraño para ella.

—Jonathan... —la ojiazul susurró al darse cuenta de lo que la presencia del pelinegro causaba, se alivió al saber que no era la única incómoda con su presencia.

—Nina, perdón por no haber respondido tu pregunta —el joven se dirigió hacia ella mirándola con aquellos ojos azules que lo caracterizaban—. Me encuentro aquí porque bueno, había un rumor de que se iba a hacer una carrera, tenía curiosidad por el ambiente en el que se encuentra Arlet, solo eso.

—¿Tú eres el tal Jonathan Thompson? —Ruth se atrevió a preguntar a aquel joven que Nina le habló por su nombre, la morena sabía que en Miami existían miles de Jonathan's, pero algo le decía que era él de quien Arlet le había hablado, no tenía mucha duda, sin embargo, debía asegurarse de que era quien ella pensaba.




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