Belleza Intocable

7 Una nueva amiga

-Señorita, vamos a bañarla- Ella sonreía alegré, más de lo normal.

Me baño y baje a desayunar, la casa estaba muy tranquila sin Christopher. Los empleados estaban más relajados. Me hicieron el desayuno y luego me acompañaron al jardín, dónde siempre me sentaba. Koemi trajo un libro.

-¿Le puedo leer?- Asentí algo emocionada.

Me leyó un libro que se llamaba “la bella y la bestia” era una historia de amor, me hizo entristecer y me emocioné por su final feliz. Se sentó a leerme todos los días, un libro diferente, así pasé mis tardes. Koemi, sin Christopher alrededor, se la veía más relajada, aunque su actitud conmigo se volvió algo diferente. Me tocaba más e insistía en dormir conmigo. Dora cuando me baño por primera vez me toco el cuerpo, pero con Koemi lo sentía diferente, era sensación de incomodidad al estar con ella desnuda y que me bañara, me ponía intranquila. Seguro era todo cosa mía, que la gente se me acercara aún seguía sin gustarme. Las dos semanas pasaron más rápido de lo que pensé. Christopher llegaba en dos días y la casa comenzaba a tener ese peculiar movimiento de agitación. Dora estaba muy ocupada supervisando todo, durante estas semanas pude estar un poco más con ella además de Koemi, pero ahora que estaba ocupada volvía a sentirme un poco sola.

Estaba sentada en el pasto jugando con Gobaith cuando me llamaron. 

-Ginger- Christopher, apareció como por arte de magia, había vuelto antes.

Lo mire sorprendida. Me levanté y lo abracé. Un cosquilleo y sentimiento de felicidad aparecieron por primera vez, él me devolvió el abrazo.

-Christopher- Una voz femenina no identificada sonó entre las flores.

Una joven, en su adolescencia, apareció luciendo vestimenta extravagante. Nos miró sorprendida. Me sentí avergonzada y me aparte de Christopher con la cara agachada.

-Ginger te presento a Artemisia, ella es la hija de un buen amigo mío y por un tiempo se quedará con nosotros- Mire a Artemisia y ella me dedico una sonrisa.

-Artemisia te presento a Ginger, ella es lo más preciado que tengo, cuídala bien. Tienen solo dos años de diferencia. Seguro se llevarán bien. Ah y otra cosa, Ginger no habla mucho asique no la presiones- Mire a Christopher algo asombrada.

Su espalda se alejó de nosotras dejándonos solas. Estuvo lejos dos semanas, pero no mostro señales de que me halla necesitado. Un dolor en el pecho apareció.

-Nunca había visto a Chris reaccionar así. Debes ser importante- La miré y lo negué.

-¿No?¿Eres su novia?- Lo negué.

-¿Su amiga?- Lo negué.

-¿Prima?- Lo negué.

-¿Hermana?-Lo negué.

-Aunque es algo imposible ya que eres pelirroja. ¿Es tu color natural?- Asentí.

-Wow, es impactante. Sabes la gente normalmente no suele nacer con ese color tan intenso. Generalmente se lo tiñen para tenerlo así. ¿Tus padres tenían el pelo así?-

-No lo sé- Dije en voz baja.

-¿No los conociste?- Lo negué.

-Chris dijo que teníamos dos años de diferencia, asique asumo que debes tener dieciocho ¿cierto?- Asentí.

-Qué bueno, no estamos muy lejos en edades. Sabes conozco a Chris desde que era bebé. Él y mi papá soy muy amigo, creo que casi son como hermanos. ¿Sabías una cosa? Chris es mi padrino- La mire confundida.

-¿Sabes lo que es un padrino?- Lo negué.

-Es la persona que se hará cargo de mi si mis padres mueren o algo así- La mire sorprendida.

-Asique hay que ser muy amigas ¿De acuerdo? Y ¿Sabes que hacen las amigas?- Lo negué.

-Van de compras. Ven vamos al centro comercial más grande de la cuidad- Me agarró de la muñeca y me arrastró por toda la casa para cambiarnos.

Artemisia era una chica alegré, simpática, sociable y muy charlatana. Seguro es era persona que vivía rodeada de personas que querían ser sus amigos. Todo lo contrario a mí, era la primera vez que alguien me trata de esta manera sin esperar algo de mí. Quizás solo la obligaron a hablar conmigo, pero me hizo un poquito feliz.

Al terminar me agarró de nuevo y me llevó a la entrada.

-Ya que eres mayor de edad podemos salir sin permiso-

-No puedo- Me solté de su agarre.

-¿Qué?- Su decepción se reflejaba en su rostro.

-El amo no me deja salir sin él- Lo dije algo incómoda.

-Ginger ¿Qué haces?- Me dio un escalofrío por la espalda, su tono de voz era penetrante y autoritaria. Me congelé sin saber qué hacer.

-Tío, ¿cómo es posible que no la dejes salir? ¿Y qué es eso de amo? ¿En qué época estamos? ¿Aparte ella no es una empleada?-

-Artemisia, escucha hay cosas que es mejor no saber y cosas que no entenderías. No tiene permitido salir a menos que valla conmigo ¿A dónde quieres ir?-

-Al centro comercial-

-¿Ahora?-

-Es que las amigas van de compras juntas-

-Ginger ¿Quieres ir?- Mire a Christopher confundida, era la primera vez que me preguntaba qué es lo que quería, solo me quede callada.

Sabía que Artemisia quería ir y quería acompañarla, pero Christopher era una persona que no perdonaba ningún error, si me equivocaba y se enojaba iba a castigarme. Me quedé a la espera de que ellos decidieran por mí. Me sentía contra la espada y la pared.

-Bien, vamos. Las llevaré, pero con una condición, vamos a ir con guardaespaldas y no se pueden alejar mucho-

-Yes, lo que tú digas tío- Artemisia me agarró del brazo y nos fuimos al auto.

Chris se sentó adelante y nosotras atrás. El otro auto nos siguió de cerca. Llegamos al centro comercial y era un mar de gente, era la primera vez que veía tanta cantidad de personas en un mismo lugar. Me sentí cohibida y estaban entrando mis inseguridades. Me quedé petrificada al lado del auto. Los demás siguieron avanzando.

-Ginger vamos- Christopher me llamaba y tenía que ir con él, pero mis pies no respondían.

Christopher se acercó y me agarro de la mano.

-Vamos- Me tiro un poco para ponernos en marcha y gracias a ese tironcito pude caminar.

Cuando entramos vi muchos pisos y lo espacioso que era. Todo lo que querías podías encontrarlo ahí. Era como un mundo aparte. Veía personas con cantidad de bolsas, otras comiendo, otras riendo, etc. Había familias, parejas, amigos. Veía como Artemisia se emocionaba por todo. Me daba algo de curiosidad saber qué era lo que tanto le llamaba la atención. Si no fuera como soy ¿sería como ella? llena de curiosidad y alegría. Pensar en que eso no pasaría me ponía triste. Solo seguimos a Artemisia por todos lados, íbamos de arriba abajo, de izquierda a derecha y así.



#3445 en Novela romántica

En el texto hay: obsesion, romance, drama

Editado: 16.04.2021

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