Si este documento ha llegado a tus manos, significa que has recibido autorización para conocer una pequeña parte de la verdad.
Solo una pequeña verdad.
El resto permance clasificado hasta nuevo aviso.
Durante décadas, las agencias de inteligencia del mundo han librado guerras que jamás aparecerán en los libros de historia que conoces. Hemos sacrificado agentes cuyos nombres nunca serán pronunciados ni conocerás en público o en privado. Hemos protegido gobiernos, ciudades y millones de vidas sin esperar reconocimiento alguno.
Ese siempre ha sido el trabajo de AEGIS.
Permanecer en las sombras para que otros puedan vivir bajo luz.
Sin embargo, el mundo ha cambiado.
Nuestros enemigos ya no operan desde países concretos ni responden a banderas específicas. Son más rápidos. Más inteligentes. Más organizados. Se infiltran en nuestras instituciones, compran información, manipulan gobiernos y utilizan la tecnología como un arma mucho más peligrosa que cualquier ejército.
Por primera vez en nuestra historia, las viejas reglas ya no son suficientes.
Por eso existe HELIOS.
Por eso existe AEGIS.
Y por eso existe el Protocolo Hércules.
Muchos agentes asignados a este protocolo consideran que el programa es una aberración.
Otros creen que es necesario.
Yo llevo demasiados años enterrando agentes como para permitirme el lujo de ignorar una herramienta capaz de salvar vidas.
Las estadísticas son importantes.
La inteligencia es importante.
La preparación es importante.
Pero después de treinta años en este trabajo he descubierto algo que ninguna inteligencia artificial ha logrado explicar completamente.
Las personas sobreviven por otras personas.
No por armas, entrenamientos ni tecnología.
Sobreviven por vínculos, lealtad y por sobre todo, confianza.
Y, en algunas ocasiones, por alguien a quien se niegan a abandonar.
HELIOS cree haber encontrado una forma de medir eso.
Yo todavía no estoy convencido.
Quizá este equivocado.
Quizá todos los involucrados lo estemos.
Pero si este sistema tiene siquiera una posibilidad de evitar que otro agente muera solo en una operación olvidada por el mundo, entonces vale la pena intentarlo.
Al final, la historia juzgará nuestras decisiones.
Si es que alguien llega a conocerlas.
-Director General Viktor Volkov