Beneficios y No Beneficios

Capítulo 3: Enfrentar.

23 de Julio de 2019.

 

 

Mateo.

 

 

Había llegado por paquetería la caja que tenía algunas cosas de Lia cuando las olvidó en Houston. Tal vez entre la distracción de leer su diario y los pensamientos que me rondaban puse todas las etiquetas para la dirección de mi casa. También había mandado algunos paquetes con otras cosas mías que ya no cabían en mis maletas, esos paquetes aún no habían llegado pero este sí.

Así que ahora estaba yo aquí, afuera de su casa decidiendo si tocar o no.

No sería muy bueno quedarme con sus cosas y ya que vivo en frente de ella no me cuesta nada entregárselo, solo que sé que ahora están ella y Ray solos adentro gracias a un mensaje de texto de Abigail muy enojada ante ese suceso y, aunque odie admitirlo, me gustaría mucho interrumpir su momento siendo un buen amigo inoportuno entregándole sus cosas, pero no puedo ser así de egoísta. Ella decidió avanzar y yo debo respetar eso.

Me gustaría decir que yo estoy avanzando pero no. Di un paso y retrocedí dos en el momento que leí su diario y supe todo lo que pensaba de mí. Así que ahora estoy confundido, con ganas de hacer algo para que estemos juntos y muriendo de celos al verla con Ray y más al saber que está ahora metido en su casa haciendo quién sabe qué.

Hace dos días llegamos al país y cuando la vi mi primer impulso fue abrazarla. No lo pensé, solo lo hice y por primera vez en mi vida se sintió muy bien no meditar las cosas y obedecer mis impulsos pero no lo haré de nuevo.

Así que solo me permitiré una pequeña satisfacción en este momento para interrumpir lo que sea que estén haciendo ya que no me arriesgaré a dejar su caja con cosas personales fuera de su casa donde cualquiera puede verlas y/o robarlas. Todo esto es obviamente para hacerle un bien a Lia, no para arruinar su momento con su novio, aunque sí lo haga involuntariamente.

Toqué el timbre y nadie me abrió por algunos minutos así que insistí una segunda vez. Debería de parar, darme la vuelta e irme pero no es noticia que soy un poco idiota a veces.

Pasaron otros minutos y Lia me abrió.

Debí de irme cuando tenía la oportunidad.

Estaba agitada, con los labios inflamados y más rojos de lo normal además de que estaba un poco despeinada. Estoy de acuerdo en que esa es una muy buena imagen, muy buena que me retuerce el estómago al saber que esta así por lo que sea que estaba haciendo con Ray.

También debí de saber que fue una muy mala idea venir ahora. Últimamente tomo muy malas decisiones.

—Estas son las cosas que olvidaste y le pediste a Abigail, llegaron a mi casa—le entregué el paquete.

Esto no es para nada incómodo, ¿verdad?

—Gracias—me sonrió tímidamente—. Igual unos paquetes tuyos llegaron aquí, pasa.

Se dio la vuelta y comenzó a caminar, cerré la puerta detrás de mí.

Entonces resulta que soy más tonto de lo que pensaba y confundí las etiquetas. No sé si aplaudirme o darme un golpe en la frente mentalmente. Normalmente no soy así de despistado.

—Espera aquí—dijo en cuanto llegamos a la sala y ella fue hacía las escaleras. Ray estaba sentado en el sillón con el cabello revuelto y su camisa desacomodada.

Qué envidia y qué incómodo momento, otra cosa que debí de hacer fue no hacerle caso y esperar afuera. Era mejor torturarme pensando en que pudieron haber hecho y no confirmándolo. 

—Espero que esto no esté siendo incómodo—me dijo Ray y lo miré confundido—. Es tu ex y bueno, estábamos en medio de algo.

Cierto, es mi "ex" ante los ojos de él. Ojalá en medio de ellos estuviera una pared, eso se vería muy lindo. Sé que Ray no es malo en realidad, pero ese comentario salió con un poco de rencor, como si me estuviera echando en cara algo y por supuesto que me merezco que me pasen estas cosas.

—No hay incomodidad, terminamos en buenos términos y somos amigos—le sonreí.

Pareció satisfecho con mi respuesta e iba a decir algo más pero Lia llegó. Ojalá se hubiera quedado arriba hasta que Ray se tuviera que ir.

Bueno, eso en realidad no me compete porque ellos son novios y pueden hacer lo que quieran cuando quieran.

—La abrí porque pensé que eran mis cosas pero todo está en orden—me tendió las cosas.

A diferencia de ella yo si revolví sus cosas y leí su diario también.

Tal vez es momento de sentirme mal por ello, nunca debí de invadir su privacidad.

—Gracias—es momento de huir de aquí—. Me voy, pasen una buena tarde.

Prácticamente salí corriendo de la situación.

¿Una buena tarde? De seguro la tendrán y no quiero pensar en eso porque me dan ganas de vomitar.

No las ganas de vomitar cuando sé lo que hacen Abigail y Daniel, esas ganas son de asco. Esto es más como desagrado e incomodidad, como si tuviera un virus en el estómago.

Para mí tiene mucho sentido, solo yo me entiendo.

Esperemos que la vida sea buena conmigo y haga que de repente Jorge o Iván lleguen a esa casa para detener lo que sea que iban a comenzar. Porque si llega Luis de seguro no le tomará importancia y Abigail no creo que regrese hasta mañana si es que está con Daniel.

 

(...)

 

Le estaba dando muchas vueltas al asunto así que decidí ir a dar un paseo tranquilo por una nueva plaza de la ciudad. Eso ayudaría a distraerme y a no pensar en cosas que jamás pasarán.

—Así que es real que volviste—volteé a ver quién me hablaba.

Me había detenido a observar un puesto de discos, ¿por qué siempre hay alguien perturbando mi tranquilidad?

—Bueno, aquí me ves—esperaba dar por terminada la conversación pero me volvió a hablar.

—¿Y qué tal las cosas con tu novia?

—¿Quién?—¿yo tengo novia?

No creo querer una relación con nadie justo ahora, de hecho es difícil imaginarme con alguien en un futuro cercano.




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