Beneficios y No Beneficios

Capítulo 22: Teléfono.

22 de Septiembre de 2019.

 

 

Abigail.

 

 

—¡Ya estoy harta de ustedes!—entré de golpe a la habitación de Mateo y azoté su puerta detrás de mí. Él estaba en frente de su escritorio, escribió algo en su celular y lo dejó en este.

—¿Qué?—Mateo me miró raro.

—¡No te hagas idiota!—bueno ya, me alteré—. Dejen de confundirnos a todos. ¿Sabes lo frustrante que es no saber si al fin van a entrar en razón ambos o no?

—¿De qué estás hablando?—se levanto del escritorio y comenzó a guardar cosas en su mochila.

—¿Están juntos o no?—todos en la familia estamos confundidos, Lia y Mateo se la pasan tonteando y no sabemos si ya son novios o amigos o simplemente un par de idiotas.

Pero hoy decidí poner un alto a todo esto, me cansé de ver que Lia estaba muy sonriente mandando mensajes desde su celular así que vine inmediatamente aquí a enfrentar a Mateo ya que ella nunca me dirá que está pasando.

Además de que me da miedo que se enoje conmigo por estar de entrometida.

—No tengo ni idea de que estás diciendo.

Su cinismo me fastidia.

—Se tratan como novios, hablan como novios, salen juntos como novios. ¡Dejen de ser tan ciegos! ¿Te cuesta mucho decirle que deje de ser miedosa y acepte sus sentimientos? ¡Tú ya lo hiciste!—Mateo solo estaba mirando el piso.

—Perdón, ¿qué dijiste?

Hijo de toda su muy respetada madre. No voy a insultar a su mamá, me cae muy bien y sé que me ama más que a su hijo.

No sé que más hacer así que... ¿Qué tan difícil sería quitarle el celular a Mateo para ver sus mensajes?

Creo que se dio cuenta de mis intenciones ya que al mismo él y yo corrimos hacia el escritorio para alcanzar el celular. Por desgracia Mateo lo tomó primero así que intenté quitárselo pero como el estúpido es más alto que yo no podía alcanzarlo.

—¡Deja de ser tan metida!

—¡Es que ustedes son muy idiotas!—lo pateé en el tobillo haciendo que él se agachara por un segundo y tomé el celular, rápidamente me alejé y abrí la conversación de Lia.

Hubiera podido leer el mensaje pero Mateo me tiró y cayó encima de mí.

—Taclear al oponente es injusto en este tipo de luchas—cuando de chicos peleábamos por algún juguete estaba prohibido tirar al otro al piso, también morder.

—No creo que haya reglas en esto—trató de quitarme el teléfono pero lo mordí en el hombro. Si él no respeta entonces yo tampoco—. ¿Cuándo te volviste tan salvaje?

—¿Cuándo dejarás de ser tan tarado?—con la palma de la mano alejé su cara pero aún así no se quitaba.

Afortunadamente pude leer el último mensaje de la conversación, lo había enviado Mateo.

—¿A qué te refieres con "Ayuda, creo que la loca de tu hermana viene a matarme"?

—Té qué crees—creo que dijo algo así ya que no se le entendía muy bien por mi mano.

—¿Me dijiste loca?

De repente la puerta de la habitación se abrió y una Lia muy confundida entró. Aproveché el momento de distracción de Mateo para empujarlo con mis piernas lejos de mí y me levanté.

—Abigail, deja eso—Mateo dijo desde el piso pero lo ignoré y seguí leyendo sus mensajes.

¿Eso cuenta como invasión de la privacidad? Nah.

Bueno es mi día libre y Daniel está ocupado, estaba aburrida y ¿qué mejor que conspirar para que mi mejor amigo y mi hermana gemela estén juntos? Aunque ahora que lo pienso tal vez debí de haber ido por un helado... necesito más amigos.

Estaba muy entretenida leyendo sus conversaciones frikis hasta que alguien me arrebató el celular. Era la copia sigilosa, ¿en qué momento llegó a lado de mí?

—Suficiente, deja de meterte en todo. Si no te hemos dicho nada es porque no somos nada aún, Abigail—Lia me dijo.

Mi pequeño corazón de ship dio un salto porque dijo "aún". Eso significa que hay oportunidad de algo, y yo estaré presente para verlo.

—No soy metida, me preocupo por ustedes—dije mientras Lia me tomaba de la muñeca y me guiaba afuera de la habitación.

—De lo único que tienes que preocuparte es del próximo cumpleaños—me cerró la puerta en la carita preciosa.

¿Cumpleaños? ¿Quién cumple años? ¿Qué mes es?

Oh mierda, ella cumple años la próxima semana... eso significa que yo también cumplo años.

Me encanta celebrar los cumpleaños, el mío no tanto. Tan solo el año pasado no pude celebrarlo por estar en temporada de exámenes, así que este al menos debemos de hacer algo especial.

Pero si dejo que otra persona lo organice harán un desastre y Lia y yo tenemos el record de los cumpleaños más horribles de la vida, cada año nuestros familiares creen que organizar una fiesta es lo mejor que pueden hacer por nosotras.

¿Saben quién es bueno organizando fiestas?

Nuestra familia no, solo yo sé hacerlas, así que yo misma tendré que hacer todo si no quiero terminar llorando como todos los años, pero esa es otra historia.




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