Beneficios y No Beneficios

Capítulo 24: Conflictos.

30 de Septiembre de 2019.

 

 

Lia.

 

 

Estaba con Mateo hablando afuera de la casa después del desastre que había pasado allá adentro. Entendí que Abigail no quería hablar conmigo ahora así que mejor decidí enfrentar un conflicto a la vez.

Le dije a Mateo que si podíamos hablar afuera. Básicamente huí de un drama para unirme a otro, pero al menos nos escapé de ambos lo cual es un progreso considerando mis antecedentes.

Ahora estábamos en el jardín, él estaba recargado en la valla que da hacia la calle y yo enfrente de él, empezamos a hablar sobre el desastre que acababa de ocurrir allá adentro y me dio muchas palabras de ánimo para poder hablar con mi hermana, pero eso lo haría después.

Creo que los dos sabemos que es hora de retomar el tema pendiente.

—Entonces... ¿qué querías decirme?—Mateo me preguntó.

—Solo quería agradecerte—me miró raro—. Siempre has estado para mí en cada horrible cumpleaños que enfrento para hacerme sentir mejor, creo que me di cuenta de que en realidad siempre has sido más que un amigo para mí.

Me armé de valor, quiero soltar todo lo que se me venga a la mente, la primera vez que me arriesgue a abrirme con Mateo no salió nada bien; tal vez porque éramos un par de idiotas y ahora parece que aprendimos algo de toda esa experiencia, o al menos eso espero.

—No sé tú que pienses y sé que tal vez suena ridícula y problemática una relación a larga distancia pero, después de analizarlo y meditarlo muy bien, creo que yo quiero intentarlo—dije finalmente.

Se quedó callado, solo me estaba viendo sin decir nada. Mateo di algo por favor que me muero de nervios y tu maldito silencio no ayuda, miré hacia abajo porque solo sentía su mirada sobre mí y eso me intimida mucho y más si solo se queda callado.

—Me tomaste por sorpresa—esperé a que siguiera hablando pero no lo hizo.

—¿Eso es todo lo que vas a decir?—dije tratando de no sonar tan indignada—. ¿Nada sobre si te parece bien o no? ¿O tan siquiera el discurso cliché-tonto de "no me interpondré en tú futuro"?

Se empezó a reír y no entiendo el por qué, si va a romper mi corazón de nuevo, ¿no podría hacerlo menos confuso? Estúpidos hombres son demasiado complicados.

—No me quiero interponer entre tú y tu futuro porque yo quiero ser parte de él—me sonrió y dejó de recargarse en la valla.

Está bien, te perdonaré por ahora Mateo.

—¿Entonces?

—Lia, he esperado muchos años para estar contigo, puedo esperar uno más.

—¿Eso qué significa?

En pocas palabras: ¿Puedes ser más claro conmigo, idiota? Perdón me alteré.

—Tú misma lo dijiste Lia, siempre has sido más que una amiga para mí y creo que nunca nos dimos cuenta—de nuevo lo diré, ¿eso qué diablos significa?—. Te juro que tenía todo un discurso preparado sobre el porqué podríamos afrontar todo esto pero estando frente a ti todo se borró por completo.

»Entonces solo te diré que yo quiero estar contigo y ni el tiempo ni la distancia me lo va a impedir, obviamente será difícil pero creo que sabremos llevarlo bien.

—¿Entonces estamos en una relación o qué?—se rió de mí.

Eso sonó más agresivo de lo que quería.

—Nunca creí verte tan desesperada y sin tu cara de anti-sentimientos—me tomó de la mano—. Antes que nada que quede claro que yo no soy bueno para estas declaraciones de amor.

¿Está a punto de hacer una declaración de amor?

—Hemos pasado por muchas cosas y siempre volvemos a donde está el otro, creo que realmente nadie me ha hecho sentir como tú lo haces.

Confirmo: Está a punto de hacer una declaración de amor.

—Entonces, Liagibal Ruíz, ¿Quieres, después de cuatro años o más de gustarnos en secreto, ser mi novia?

—No.

—¿Qué? ¿Por qué?—me soltó.

—Dijiste mi nombre completo—me crucé de brazos.

Y por si se lo pregunta, sí, es una pequeña venganza por todo lo que me hizo sufrir.

—¿Hablas en serio?

—No—reí y ahora el se cruzó de brazos pero lo abracé quedando frente a él—. Me encantaría, después de casi un año del enredo que formamos, ser tu novia. Y esta vez novia de verdad.

Bien, conflicto número uno: Arreglado.

Ahora vamos con el conflicto número dos, el cuál creo es el más difícil.

No quiero decir que mi hermana es un conflicto, pero justo ahora sí lo es. 

 

 

(...)

 

 

Abigail estuvo evitándome todo lo que restó de la fiesta y sé que si no hablo con ella pronto será tan infantil como para ignorarme hasta que me vaya; así que decidí buscarla a media noche para que me hiciera caso, estaba sentada en la barra de la cocina de la casa comiendo pastel con Daniel.

—Oficialmente ya no es nuestro cumpleaños, ¿ya podemos hablar?—le dije.

—¿Daniel escuchaste eso?—me ignoró completamente.

Inmadura, como dije.

—Lo siento pero no me vas a meter en sus peleas—le quitó el plato de pastel—. Te espero en tu cuarto.

Le guiñó un ojo y salió de la cocina. Me agrada mi cuñado, de hecho me cae demasiado bien.

—¿Qué quieres?—no me gusta cuando Abigail me habla feo, siento que se convierte automáticamente en mi mamá.

Solo se siente especial porque es mayor como por media hora. Pero todos sabemos aquí quien es la que actúa como la mayor.

—Solo quiero que me entiendas, fue una oportunidad única que no pude rechazar.

—¿De qué hablas?—me miró confundida.

—Pues estás enojada porque me iré, no te hagas la cínica para torturarme.

Conozco los juegos de la copia malvada, a veces cuando nos enojamos se hace la tonta para que me sienta culpable por algo que hice. A veces la odio.

—No estoy enojada porque te irás estúpida, estoy enojada porque siempre soy la última en enterarme de las cosas—se bajó de la barra.




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