Besarme estaba Prohibido

CAPÍTULO 4: Efecto Hamilton High

Nuestra foto estaba en todas partes antes de la primera hora.

Mi teléfono vibró tanto que terminé apagándolo y guardándolo en la mochila. No hizo diferencia. Porque aunque no mirara la pantalla, seguía sintiendo las miradas. Todo el instituto Hamilton High parecía haber decidido que yo era el chisme del día.

Perfecto.

—Bien, necesito contexto YA —soltó Hanna apenas me vió—. ¿Por qué internet dice que te estabas besando con Aiden Callahan en un auto?

—No nos estábamos besando.

Nina metió la mano en mi mochila y me arrancó el teléfono para encenderlo.

—Entonces explícanos por qué pareces a dos segundos de lanzarte por una ventana.

—Porque quiero desaparecer.

—Muy tarde para eso —dijo Hanna, enseñándome la pantalla.

La foto no era buena. Era peor. Aiden inclinado hacia mí dentro del auto. Mi cara roja. Sus ojos clavados en mi boca. Parecía íntimo. Demasiado íntimo.

—Me quiero morir.

—Yo quiero detalles —corregió Nina.

Nina llevaba el uniforme mal puesto, café en mano y cara de haber dormido cuatro horas. Hanna, en cambio, parecía salida de Pinterest incluso un lunes a las gran mañana. Y las dos me miraban como si acabara de anunciar que me había unido a una secta.

—No pasó nada —murmuré.

—Mentira —dijo Hanna al instante.

—No mentira, mentira.

—La peor clase de mentira —sentenció Nina.

Abrí mi casillero de golpe para evitar seguir hablando. Mala idea. Porque Amanda ya estaba apoyada junto a él. Claro. Sus amigas detrás. Sonrisas falsas. Perfume caro. Veneno.

—Qué rápido escalaste socialmente —dijo, mirándome de arriba abajo—. El Sunset Diner debe de pagar muy mal si necesitas buscar patrocinador.

Nina soltó una carcajada seca.

—Y tú necesitas terapia, pero aquí estamos.

Amanda ni la miró. Sus ojos seguían clavados en mí.

—¿Sabes qué es lo divertido? Que Aiden se aburre rápido.

Ahí estuvo. El golpe. Pequeño. Preciso. Y lo odié porque funcionó.

Hanna dio un paso adelante antes de que yo pudiera hablar.

—¿Y sabes qué es lo divertido para nosotras? —sonrió—. Ver cómo se te corre el maquillaje cada vez que Valentina respira cerca de tu ex.

Tuve que morderme la lengua para no reírme. Amanda endureció la mandíbula.

Y entonces el pasillo se quedó en silencio. No completo. Pero sí ese tipo de silencio raro que pasa cuando alguien importante entra en escena. No necesité girarme para saber quién era. Lo sentí. Aiden.

Las conversaciones bajaron de golpe mientras él avanzaba por el pasillo con la mochila colgada de un hombro y esa tranquilidad irritante de chico que nunca duda de dónde pertenece. Ni miró a Amanda. Ni al resto. Fue directo hacia mí.

Mi corazón hizo una estupidez.

—Buenos días, Valentina —dijo, parándose demasiado cerca.

Nina abrió mucho los ojos detrás de mí. Hanna parecía a punto de grabar un documental.

—Te odio un poco —murmuré.

—¿Solo un poco hoy? Estoy mejorando.

Idiota.

Aiden apoyó una mano junto a mi casillero y se inclinó apenas hacia mí. Lo justo para encerrarme entre él y el metal frío. Sentí todas las miradas encima. Todo el instituto mirando.

—¿Qué haces? —susurré.

—Actuar natural.

—Pues deja de actuar tan bien.

Sus labios se curvaron apenas.

—Te escribí anoche.

—A las dos de la mañana.

—No dormía.

Lo dijo como si no importara. Pero importaba.

Amanda carraspeó detrás de nosotros.

—Aiden, lindo…

Él ni se giró.

—Hola, Amanda.

Frío. Seco. La mandíbula de ella se tensó. Y yo debería haber disfrutado eso menos.

Aiden bajó la mirada hacia mi cara. Después hacia mi boca. Solo un segundo. Pero lo noté entero.

Y entonces hizo algo peor. Levantó la mano despacio y apartó un mechón de cabello detrás de mi oreja. Suave. Como si tuviera miedo de romper algo.

Me quedé quieta. Porque sus dedos estaban temblando. Muy poco. Pero temblaban.

Y eso no encajaba con Aiden Callahan. No encajaba con el chico que parecía controlar absolutamente todo.

Él también se dio cuenta de que lo había notado. Lo vi en sus ojos. En cómo dejó de respirar un segundo.

—Aiden… —empecé.

Pero antes de que pudiera terminar, Nina murmuró detrás de mí:

—Bien. Esto ya no parece falso.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.