Beso de media noche

CAPITULO 14

**Amahia.**

La noche cayo, mas una inmensa neblina, el ambiente era tenso e incluso pesado. Layla y yo decidimos irnos por el este de Becquer, ambas con nuestros trajes de guerra por si algún enemigo aparecia, era mi primera vez en esto.

-Amahia, intenta estar calmada, quedemosno en este árbol. Desde aca se visualiza el castillo y parte de la frontera de rosas.-Su sonrisa me reconforto, haciéndome sentir mas segura y calmada.-Recuerda que no tengo mis poderes y que no podre hacer mucho, pero intentare cuidarte…-Cada vez escuchaba a Layla mas lejosLa noche sobre Béquer no era oscura; era opaca. Una neblina antinatural, espesa como la sangre fría, comenzó a reptar desde la frontera de rosas, tragándose los árboles y el castillo hasta que el mundo se redujo a un círculo de tres metros a mi alrededor.

—¿Layla? —llamé, pero mi voz murió en el aire denso.

El silencio que siguió no fue paz; fue una amenaza. De pronto, la temperatura descendió tanto que mi aliento formó cristales en el aire. Y entonces, surgió de la nada. No era un sonido, sino un susurro que parecía nacer directamente dentro de mi cráneo, rascando mis recuerdos.

—Amahia…

Se me detuvo el corazón. Esa cadencia, ese matiz de ternura que solía ser mi refugio, ahora goteaba una amargura que me hizo flaquear las rodillas.

—¿Luca? —grité, girando sobre mis talones, buscando desesperadamente una silueta entre el blanco espectral de la niebla—. ¡Luca, por favor! Hay sombras acechándonos, hay un traidor entre nosotros… Te he buscado en cada rincón, he rezado a dioses en los que no creo para encontrarte…

—Me buscaste donde te convenía, Amahia —la voz ahora venía de todas partes, cargada de un eco metálico—. Buscabas un cadáver para aliviar tu culpa, pero encontraste un monstruo creado por tu abandono.

Una ráfaga de viento helado me golpeó el rostro, y con ella, una visión flash: Luca, solo, en una habitación de hospital que olía a muerte, sosteniendo una foto mía mientras sus monitores cardíacos emitían un pitido largo y constante. Sentí su agonía como si fuera mía; sentí la presión en su pecho, el cansayo de un corazón que ya no quería luchar.

—No… no fue así… —sollocé, cayendo de rodillas. El suelo del bosque se sentía como ceniza bajo mis manos—. Yo quise salvarte, Luca. ¡Daría mi eternidad por un segundo más de tu vida!

—¡Mientes! —el grito de Luca desgarró la niebla. De entre las sombras, una figura alta y pálida comenzó a materializarse, pero sus ojos… sus ojos ya no eran los pozos de luz que recordaba. Eran dos abismos de odio absoluto—. Elegiste a los asesinos. Te sentaste a la mesa con quienes vertieron la sangre de tus padres. Te dejaste abrazar por Paulo y Layla, los mismos que condenaron a la sombra a quienes realmente te amaban.

Él dio un paso al frente. La elegancia de sus movimientos era aterradora. Ya no era el chico frágil de la carretera; era un depredador letal.

—¿Sabes qué se siente, Amahia? —se inclinó sobre mí, y su aliento frío me erizó la piel—. ¿Sabes qué se siente contar cada latido como si fuera el último, sabiendo que la persona por la que darías la vida está ocupada jugando a ser inmortal con tus verdugos? Mi corazón ya no aguantaba mas, pero aquel hombre me ayudo, y Agatha me devolvió la vida aquella noche en el cementerio… Ya no soy el mismo tonto de antes…

Una visión violenta me golpeó el cráneo, desgarrando mi realidad. Vi el cementerio bajo una luna de sangre. Vi a Luca, retorciéndose en el suelo, su cuerpo arqueado en una agonía que me hizo querer arrancarme el pecho. Y junto a él, una figura que me heló la sangre: una mujer con el rostro exacto de Layla, estaba preocupada, e intentaba buscar la manera de ayudarlo…

Vi cómo ella se cernía sobre él, mientras sus colmillos buscaban el cuello de Luca. Vi el pacto de sangre, la traición sellada en la oscuridad, y el momento exacto en que el alma de Luca se tiñó de negro bajo el abrazo de aquella chica que ya no sabia si era Layla o alguna otra persona.

Desperté del trance con un grito ahogado, el corazón galopando contra mis costillas como un animal enjaulado.

El frío de la visión se me quedó pegado a los huesos, una escarcha invisible que no se derretía ni siquiera con el calor de las mantas que ahora me cubrían. El rostro de Luca, transformado por el odio, fue lo último que vi antes de que la oscuridad me tragara por completo.

Cuando mis párpados finalmente pesaron menos, la luz de las antorchas del castillo hirió mis pupilas. Tardé unos segundos en reconocer el techo de piedra. A mi lado, el sonido de una respiración pesada me hizo girar la cabeza: Paulo dormía sentado en una silla, con la barbilla hundida en el pecho y el rostro marcado por un cansancio que nunca le había visto. Se veía vulnerable, lejos de la imagen del guerrero imponente que siempre proyectaba.

Pero fue la presencia al otro lado de la cama la que me hizo tensar cada músculo. Layla estaba allí. Sus ojos, rojos y brillantes por las lágrimas contenidas, buscaban los míos con una intensidad desesperada. Al verme despertar, ahogó un sollozo y me tomó la mano. Sus dedos estaban helados.

—Amahia… —susurró, y su voz se quebró—. Por un momento pensamos que te habíamos perdido. Tu mente estaba… estaba en llamas.

Traté de incorporarme, pero el mundo dio vueltas. El recuerdo de la mujer idéntica a ella en el cementerio, abrazando a Luca, me quemaba la garganta.

—Vi a Luca, Layla —logré articular, mi voz apenas un hilo—. Y te vi a ti… o a alguien que se te parecía demasiado. Ella lo cambió. Ella lo convirtió en… eso.

Layla intercambió una mirada fugaz con Paulo, quien se había despertado sobresaltado por mis palabras. El ambiente en la habitación se volvió sepulcral. Layla soltó mi mano y se puso de pie, caminando hacia la ventana donde la neblina de Béquer aún arañaba los cristales.

—Amahia... —comenzó ella, dándome la espalda. Su voz ahora sonaba plana, cargada de un peso ancestral—. Tengo una hermana gemela. Ella... hizo algo que no estaba permitido y la desterraron hace mucho tiempo. Solo los viejos de Béquer sabemos la historia completa. Su nombre es Agatha, y su ambición siempre fue más grande que nuestra ley.



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En el texto hay: vampiros, romace, juvenil

Editado: 01.03.2026

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