Beso de media noche

CAPITULO 16

El mundo volvió a mí como un golpe brutal en el pecho. El frío del calabozo se desvaneció, pero el dolor... el dolor se quedó clavado en mi alma como astillas de cristal. Abrí los ojos y me encontré sumergida en el refugio de unos brazos que una vez fueron mi vida entera.

—Amahia, despierta… por favor…

La voz de Luca sonaba rota, cargada de una urgencia que me hizo estremecer. No era el Luca despiadado de mis pesadillas, sino uno que parecía cargar con el peso del mundo sobre sus hombros. Me aferré a su ropa, sollozando, mientras el vacío de la traición de Layla me consumía por dentro. Ya no sabía qué era real; las visiones y la realidad se habían trenzado en una soga que me asfixiaba.

—Hay que parar a Agatha —susurró él, acunando mi cabeza mientras yo me deshacía en llanto—. Está creando un caos donde debería haber paz. Ella lo ha confundido todo, Amahia. Su odio ha empañado la verdad.

—¿La verdad? —logré articular, mi voz saliendo como un rastro de sangre—. La verdad es que Layla mató a mi familia. La verdad es que me usaron.

Luca me obligó a mirarlo. Sus ojos ya no eran pozos de oscuridad; ahora brillaban con una luz sobrenatural, una que parecía desnudar mi espíritu.

—Sé que no comprendes la gravedad del asunto, pero desde mi conversión, algo cambió en mí. Puedo sentir el verdadero dolor de las personas, Amahia. Se me ha dado el don de ver el sufrimiento inquebrantable que otros ocultan. Agatha está consumida por un veneno que ella misma alimentó: cree que su hermana la sacrificó, que la entregó a la oscuridad de Arash por puro egoísmo.

Él acarició mi mejilla con una delicadeza que me dolía más que cualquier golpe.

—Pero Agatha se equivoca. He visto a través del alma de ambas, y la verdad es mucho más amarga: Layla no la sacrificó... Layla se sacrificó por ella. Se entregó a siglos de tortura y encierro para que su hermana no fuera ejecutada por los ancianos. Mi poder me permite usar el dolor en contra o a favor, y lo que vi en el fondo de sus corazones es un caos nacido de un amor malentendido. Pero en Béquer, ese caos ya se desató. La sangre ha empezado a correr.

Me quedé en silencio, sintiendo cómo mi corazón, ya hecho jirones, intentaba procesar que mi vida entera había sido el daño colateral de un sacrificio fraternal. Layla me había quitado a mi familia, sí, pero lo había hecho perdida en un frenesí de sangre, y luego había vivido un infierno para salvar a la gemela que ahora venía a destruirla.

—Tal vez nunca seamos los cazavampiros que soñamos ser cuando éramos humanos y felices —continuó Luca, su voz volviéndose firme a pesar de las lágrimas que brillaban en sus ojos—. Pero podemos ser aquellos que encuentren la paz en este caos que nos rodea. No dejes que el odio de Agatha gane, Amahia. No dejes que la oscuridad termine de borrarnos.

Me puse de pie, tambaleándome, sintiendo el peso de mi nueva naturaleza. La agonía de saber que la persona que amé como a una hermana era mi mayor verdugo, y a la vez una mártir de su propia estirpe, era devastador. Pero al mirar a Luca, supe que no había vuelta atrás.

—Llevamos la muerte en las venas, Luca —dije, limpiándome las lágrimas que ya no eran de agua, sino de una esencia más densa y oscura—. Pero si la paz requiere que nos enfrentemos a la misma sombra que nos creó, que así sea.

Béquer ardía a lo lejos, y con él, los últimos restos de mi inocencia. Estábamos solos, destruidos y confundidos, pero por primera vez, caminábamos hacia la verdad, aunque esa verdad nos terminara de quemar.



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En el texto hay: vampiros, romace, juvenil

Editado: 01.03.2026

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