Besos Azucarados

CAPÍTULO 15 EL TRATO

La desconfianza logra que tengas muchas telarañas en tu cabeza, tanto que puedes llegar a perder el corazón.

Neón, y así como se puede leer en su nombre cada letra es resaltada por un color demasiado llamativo, mira a su alrededor notando que dicho lugar está en un punto estratégico, en donde más influye la clientela. Nota a algunos jóvenes en las esquinas riendo y cada uno con un cigarro en la mano y algunos demasiados embriagados en el suelo, al fondo podía notarse que alguna pelea se estaba dando.

Es un lugar elegante y oscuro a la vez, en fin, estos son los recovecos que me agradan.

Aprieta el fino cartón en sus manos y decide entrar siendo recibido por un sonido estridente, luces y demasiada aglomeración.

El calor embriagante del recinto relaja su cuerpo manteniendo la calma a cada paso que da, los colores fuertes logran que raciocinio alucine con cada recoveco. Siempre pensó que aquellos lugares de lujuria tenían su verdadero encanto sin importar que opinaran los demás. Cada giro es la representación de la belleza, las mujeres con vestidos demasiados reveladores hacen florecer la euforia que tanto trataba de aplacar. Sin embargo, el lugar y la vibra que se podía palpar no era lo que le había llamado la atención…era cada paso de aquella mujer.

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MEGAN

Toca una y otra vez la pequeña mano provocando una pequeña sonrisa y a la vez una opresión en su pecho. Siempre estuvo con semblante fuerte tratando de olvidar cada herida del pasado, aquel pasado que la orilló al acantilado más alto que pudo haber visto.

Lo observa evitando derramar lágrimas. Una parte de ella les grita a voces que nunca lo dejará solo, que lo protegiera siempre, pero aquella voz también le decía que ya era hora de evitar que su única estrella dejara de sufrir.

— Lo podrás visitar cuando lo desees.

— No es conveniente, solo cuídalo como si fuese tu hijo, no le hables de mi existencia, olvida que alguna vez hablé contigo. Ya sabes lo que debes hacer.

Toma su chaqueta y decide retirarse sin mirar atrás mientras sus lágrimas sacan a relucir lo que tanto temía…sus miedos.

[…]

El espejo muestra su el gran maquillaje y su vestuario demasiado revelador, sonríe seductoramente y decide salir a dar su espectáculo ante la audiencia. Camina a paso fuerte ante cada palabra de los hombres que entran a disfrutar, baila ante ellos como si fuese el último suspiro.

Las luces y el sonido estridente logran aplacar el rencor que siente hacia ella, logran que todos sus miedos y aquellas voces reluzcan por medio del baile que ofrece, mientras los múltiples toqueteos de los que llegan a ser atrevidos le hacen sentirse como una diosa.

Cada noche en medio del escenario suele ser el punto intermedio de su propio infierno. Dar su cuerpo a cada hombre que necesite de su compañía, perseguir y llegar a causar daño a inocentes solo es parte de su propio guion.

— Eres una pecadora. Una completa burla para los designios de la congregación…Quizás sea todo lo que alguna vez dijo su madre, pero para ella entrar al mundo libertino ha sido la más linda de todas sus historias.

En algún momento de su vida creyó ser una damisela que siempre estaría en peligro, pero al recordar aquello que alguna vez escuchó de su madre se esfumo al darse cuenta de que siempre fue la villana en su propia historia. Sonríe al notar a un par de metros al chico.

Supongo que ya empezó la cacería...

___

LUCAS

No podía negar que la chica es verdaderamente hipnótica. Camina hacia la barra observando los movimientos de Megan.

— Sígueme.

Megan lo jalonea por los pasillos rojos de aquel ostentoso club nocturno.

— Solo espero que este tiempo no sea una completa pérdida, tengo muchas cosas que hacer. — observa su teléfono al ver un par de notificaciones, lee atento los mensajes que envía su mánager, poco a poco su carrera estaba cuesta abajo. Observa a la mujer que para bruscamente frente a una puerta.

— Si piensas que perderás tu tiempo te puedes retirar — le sonríe — pero si quieres hacer algo por tu vida está cordialmente invitado a entrar — extiende su mano hacia dentro.

Una parte de él solo piensa que todo lo que hace simplemente traerá más problemas hacia él, pero... ¿Quién podría restaurar todo lo que perdió? No podía mirar el cielo y gritar que su hermano regrese como si nada hubiera pasado, no podía escribir un pacto y lograr que su familia sea aquel núcleo repleto de dinero y por último no podía soplar una vela y pensar que Mia lo perdone a pesar de que fue capaz de romper su corazón múltiples veces.

Sabía que él no merece ser el hombre que conforme su vida, simplemente ahí está el intento de un cruel personaje a arruinar una vez más la vida de la única mujer que supo amarlo. No podía creer que es demasiado estúpido, tan estúpido como para ya estar sentado en aquella silla escuchando las ideas de Megan, tan estúpido para solo recuperar lo que su intento de familia quiere y para salvar a su hermana.

— ¿Qué tanto piensas? — se sienta a su lado arrebatando de sus manos el pequeño vaso de cristal.

— Pienso que puedo recuperar todo de solo escuchar tu idea, querida Meg — la mira y suspira. Quizás actuar como el tonto ayude aclarar sus ideas.

— ¡Bueno! No se diga más en dos semanas viajaremos a dar una pequeña visita — mira el fino cristal antes de rosarlos con sus labios y degustar el fuerte licor.




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