Besos Azucarados

CAPÍTULO 17 MEGAN

Lo que comienza por un juego puede terminar siendo más que verdadero.

 

Si las personas pudieran elegir volver al pasado y evitar que muchos escenarios de la vida fuesen completamente inexistentes, quizás el mundo fuese aburrido…o eso es lo que Mia puede pensar en un momento tan indeciso como el que vive en frente de una simple ventana.

 Durante en par de microsegundos creyó que pase lo que pase no le afectaría en lo más mínimo, que tal vez sus neuronas fuesen más inteligentes para que ella estuviera riendo de la situación y que no estuviera haciendo todo lo contrario. En qué parte de su historia podía ser la villana que tanto quiso ser.

Sus manos y todo de sí tiembla, en un mundo paralelo imaginaba temblar por otros cometidos y no por estar viendo como su ex prometido se pavonea hasta la entrada de la gran hacienda, quizás para él todo sea un nuevo viaje, sin embargo, no sabría si él podría ser el gran adivino de saber que ella se encuentra en el mismo lugar.

Muda ante la situación solo queda ver como la gran mujer de vestido revelador toma la mano de Lucas y sonríe entrando al territorio de los Stevens como si conociese cada recoveco del lugar.

— Solo espero que esto sea una broma. Ese pedazo de paleto se atrevió a infringir en mi territorio.

— Bueno, en teoría, tal vez no sabe que estas aquí.

— Solo no apoyes al enemigo…se atrevió a venir acompañado de una desconocida.

— No del todo.

— No comprendo — la mira mientras piensa como desaparecer de ese lugar sin ser vista por cada una de las personas…en lo único que podía pensar es como diantres haría para estar en el mismo lugar que su ex prometido.

— Ella es Megan, la ex novia de Azael.

Solo no había palabras para expresar todo, un día demasiado fatal para ella, solo quería regresar al pasado y dejar todo a la deriva.

Solo quiero irme lejos.

Se siente como si fuese una niña pequeña en medio de tantos rompecabezas, algo que simplemente no podía armar con tan solo mirar las piezas principales. Lucas, aquel curioso hombre junto a una mujer completamente desconocida para ella, pero sola una más en la vida de todas aquellas personas que están en la hacienda. No podía negar que esa mujer es todo lo que un hombre desea en su vida, alguien con buen cuerpo y un semblante demasiado enigmático.

— Supongo que en algún momento tenía que pasar esto, que de la nada todos quieran estar en el mismo lugar.

— Querida, tu vida es una completa telenovela.

— No lo dudo.

[…]

Sentía que su vida giraba en torno a quien menos quería ver, saber que en algún momento tendría que dar la cara y que las cosas jamás serán iguales, era algo que quería ocultar en lo más profundo de sus recuerdos.

Alisa suavemente su vestido notando la fuerte presión el tórax, aquella ansiedad y ganas de salir de una vez por todas de aquella hacienda. Cerciora que todo esté bien dando pie a su cruzada.

Porque tengo estos problemas, acaso la vida se quiere mofar una y otra vez de mí.

— ¿lista? — susurra para sí, insta a seguir caminando por el largo pasillo.

____

Era alguien que derrochaba belleza en cada minuto que pasaba, con aquella sonrisa ladina como si no existiera la más mínima preocupación en ella, aunque todos la estén observando.

La tensión en el lugar es algo difícil de deshacer, dos personas inesperadas se mantenían en completo silencio, algunos confundidos y otros algo sorprendidos.

Podía apreciar como ella y Azael se miraban fijamente como si entre los dos se comunicaran con solo un vistazo, sin embargo, por el momento no era algo que la podía alterar, la simple sensación de saber que no era la única persona siendo observada.

Unos ojos color miel la escrutaban mientras trataba de ignorarlo olímpicamente. Su llegada le parecía una completa burla, desde el primer momento en que todos se reunieron él nunca actuó sorprendido, como si todo fuese un plan para estar en un mismo lugar. No obstantes, pensar de aquella manera era muy precipitado, pero ¿cómo llegó a conocer a Megan?, ¿cómo dieron los dos en un mismo lugar?, ¿acaso era una más de su lista?

— Megan ¿Qué tal el viaje? Hace mucho tiempo que no te veía — Erika inicia lo que podría llamarse una conversación.

— Realmente no recordaba cuan agotador era el viaje hasta la hacienda, antes podía sobrellevarlo, pero esta vez no estuvo Azael para hacerlo más ameno. Cierto, querido Aza.

Y ahí estaba esa sensación nueva, algo que no quería aceptar conforme pasaban los días. De alguna forma las palabras de Megan provocaron en ella esas irreverentes ganas de alejarse de esa pantomima.

— Supongo que con Lucas pudiste alejar el estrés del viaje — Su amiga era ahora la anfitriona.

— Definitivamente, Bri. Y ¿cómo vas en tu larga carrera de fotografía?

— ¿A qué has venido? — sin responder su pregunta espera respuesta

— Solo he llegado a visitar a mi querido Azael en compañía de mi otro amigo, solo quiero que conozca el lado bueno de la vida y pues este es el mejor lugar. — percibía la mirada recargada en ella.

 […]

Ya han pasado tres días en la cual solo ha pasado la mayoría del tiempo en su recamara, era imposible para ella caminar y saber que en un segundo podía estar cara a cara con Lucas. Ha logrado ver que Megan pasa más tiempo en el despacho junto a Azael, no podía negar que aquellas acciones que percibía le carcomían los pensamientos, desde aquella vez sabía que se habría algunos cambios en la hacienda.

La tensión en el aire era algo que no se podía apartar, algunos no estaban de acuerdo con la presencia de Lucas y Megan, sin embargo, Frank era el único feliz al saber que aquella mujer está a cada instante por los alrededores de cada pasillo.




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