Besos Azucarados

CAPÍTULO 26 VIAJE INESPERADO

Estoy acostumbrada al laberinto entre los dos…

Todo era un caos, su vida,  sus anhelos, su relación secreta, todo. Había pasado mucho tiempo en la hacienda, como si estuviera atrapada en una pequeña burbuja de seguridad, sin embargo, siempre ha estado junto a sus propios problemas.

Baja el cristal sintiendo el aire caliente del denso desierto, cierra sus ojos dejando que pequeñas piedrecillas impacten en su cara, quizás debería sentirse angustiada de que su prima esté internada en un hospital, pero siempre ha mantenido en su cabeza que hierba mala nunca muere, un pensamiento un poco sarcástico y burlesco para la situación. Tal vez hizo mal en pegar un grito al cielo en cuanto escuchó la noticia imaginando la peor escena creada, así llamando la atención de todos haciendo que todos se preocupasen de que algo malo haya pasado en sus aposentos, no obstante cuando su madre a punta de gritos explicó todo lo ocurrido, un accidente que causó raspones, pero igual la chica debe estar en una observación debido a su anemia, un factor que causo que perdiera el control. Escruta a su chofer quien no quita la mirada de la solitaria carretera, sonríe viendo que es tan obtuso como había pensado, pero no quita que es demasiado sensual en su zona de concentración total.

Un pequeño ronquido atrae su atención mostrando en su radio de observación como tres mujeres yacen completamente dormidas como si se encontraran en la cama más afelpada del mundo. Tres mujeres que optaron por acompañarlos sabiendo que el viaje sería más que incómodo.  A pesar de que se dirigen a la ciudad más cercana, la cual le hace pensar que diantres hacía su prima merodeando una ciudad que no conoce, o por lo que puede saber de Cassandra, una mujer pulcra que odia gastar su tiempo en lugares que no llaman su atención ¿acaso se dirigía a la hacienda? una opción que tiene más que luces rojas, pero quizás solo haya llegado a cerrar un trato con algún inversionista. 

Rueda los ojos al ver que otro auto los rebasa, quien diría que Lucas, Megan y Jayden se ofrecieran a seguirlos, podía creer los buenos términos de Jayden quien al saber la razón de su alboroto se mostró tan preocupado al punto de sacudirla y pedir la ubicación de Cassandra, jamás había visto un hombre lloriquear de tal manera, algo que le resultó extraño a ella y a todos los presente, pero no pudo evitar observar la mueca que Veronica mostraba al notar que su hermano pedía explicación, quizás pronto tendría que sacar su alma Sherlock Holmes. De los otros dos acompañante tal vez le resulte una artimaña más.

[...]

Ya era tarde para dirigirse al hospital, a pesar de que salieron a horas tempranas después de su gran espectáculo no lograron llegar al turno de visitar y tratar de verla a tales horas y llegar tan tarde no era tan adecuado como paracaidista sabiendo cuán  amargada es su prima. 

Todos agrupados en el living del hotel escrutando unos a otros tratando de hallar una solución al gran problema que formó Jayden, aunque era una posibilidad de que de todas formas hubiera sucedido. El aludido sigue brindando argumentos de que era totalmente la culpa de cada uno por confiar las maletas, maletas con todas las pertenencias que se han quedado en las puertas de la hacienda.

—  ¿Qué carajos hacemos? Estamos en un hotel en donde una noche para todos cuesta el riñón. —  Bufa Veronica —  deberíamos salir de aquí, ¿no les incomoda la mirada del seguridad? 

—  ¿Alguien tiene veinticinco centavos? —  todos observan al culpable de todo — ¿qué?  Necesito un chicle para relajarme.

—  Seras pendejo, estamos en una ciudad sin dinero y sin saber donde dormir y piensas en tu jodido estrés del momento, en que momento te confiamos nuestras pertenencia, debería demandarte jodido ganzo.—  Erika le tira un manotazo mientras suspira en muestra de desesperación.

—  Eh bueno, yo tengo dinero en efectivo, quizás sirva para algo —  todos observan a Megan. Recostada a un mullido sillón reluce media sonrisa. —  no es mucho…tendríamos que dividirnos en pareja.

Solo queda ver como el hotel cinco estrellas desaparece a medida de que siguen caminando siguiendo a la anfitriona Megan, la cual ofreció llevarlos a un lugar conocido para descansar. Podría tomar todo lo sucedido como una anécdota chistosa, el estar sin dinero, autos sin gasolina, sin nada que comer  y caminando por las carreteras vacías de Magnolia durante la noche. Cada uno mirando a su alrededor mientras forman una fila india en busca de un motel barato.

Lo que me has hecho pasar, querida Cassie.

Ve cómo la clase alta se disipa a medida que avanzan, pronto los cableados y suburbios se dan a conocer, algunos departamentos y carretera deteriorada, de alguna forma u otra todos están dirigiéndose a la boca del lobo. A lo lejos escucha el sonido de la gran ciudad y las luces que se acoplan a la noche. 

— Siento que saldré hasta sin ropa de aquí.

—  Cállate Bri. Chica citadina ¿acaso pensaba que en el mundo solo hay lugares de dinero? Observa bien tu entorno, este es el mundo, lo que hay allá —  Veronica señala la ciudad —  son solo mentiras.

—  No puedes negar que lugares así te ponen los pelos de punta —  se mofa Lucas de la seriedad de Vero, quien solo se adelanta hasta llegar a lado de Megan. 

Sonríe ante tal acto. Lucas siempre de aquellos chicos que buscan las debilidades de los demás, se sentía aliviada de que las cosas con él no siguieran un camino incómodo, si bien se ha mantenido alejado algo le grita que no baje la guardia ante él, levantarse cada mañana con la esperanza de no encontrarlo se ha hecho una rutina un tanto altanera, realmente Lucas es un completo dolor de cabeza cuando decide quedarse a querer lograr metas que ya no puede ganar. No obstante, observalo mientras caminan hacia un lugar desconocido ha mostrado un minimo apice de quien en realidad.




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