Besos De Dinamita.

El Proyecto De King.

—¿Dónde está ella? —se levantó y salió de la oficina casi arrastrando las piernas.

—En cuarentena, esperando por ti —respondió el chico que sonaba bastante serio—, pero debes apresurarte.

—Tráiganla a mi laboratorio —regresó al laboratorio y trató de pensar en una solución rápido.

—King, ella apenas respira ¿cómo vamos a sacarla de aquí? —para el chico era una locura hacer eso y no temía hacerlo público— ¿y dónde estabas metido? Estuve buscándote por una hora.

—Busca la manera de sacarla, los espero en el laboratorio —corrió lo más rápido que pudo por el área buscando las cosas que necesitaría para mantenerla viva cuando llegara— ¡a moverse, que si es un efecto secundario de la radiación estamos en cuenta regresiva!

—Si, señor —respondió el chico al escuchar el tono autoritario de su superior.

King abrió el laboratorio y comenzó a teclear como loco de nuevo en la computadora, de pronto las puertas se abrieron dejando entrar a varias personas empujando una camilla donde yacía ella acostada con un montón de cosas en el cuerpo, mangueras, vías y al parecer todo cuanto tenían en la base.

—Tiene hemorragias múltiples, sus organos están comenzando a fallar su hígado está sostenido prácticamente por un hilo, las personas que la ayudaron dijeron que estaba desorientada, se desmayó y cayó en coma desde entonces, eso indica que tuvo una intoxicación aguda por radiación... es cuestión de tiempo...

—Gracias, ahora retírense todos —ordenó King, mientras se concentraba en teclear en la computadora apresuradamente— y que nadie entre.

—King, no es bueno que te quedes solo, será mucho riesgo para ti si se te muere el elemento más valioso de todo Tártaro...

—Novato, llevo casi cinco años aquí, sé bien cuales son los riesgos, me eligieron como su médico asignado tan pronto entré, sé como lidiar con esto, ahora salgan todos... Y novato —dijo cuando se estaban yendo, tal y como él había ordenado.

—¿Si, señor? —preguntó uno de ellos, King siempre era muy estricto y directo al hablar.

—Buen trabajo... A todos, gracias y muy buen trabajo —King se sentía un poco cortado, ya que no era muy común en él decir cosas así—, agradezco sinceramente tenerlos en mi equipo.

—Gracias, señor —gritaron a coro y se retiraron sonriendo, era muy significativo para ellos escuchar eso del mejor médico de la base.

King cerró las puertas y todos los accesos al laboratorio, apagó las cámaras y micrófonos, caminó hasta ella, la puso en un cubículo de espera, extrajo sangre de ella y volvió al proceso de antes, corría de un lado a otro, sacaba cuentas, agregaba y duplicaba cosas y así pasaron treinta minutos...

—¡Genial! —dijo con todo de alivio, se sentía aliviado de que hubiera tenido tiempo de practicar lo suficiente como para dominar un poco el proceso— ahora veamos si funcionan con ella —caminó hacia la camilla y tomó sus signos vitales e hizo una revisión rápida— espero que puedas resistirlo, mutante.

Volvió a la computadora y cuadruplicó la cantidad de nanorobots, la llevó a la sala con la máquina más grande, le quitó lo aparatos que tenía en cuerpo y la puso en el interior, pero ella no podía sostenerse así que tuvo dejarla casi colgando, la máquina escaneó su cuerpo para encontrar la posición de las arterias, venas y músculos donde iba a inyectarse la sustancia, King llevó los contenedores y los puso en la máquina, Big Boss había comenzado a sangrar de nuevo por la nariz, él jadeaba y sudaba, sus piernas estaban acalambradas, su corazón estaba acelerado.

—Debo probar si sirven —tomó una tijera e hizo un corte rápido, pero profundo, la sangre salió disparada, pero luego de unos segundo dejó de sangrar y comenzó a cerrarse hasta que sólo quedó la cicatriz— ¡bien hecho!

—Vamos, mutante —le decía con preocupación mientras veía que ella se retorcía ligeramente cuando las agujas entraron a su cuerpo—, resiste, por favor —comenzó una segunda revisión rápida una vez que el proceso terminó— mutante ¿me escuchas? Oye, extraterrestre —le daba palmaditas en el hombro para despertarla—, mutante...

—Que... no m... me llames así... im... bécil —dijo con dificultad aún sin abrir los ojos— ¿qué demonios me hiciste?

—¿Yo? Nada —suspiró aliviado mentalmente, su cuerpo no estaba rechazando los nanorobots y esa era una gran noticia— sólo te di cariño y sopita, pero casi no la cuentas.

—Imbécil —dijo entre risas leves, se escuchaba realmente agotada—, no mientas.

—¿Por qué mentiría? —fingió demencia a propósito y ella se reía por lo bajo.

—King, por si no lo sabías desde la primera interverción los elementos experimentamos dolores crónicos en el cuerpo que son insoportables al estar expuestos a la actividad física, conforme se hacen más procedimientos el dolor empeora, y ahora no siento nada de eso, por eso te pregunto ¿qué fue lo que me hiciste?

—Introduje nanorobots en tu cuerpo para que corrigieran lo que estaba fallando y funcionó.

—Genial, me siento mejor —respiraba profundamente y se notaba que estaba relajada.

—Déjame ver si están funcionando bien —tomó un visturí y lo puso sobre el brazo de ella—, discúlpame, te dolerá sólo un momento —la cortó y la sangre salió, pudo ver que esta tenía un mejor color por lo que dedujo que los nanorobots estaban haciendo un buen trabajo.

—¡Demonios! —retiró el brazo y lo miró seriamente— ¿me quieres explicar?... —King sólo miraba la herida así que ella tambien lo hizo y vio como se estaba cerrando por si sola— olvidalo, ya no importa.

—Los nanorobots están siempre activos por el torrente sanguineo reparando cosas y resolviendo otros problemas, todo está bien programado así que ahora puedes hacer lo que quieras sin problemas, ellos deberían resolverlo. Si presentan algún problema trataré de repararlo.

—¿O sea que usaste algo que no estaba del todo listo en mi? —se sorprendió, ella no estaba acostumbrada a ser un simple sujeto de prueba, Shaw era muy estricto con las cosas que se le administraban— de verdad estás loco.




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