Besos De Dinamita.

Apuesta.

—Todavía no se me ocurre nada, pero ya veré que podemos hacer. Sólo prepárate para que me salves.

—Perfecto, ahora si, debes irte —dijo ella por última vez, ya que; si se volvía a negar, tendría que recurrir a sus habilidades y noquearlo para que se despertara en el avión.

—Bien, avísame cuando vayas de regresó a la base —le dijo mientras tomaba sus maletas para irse.

—Lo haré... Y Pilot —dijo para llamar su atención antes de que llegara al elevador— si tocas a otra mujer seré yo quien te mate y ponga tu trasero como bandera —su tono era sombrío y denotaba que estaba dispuesta a cumplir su promesa.

—No hará falta —trató de sonar seguro de sí mismo mientras se acercaba para abrazarla—, puedes estar tranquila, desde ahora estoy bajo tu hechizo de sirena.

—Perfecto —dijo para luego acompañarlo al elevador y verlo irse.

—Esto se va a poner bueno —pensó Pilot al caminar hacia la salida del hotel, junto con el lote de elementos que viajarían junto a él—, muy bueno.

—Pobre niño, no sabes con qué demonio te acabas de meter —dijo Ivanna relamiéndose los labios con una sonrisa malévola.

El día de la ejecución llegó y ella comenzó a prepararse para su trabajo del día, se vistió y preparó sus armas, trazó su plan final, bajó a desayunar y tomó su café tranquilamente mirando hacia la nada, de pronto recibió un mensaje...

Ya estoy por llegar a la base... Que comience el juego 3:)

Juega rudo entonces —envió el mensaje y luego de desayunar subió al penthouse para repasar por millonésima vez el plan y salió en su auto después de meter todas sus cosas en el maletero del auto, no podía fallar y sobre todo, debía desaparecer luego de asesinar a su objetivo, sería peligroso, pero divertido.

Llevaba cerca de diez minutos de camino cuando otro mensaje llegó a su teléfono, no contestó porque que iba a gran velocidad, suspiró relajada, sentía su corazón latir con fuerza, una llamada entró y esta vez si contestó, usó el manos libres para poder hablar y conducir.

—¿Big Boss? —escuchó la voz de un hombre cuando contestó.

—¿Qué pasa Pilot? —dijo sin darle mucha atención a la llamada, debía hacer las cosas lo más rápido posible por lo que debía llegar tan pronto como fuera posible para esperar a su blanco y preparar todo.

—Nada, sólo quería recordarte nuestra apuesta —su excusa no era muy poco elaborada, pero ella no le prestó atención a eso.

—La recuerdo bien, tranquilo —gracias a todo su entrenamiento olvidar algo le resultaba imposible.

—¿Puedo pedirte algo? —preguntó con algo de timidez; después de todo, no sabía si estaba en posición de pedir cosas.

—¿Qué quieres? —preguntó sin mucho interés en la situación, se sentía algo ansiosa por ver si sus planes eran del todo perfectos como los anteriores.

—Cuando vayas a cumplir con la apuesta llámame, porque debo estar seguro de que...

—Haré una videollamada cuando lo tenga todo preparado, pero no quiero que te quejes de absolutamente nada mientras trabajo —advirtió ella dando por hecho su éxito como si lo que iba a hacer fuese tan fácil como respirar.

—Como digas —el chico hizo una pausa breve, pues ya no tenía excusas para inventar—, ¿qué es ese ruido?

—El ruido del motor, es realmente fantástico —dijo con una sonrisa de satisfacción en el rostro.

—Si, suena increíble, ¿qué velocidad llevas? —su voz delataba que estaba entre feliz y emocionado por alguna razón desconocida.

—Poca, unos 380 km/h ¿por qué? —parecía más interesada en la conversación y eso a Pilot le encantaba.

—¡Demonios! ¿por qué te diviertes justo cuando no estoy? —el chico reclamó y a ella le pareció tan tierno como un niño haciendo pucheros.

—Lo siento, quizás la próxima, niño —respondió ella con una risilla burlona que él alcanzó a escuchar.

—No soy un niño, es sólo que no me parece justo —aclaró rápidamente para que ella no creyera que era un malcriado o un consentido.

—La vida no es justa, querido Pilot —dijo ella burlándose descaradamente de él, solamente para molestarlo un poco.

—Lo sé, pero aún así... —se quedó callado y muchas voces se escucharon al fondo.

—¿Qué demonios pasa ahí? —el rostro de ella se puso serio, sabía que los hombres eran estúpidos, pero Shaw no titubearía en matar a Pilot antes de que ella llegara y eso no era nada agradable.

—Creo que comenzó el juego, te llamo luego —su voz era como si se estuviese divirtiéndose mucho por lo que ella se relajó y bajó la guardia.

—Trata de sobrevivir hasta que yo regrese, este apenas es el primer round, no me decepciones —dijo con una sonrisa relajada en el rostro mientras continuaba acelerando por el camino.

—Cuídate mucho allá, no olvides la apuesta —dijo Pilot antes de colgar aparentemente feliz.

Ivanna suspiró para luego entornar los ojos y continuó a toda velocidad hacia el objetivo del día. Poco después llegó al punto donde daría inicio a su plan, se cubrió con el niqab negro que le dio Pilot, bajó del auto y entró a una cafetería, se sentó en una de las mesas y comenzó a llorar, un par de mujeres al verla se acercaron a ver qué pasaba, ella no hablaba su idioma así que no podía hablar.

—Sólo necesito tocarlas —pensó y lloraba con más desesperación, su actuación era digna de un premio de la academia y sólo estaba comenzando— ¡Bingo! —pensó cuando una de ellas tomó su mano para consolarla.

Poco a poco se fue calmando mientras obtenía toda la información del lenguaje de su mente y la almacenaba en su cerebro con la mayor precisión posible, luego de un rato les inventó que su esposo quería irse a vivir a otro país y que estaba afligida por dejar a sus padres, las mujeres la consolaron, pero luego le dejaron claro (amablemente) que debía hacer lo que su esposo quería dado que esa era su misión en la vida, que todo estaría bien mientras fuese obediente y tuviera hijos.

—Pero que dañada está la gente aquí —pensó al escuchar la explicación y la razón por la cual debía obedecer a su "esposo".




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