—Algo muy cruel —dijo mordiéndose los labios con picardía.
—Lo que te haría si te tuviera de frente —dijo con lujuria, era obvio que aquello lejos de asustarlo más bien le parecía de lo más sexy.
Ivanna sonrió y le guiñó el ojo alejándose de la cámara, tomó otros dos electrodos y con precisión quirúrgica las clavó en ambos testículos y tanto Alí, como Pilot y todos los que estaban mirando, se retorcieron, al parecer hasta ellos pudieron sentir su dolor aún estando del otro lado de la pantalla.
—¡Piedad! Por favor ten piedad —rogaba Alí desesperado por el dolor pues ya no le quedaban fuerzas.
—Cuatrocientos ochenta —dijo ella acercándose al hombre casi moribundo, su sonrisa, al ver su expresión de desesperación y sus ojos brillantes cargados de satisfacción delataban que ella era una sádica por excelencia—, es un número alto, más de cuatrocientas personas muertas gracias a tí, si acaso no son más, te pregunto, ¿dónde estuvo la piedad para ellos? y no me malinterpretes, soy una asesina igual o peor que tú, pero yo sé distinguir entre personas inocentes y la basura. Y tú... te portaste muy mal, ahora —quitó las pinzas de sus piernas y las puso en las "barras centrales"— te toca a ti pagar.
Encendió el interruptor con una sonrisa macabra, tan fuertes fueron las descargas que el hombre se desmayó a muy pocos segundos de haber comenzado las descargas, pero una segunda dosis de epinefrina lo volvió a despertar.
—Oye, si mueres no es divertido —dijo con tono serio, mientras que Alí seguía rogando por una muerte rápida, pero ella seguía torturándolo sin parar y casi frenéticamente.
Las descargas continuaron hasta que ella tomó unas tijeras afiladas y cortó sus pezones, luego cortó los dedos de sus pies, la sangre corría sin parar y entonces, él murió.
—Despierta —le daba bofetadas como si ignorara el hecho de que llevaba un par de horas "jugando" con él— ¿ya te moriste? ¿pero por qué?
—¿De verdad le preguntas eso? —dijo Pilot con ironía ante la situación ¿qué esperaba?
—¡Cállate! Esto es entre el muerto y yo —la expresión de Pilot luego de oír esas palabras no tenía precio, parecía perplejo— en fin debo llevar su cabeza a la base —dijo tomando la sierra.
—¿Por qué debes hacer eso? —preguntó al notar que al parecer para ella no era suficiente con torturarlo hasta la muerte
—Pruebas para Shaw —dijo mientras hacía un uso magistral de la sierra como sólo ella podía hacerlo.
—¿No crees que con una fotografía sea suficiente? —alguien debía mostrar algo de sentido común en aquella situación después de todo.
—Eso es probablemente lo que diría él, pero aún así la voy a llevar —dijo casi terminando de cortarle la cabeza—, además, soy una mujer de palabra, le dije que le llevaría la cabeza del blanco y así lo haré.
Pilot iba a decir algo, pero un grupo de personas entraron y comenzaron a golpearlo y de pronto la llamada se cortó, Ivanna se quedó inmóvil viendo la escena, poco a poco el fuego asesino en su interior iba creciendo, salió de la habitación con el teléfono en la mano, se fue al cuarto de vigilancia donde los tres chicos estaban discutiendo acerca de lo increíble que había sido verla en acción.
—Limpien todo y empaquen su cabeza para llevar —ordenó ella apresuradamente sin perder la sonrisa.
—Como ordene —dijo el chico que fue por su auto, se puso de pie para ir a cumplir con sus deberes.
—Si, señora, enseguida —dijo otro de ellos siguiendo al chico anterior.
En otra situación ellos podrían haberse negado, pero al verla furiosa, y cubierta de sangre recordaron su fama de asesina despiadada y no pudieron negarse a su petición que fue tan "amable" y con sonrisa incluida. Ellos salieron casi corriendo hacia la sala, ella caminó hacia las duchas y se lavó el cuerpo, se vistió y salió a la sala para ver cómo iba la limpieza; de manera sorprendente, todo estaba impecable, no habían cuerpos, ni sangre, ni olor, ni nada.
—En hora y media todo está limpio, que eficientes son —dijo muy satisfecha por lo que veía, le encantaba la gente eficiente por lo que quizás lo reclutara cuando le dieran ganas de tener a su propio y exclusivo equipo de limpieza— debería felicitarlos.
Sacó el teléfono de su bolsa de mano y llamó a Bruno mientras buscaba a los chicos cuando un olor a humo atrajo su atención así que lo siguió sin dudar.
—¿Hola? —contestó Bruno al instante como de costumbre— ¿desea algo, señorita?
—Hola, Bruno ¿cómo estás? Necesito que vengas de inmediato por mí, no quiero tomar ningún vuelo comercial —dijo mientras buscaba el origen de olor, pero le resultaba un poco complicado.
—Sabía que diría eso, así que ya la estoy esperando en el aeropuerto, tómese su tiempo —dijo él con la cordialidad que lo distinguía y hacía que Ivanna lo adorase tanto.
—¡Eres genial Bruno! Nos vemos en quince minutos. Adiós —colgó y continuó su caminó hasta que encontró a los chicos frente al incinerador— ¿qué hacen?
—Ponemos la basura en el incinerador —contestó Falcon mientras empujaba algo hacia el incinerador para luego cerrarlo— espero que no te haya molestado el humo.
—No te preocupes, eso es lo de menos —dijo ella mirando su teléfono sin prestar mucha atención a lo que los chicos hacían con los cuerpos— ¿dónde está mi encargo?
—En su auto —dijo el que se había encargado de la encomienda.
—Genial, necesito que uno de ustedes me lleve al aeropuerto —los miró de nuevo con la misma sonrisa encantadora de antes.
—Yo lo haría, pero falta mucho para que termine mi turno —dijo Falcon pasándose la mano por la nuca, notablemente apenado.
—Tu puedes cubrirlo —dirigió una mirada suplicante hacia el otro chico— ¿verdad?
—Si, con gusto —dijo nervioso ante la situación, era obvio que no planeaba negarle nada a ella—, llévala, no hay problema.
—Eres muy bueno, querido niño. ¿Nos vamos ya? —preguntó a Falcon señalando en dirección a la salida