Besos De Dinamita.

El Escondite De La Bruja.

—¡Ahora lo recuerdo bien!, sígueme —lo arrastró de vuelta a la cabina de pasajeros e hizo que el hombre se sentar frente a ella— mira esto —abrió una a una las carpetas separando unas de otras.

—¿Qué estás haciendo? —dijo sin entender aquel comportamiento, pero no se sorprendía, su mente funcionaba siempre de manera inesperada.

—Presta atención, por favor —señaló las siete carpetas perfectamente ordenadas de lado derecho— estas siete personas sólo recibieron disparos a distancia, pero estos otros fueron torturados hasta la muerte —ella señaló las carpetas a su izquierda de igual manera ordenadas.

—¿Y cuál es el punto? —Bruno prestaba atención a cada movimiento de Ivanna como si de eso dependiera toda su vida.

—Recuerdo que estos tres estuvieron conmigo durante mi tercera intervención, y los cuatro restantes debí haberlos visto en algún punto de las intervenciones que he tenido, estas personas habrían sido rivales difíciles de vencer, porque aunque tenían un bajo nivel, podían luchar sin problemas contra un grupo pequeño de "corrientes" gracias a sus habilidades, por lo que lo más efectivo sería matarlos a cierta distancia, mientras que los torturados eran elementos no intervenidos por lo que aunque eran fuertes en combate cuerpo a cuerpo podían ser torturados a voluntad...

—Pero esa información es confidencial —una bombilla se encendió en la mente de Bruno, pero lamentablemente no fue para algo bueno para Tártaro— ¿quién pudo facilitarles esa información?

—No lo sé abuelo, creo que tenemos una rata en Tártaro —dijo Ivanna tratando de formar una teoría sobre el caso y buscar al menos tres alternativas para resolverlo.

—Este tema se pone más complicado con cada minuto que pasa, creo que Shaw no se lo va a tomar nada bien —Bruno trataba de pensar en soluciones para ayudarla aunque fuese un poco.

—Tranquilo, yo lo arreglaré; como siempre —dijo mientras trataba de encontrar una solución a la situación.

—No debes tomártelo a pecho pequeña, esa no es tu responsabilidad y...

—No me importa, debo proteger el trasero del inútil de Shaw...

—¿Pero por qué? —Bruno parecía confundido, Ivanna regularmente hablaba de lo inútil que era su jefe.

—Porque me gusta mi trabajo, me pagan bien —dijo con obviedad aunque esa no fuese la verdad.

—Mientes, no necesito tener tus poderes para saberlo, lo haces para proteger a Pinky, porque si se descubre Tártaro todos estarán en la mira del mundo, serán llevados a corte marcial y tratados como si fueran peores que los criminales de guerras—dijo él con los ojos entrecerrados y ella sonrió.

—Si, estoy segura de que los países involucrados se lavarán las manos, pero hay algo que olvidas, los daños están hechos, no pueden deshacerse de los elementos intervenidos aún cuando tengan un plan de contingencia contra nosotros —respondió ella restándole importancia al asunto— o por lo menos no será nada fácil lograrlo.

—Sabes que tarde o temprano encontrarán la forma de exterminarlos a todos —la preocupación estaba implícita en aquella frase.

—No lograrán eliminarme —dijo ella con una sonrisa en el rostro para alivianar un poco aquella tensión.

—Lo sé, porque no lo permitiré —respondió Bruno entre carcajadas ahogadas, aunque eso no le quitaba la seriedad a sus palabras.

Hablaron largo rato, la comida le fue servida, Bruno se retiró, pero Ivanna no lograba disfrutar de la comida por andar pensando en algunas teorías, lo curioso era que Alí no era la cabeza de la serpiente, pues luego de algo de investigación llegó a la conclusión de que él sólo cumplía con las ejecuciones, pero no poseía ninguna información relevante sobre los elementos, sólo nombres y ubicaciones, eso sólo significaba que no había terminado y que ahora era imposible saber cuantas personas estarían involucradas, en su experiencia una cadena de mandos así podía ser infinita en algunos casos. Alí, aunque era un hombre de alto rango en ISIS, en esta ocasión sólo había actuado bajo órdenes de alguien más... ¿pero quién?, ese soplón también debía tener lazos fuertes con Tártaro ya que la información era estrictamente confidencial, había algo muy mal en toda esta situación, intentó llamar de nuevo a Pilot, pero sonaba apagado, cosa que le disgustó bastante.

—Aterrizaremos en tres horas —anunció Bruno después de un tiempo que a ella le había parecido eterno.

—Que sean dos —dijo con cierto nivel de estrés en la voz, caminaba de un lado a otro sin parar.

—¿Pasa algo? —se acercó para medir la situación y buscar maneras de ayudarla.

—Si, abuelo, necesito llegar lo antes posible a ese agujero —respondió ella sin mirarlo y eso no era nada bueno, por lo que no era prudente negarse a nada.

—Veré qué puedo hacer —articuló con resolución antes de irse de vuelta a la cabina.

Ivanna buscó en su bolso un par de pastillas y las bebió para calmar el dolor de cabeza que la había atacado de un momento a otro. Sujetó su tabique con los dedos pulgar e índice mientras cerraba los ojos con fuerza y respiraba lentamente, cuando de pronto llegó un mensaje sacándola de sus pensamientos y dejándola sorprendida.

Ivy, las cosas están muy calientes, será mejor que no vuelvas por unos días.

—Ella nunca ha usado este teléfono desde que se lo regalé hace más de un año —pensó sorprendida por la advertencia de ella— ¿Qué está pasando en la base?

Shaw está como loco, han hecho muchas revisiones, el chico con el que estabas en Medio Oriente está acusado de filtrar información a redes terroristas, hace ya un tiempo que no lo veo, creo que se lo llevaron a la sala de juegos —la sala de juegos era la sala de torturas a la que llevaban a las personas en la base.

—¡Carajo! —puso su mano en su frente, esas eran muy malas noticias, nadie nunca había salido con vida de la sala de juegos; ni prisioneros ni elementos desertores— no te preocupes —escribió, pero una llamada entró— ¿Qué demonios es lo que pasa, Gina?




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