—¡Yo primero! —dijo Gina tan emocionada como un niño en su primer día de escuela— mi nombre real es Gina, soy de nacionalidad norteamericana, soy huérfana y estoy aquí porque Ivy es lo único que tengo en la vida y estaré en donde ella esté.
—Yo soy Ivanna, soy rusa y estoy aquí para asesinar a toda la organización terrorista responsable de la muerte de mis padres y de mi esposo.
—¿Eras casada? —Tyler parecía realmente sorprendido.
—Si, estaba casada. Ahora te toca a ti —dijo Ivanna para evitar hablar del tema.
—Mi nombre es Tyler, pero eso ella —refiriéndose a Ivanna directamente— ya lo sabía.
—No me digas que tú... —Gina miró a Ivanna con los ojos entrecerrados y con el entrecejo fruncido.
—Fue sólo una vez —se excusó al instante, al percibir la mirada de reproche de su amiga.
—¿Una vez qué? —dijo Gina sin creerse las explicaciones de ella— ¿te acuestas con ella y no lo sabes? —le preguntó a Tyler, sin embargo, aquello sonó más a un "¿eres idiota o qué demonios te ocurre? " camuflado.
—¿De qué hablas? No me acuesto con ella —aclaró en el momento.
—Ah ¿no? ¿y qué esperas? —la frase "¿eres idiota o qué demonios te ocurre? " se repitió en su mente.
—¿Cómo dices? —Pilot estaba sorprendido, esa no era la forma de actuar de una mejor amiga normal, se suponía que ella debía protegerla de él, pero al parecer Gina estaba igual de loca que Ivanna.
—Gina, ya cállate ¿quieres? —intervino Ivanna al ver que Tyler simplemente no reaccionaba.
—¿Por qué no le has dicho? —reprochó Gina, ella era de las que defendía la idea de que entre parejas no debía haber secretos.
—Gina, tienes dos opciones, o te callas, o te dejo muda por una mes, tu eliges —amenazó Ivanna sin titubear e iba a cumplir, eso estaba más que claro.
—No, eso no, ¡eres una bruja! —Gina cubrió su garganta como si eso fuera a protegerla.
—Yo también te quiero —la sonrisa de Ivanna le causó escalofríos a su amiga.
—Mejor me voy, te estás poniendo maquiavélica y eso nunca es bueno para mí —según su lógica lo mejor por el momento era hacer una retirada estratégica para replantear una estrategia de defensa.
—Cierra la puerta al salir —solicitó Ivanna dando media vuelta para darle la espalda.
—Con todo gusto, sólo no seas demasiado ruda —le guiño el ojo con picardía para ponerle sólo un poco de leña al fuego.
—Bibidi...
—¡Ivy! —Gina daba pasos silenciosos hacia la puerta, no podía hacer ni siquiera el más mínimo ruido, de lo contrario aquella fiera podría alocarse y eso no era bueno.
—Bábidi... —aquellas palabras sin sentido; para Tyler, estaban intimidando a Gina más que una amenaza de muerte directa.
—¡No! —gritó Gina y luego salió corriendo de la habitación.
—¿Eso qué fue? —por más que lo intentara no era humanamente posible entender la relación de aquellas chicas y esto sólo era uno de los muchos matices de la misma.
—Es sólo un juego entre nosotras —respondió ella restándole importancia al tema, ya que era algo muy común e íntimo entre ellas.
—¿Y qué es eso que aún no me dices? —la tomó de la cintura con naturalidad y una sonrisa traviesa.
—Nada importante...
—Por la expresión de su rostro no parecía ser algo sin importancia. Dime la verdad —Tyler la miró directamente a los ojos y luego frunció el entrecejo como protesta.
—Bien, ella quiere que sepas sobre el resto de mis habilidades —respondió luego de darle un par de besos para contentarlo, lo cual era un arma infalible.
—¿No crees que ya es hora de que me lo digas? Después de todo ahora estamos en el mismo equipo, además de que ahora serás mi mujer —dijo mientras la besaba y recorría sus caderas con sus manos para provocarla.
—Siéntate, es una larga historia —dijo ella separándose, ya lo había dejado contento, ahora era momento de ceder un poco.
—Está bien —se sentó, y le indicó a ella que se sentara en sus piernas, ella suspiró pesadamente, pero obedeció aunque eso de ser obediente no era del todo lo suyo.
—Mis padres eran ambos agentes activos en Tártaro cuando me engendraron, mi padre era muy protector así que para evitar riesgos para mí, decidieron retirarse del proyecto; heredé sus habilidades en un cierto grado, todo surgió de golpe cuando frente a mi puerta vi como asesinaban a mi esposo —al escucharlo Tyler se sorprendió muchísimo— después de que la policía me informara que podía tratarse de la misma organización terrorista que torturó hasta la muerte a mis padres mientras que yo miraba escondida en el armario sentí que me estaba derrumbando, las cosas se movían misteriosamente y luego entendí que era debido a mí, mis padres hasta el momento de su muerte nunca me habían dicho nada sobreTártaro así que no entendía la razón por la que los estaban torturando de esa manera aquella noche, tampoco conseguía entender por qué no podía moverme para intentar defenderlos, sin embargo, lo más increíble era que la voz de mi madre estaba dentro de mi cabeza dándome instrucciones de qué hacer, cuando conocí Tártaro, Bruno, me hizo entender que en aquel momento mi madre estaba usando sus últimas fuerzas para que yo no saliera de ahí y fuese descubierta, me quedé sola desde ese momento, tan pronto como los terroristas se fueron, yo salí de la casa por el lado opuesto y desaparecí tal y como mi madre me lo había indicado.
Mis poderes aún no habían aparecido en el momento de la muerte de mis padres, pero cuando aparecieron después del atentado de mi esposo creí que me había vuelto loca, porque los que aparecieron primero fueron los de mi madre que eran los psíquicos, ella tenía habilidad de controlar las mentes de otros y mover cosas, luego los de mi padre aparecieron, todo explotaba cuando estaba enfadada.
Cuando ingresé al FBI me las arreglé para alterar los exámenes para que nadie notara mi desastre genético, me esforcé por ser la mejor y no salir herida, de esa forma nunca necesitaría transfusiones de sangre y estaría protegida dentro de lo que cabía, ocultaba mis habilidades tanto como podía, pero un día Gina; quien ya era mi mejor amiga, y yo caímos en una emboscada, eso puso a todo mi equipo grave peligro y para protegerlos usé mis habilidades, no notamos que estábamos siendo observadas desde lejos y desde luego la situación fue reportada, luego de eso volvieron las pruebas de rutina porque según ellos se había perdido mi archivo médico, para no levantar sospechas acepté y conseguí de nuevo alterar los resultados, pero de alguna manera Tártaro consiguió los verdaderos resultados y trataron de reclutarme, yo me negué a hacerlo por lo que no dudaron en ofrecerme más y más dinero y beneficios en cada oportunidad, al final acepté con la condición de que también incluyeran a Gina en la propuesta; ella era una de las mejores y juntas nuestra dupla era la mejor en cualquier terreno, pero ella se negó a ir conmigo en ese momento, decidí que por lo menos debía dejarle esa puerta abierta, me uní a Tártaro y ella me extrañó tanto que me siguió un año después, cuando llegué manipulé al doctor con mis habilidades para que ocultara las habilidades de mi madre porque no confiaba del todo en Shaw, decidí pasar por las intervenciones y me ayudaron a obtener nuevas habilidades, pero las primeras sólo sirvieron para adquirir en su totalidad los poderes de mis padres...