En los reinos del norte, cuando la guerra parecia infinita, una joven guerrera de ojos dorados gano fama por su frialdad en las batallas. No tenia tiempoo para dudar, ni para el miedo y menos para el amor.
Su deber era proteger la frontera del reino.
Una noche, mientras patrullaba por las orillas del gran río, descubrió a un enemigo infiltrado.
Pero Su armadura era distinta: demasiado limpia, demasiado brillante. Era un guardia del reino rival! Pero tambien un traidor que escapaba de sus propios camaradas.
Los dos se observaron con la misma intensidad con la que desenfundan las espadas antes de pelear.
No podian confiar, pero tampoco ignorarse.
Ese fue el inicio de algo inexplicable.