Best of me //jimin //

03

Jay camina en dirección a casa pensando si hacerse Kimchi o arroz con queso, al llegar, un chico alto, delgado y de cabello negro con un uniforme que ella conocía a la perfección se obstaculizó en su camino, Jay mira al chico con confusión.

—Jay, tiempo sin verte — Kwan sonríe mientras da un paso hacia adelante, al mismo tiempo que Jay da uno hacia atrás evitando la cercanía.

—¿Como sabías que vivía aquí? — pregunta ella dando pasos hacia atrás cuando Kwan da pasos hacia ella.

La sonrisa de Kwan se agranda aún más.

—Debo admitir, fue difícil encontrar tu casa — dice él suspirando fingiendo dolor — pero bueno, moví un par de números y logré encontrarla.

Jay no podía hablar, estaba perpleja procesando lo que estaba pasando. Viendo que la castaña no decía nada decidió preguntar aquello.

—¿Almorzamos juntos? — el chico sonríe mientras se acerca a ella con pasos agigantados. Finalmente ella sale del shock y rápidamente niega.

—No, mis padres me están esperando — miente esperando a que eso haga cambiar de idea al chico alto frente a ella, pero él solo ríe.

—Tu papá esta trabajando y tu mamá también, no nadie en casa — el chico esconde sus manos en los bolsillos de su pantalón y frunce el ceño — ¿estas intentando alejarme?

Ella traga grueso y decide mirar a cualquier lado que no sea al chico frente a ella, el chico esboza una sonrisa de indignación y en un abrir y cerrar de ojos se encuentra a un paso de ella, Jay intenta alejarse pero el chico la toma del brazo.

—¿Sabes lo que he tenido que hacer para venir aquí a invitarte a comer?, ¿lo sabes? — pregunta con indignación y enojo subiendo su voz dos tonos, Jay se alarma pensando lo peor.

—¡Sueltame Kwan! — forcejea ella en vano pues el chico es más fuerte como para poder liberarse.

—Dame una razón para que no aceptes mis sentimientos — pide el chico con enojo sabiendo que en realidad ella no tendría ninguna razón.

Jay vacila pensando en una mentira para escapar de esta, ella nunca pensó que algún día aquel chico frente a su casa, pensó que debió de haberle dado un pare antes de que esto sucediera en vez de ignorar sus mensajes y llamadas. Y entonces una idea se le vino a la cabeza y la soltó sin pensar.

—Tengo novio.

Él pelinegro fruncio el ceño en confusión, pues no se esperaba aquella confesión. La ira de apoderó de él apretando más su agarre.

—¿Novio?, ¿quien es?

—Eso no te importa, ¡sueltame!

Justo en ese momento pasaba Jimin, su molesto compañero de asiento, caminaba a paso perezoso y lento, él no estaba siendo conciente de aquella escena. Cuando Jay lo vio no dudo a la hora de decir aquello.

—Él es mi novio — habló ella intentando parecer firme, el pelinegro volteó a ver y Jay aprovecho para soltarse y correr a los brazos del castaño. 

Cuando el castaño vio que Jay cruzo su brazo con el de él fruncio el ceño con confusión, se preguntaba porque la chica que lo odiaba se había aferrado a su brazo. El agarre de la chica fue fuerte como si necesitará de eso y rápidamente la vio.

—¿Que demonios...?

—Callate y solo camina — ordena ella en un susurro mientas le hecha por el rabillo del ojos miradas cortas al chico que los mira desde la puerta de su casa.

No tuvo de otra que seguir la corriente y así desviar su camino lejos de su casa. Cuando estaban en un lugar mas apartado Jay se deshizo del agarre del brazo y miro una última vez detrás de ella.

—Eso estuvo cerca — murmuro la castaña solo para ella sin embargo, Jimin alcanzó a escuchar.

—Sea lo que haya pasado, no me interesa pero estoy en la curiosa posición de preguntar, ¿que te pasa? — habla el callado castaño desinteresado.

—Ah, eso... — habló la chica en un susurro con vergüenza y pena — es sólo un chico que me molesta, no sabia como mas escapar de él, tuve que utilizarte, lo siento.

El chico bufa tras la confesión de la chica, sin querer lo había utilizado para deshacerse de un chico, espera... ¿pensará que son pareja?, eso es lo de menos, de igual manera no lo eran, así que no había manera de alarmarse, entonces una idea que hizo al castaño sonreír maliciosamente se hizo presente en su mente.

—¿Entonces me debes un favor? — preguntó él con burla haciendo que la castaña frunza el ceño.

—¿Que?

—Me debes un favor, enana — repite el chico con diversión y Jay suelta una pequeña irónica tras el apodo.

—No me llames así — regaña la chica con indignación hacia tal insulto cruzándose de brazos.

El chico sonríe aun más y desde ese momento Jay supo que lo que diría le molestaría aún más.

—Entonces crece.



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En el texto hay: fanfic, romance, drama

Editado: 24.06.2022

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