Bestia

Capitulo 9

Vanessa

Veo como Nat sale del cuarto que ahora es de Oscar, la quiero mucho pero este es mi problema lo tengo que resolver yo.
– Diablos Vanessa ¿por que demonios se lo dijiste? –  Oscar me habla en un tono enojado.
– ¡¿Por que?! – suelto una risita que no tiene nada de gracia. – le mentí a mi mejor amiga por tres putos años y pretendes que le mienta más, a no ya no basta de todo esto, y deja de gritarme, regañarme y espantar a mis chicos, que yo no lo hice cuando estábamos juntos.
–Maldición Van...
– Déjame, no me hables, finge que no me conoces, yo no te haré mosca ni tu a mi.
– Vane...yo..l
–No Oscar, te di 3 malditos putos años para decirme eso, ahora jódete y no me vengas con esas idio... – soy interrumpida por el contacto de su boca con la mía, lo extrañaba si, pero no seré su trapo, trato de empujarlo demonios este chico si que embarneció mucho, nos separamos por falta de aire.
– Vane por favor, déjame explicarte.
– ¡No! – salgo de ahí para poderme encerrar en mi cuarto, hasta que me di cuenta que su cuarto estaba enfrente del mío, por favor trágame tierra y jamás me escupas, necesito que todo esto sea una pesadilla, le mentí a mi mejor amiga por tanto tiempo y ahora se entero de toto esto, le mentí a la persona que mas quiero en este mundo, me duele el pecho de tanto llorar.

 

 Nathaly

Ayer fue la discusión con mi hermano y hoy teníamos que ir al instituto, así que salgo arreglada de mi cuarto, y veo a mi hermano con pequeñas ojeras, se da vuelta y alcanza a verme antes de terminar de girar.
–Nat ¿me puedo ir contigo?, aún no me compró auto y las cosas con Vanessa no terminaron bien y antes antes de que te enojes, te contare todo el camino si quieres. – es mi hermano no lo dejare sólo, por más que se lo merezca, asiento y nos dirigimos a mi auto.
– Yo conduzco. – me quita las llaves de la mano y se sube en el asiento del piloto, se que si peleó con el perderé, y mejor decido entrar por la puerta del copiloto.

Llegamos al instituto y más sorprendida no podía estar por lo que me acababa de contar mi hermano, voy abrazada de Oscar y al entrar así, todos se me quedan viendo con mala cara tipo " eres una zorra " o " oh por dios como te lo ligaste", mi hermano tiene un cuerpo bien formado, no tanto como el muchachote, no se por que demonios lo estoy comparando y por que con el, no me di cuenta y el  ya estaba enfrente de mi ¿acaso tendré un poder de llamar a la gente a través del pensamiento?
–Vaya niñata. – me habla con tono burlón, mi hermano permanece con cara de pocos amigos solo a las chichas les guiña el ojo oh les da una de sus miradas cojedoras. – Eres insaciable. – se acerca a mi oído. – ¿qué te parece si después tú, tu amigo y yo formamos un hermoso trío? – me habla coqueto, piensa que me acuesto con el, eso es imposible uno aún soy virgen, dos es mi puto hermano, el se aleja de mi. – no veo por que no te abriste de piernas conmigo la otra noche. – su tono de asco es lo que me causo dolor, y es ahí cuando comienzo a soltar discretas lagrimas,  mi hermano se lanza sobre el proporcionándole muchos golpes y el muchachote de igual manera comienza a golpear a mi hermano, iniciando una pelea lo cual da paso a que todo el mundo se centre en nosotros.
–¡Eres un maldito enfermo, le pedirás disculpas!– se dirige mi hermano al muchachote sin detener su ataque-
–¡Ja si claro!
–Imbécil. –  golpes y sangre era lo que llovían en ese lugar, junto con mis lágrimas, no tengo la más mínima idea del por que me importaba lo que este imbécil diga oh piense de mi, me seco las lágrimas con la parte de atrás de mi mano y trato de separar a mi hermano de esa pelea sin sentido.
–Oscar para.- intento separar a mi hermano del idiota con tatuajes.
– No Nat hasta que te pida perdón. – mi hermano habla mientras pelea con el.
– Sigue soñando. – El idiota que me acaba de insultar lo escupió con burla, observo a mi alrededor ya que casi media escuela esta aquí.
–Oscar ya para, no vale la pena...por favor. – le suplicó a mi hermano, el se detiene al escuchar esas palabras, lo pongo detrás de mi formando una barrera ente el y el imbécil ese.
– Pídele perdón. – ordena mi hermano.
– ¿Ah sí y quien eres tu para darme ordenes?– habla el muchachote limpiándose la sangre de sus hermosos labios, no Nat para te acaba de insultar.
– ¡Soy su hermano Mayor! – grita Oscar, alzando los brazos. – y Para todo el jodido mundo que se les ocurra faltarle al respeto ¡SOY SU HERMANO!




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