Betrayals || Lookism

CAPÍTULO 12

​— Gun, déjame que me encargue yo esta vez, ¿sí? —dijo el rubio con una sonrisa, dirigiéndose a mí—. Te voy a mostrar qué tan ágil soy.

​— Solo no hagas una estupidez, Goo.

​— Mira quién lo dice, él busca talentos.

​Solo miraba la interacción de ambos; cada uno era diferente desde mi perspectiva. Uno serio y el otro un loco que lo demostraba, aunque, en realidad, ambos lo eran.

​Ahora nos dirigíamos a Gangseo, a un grupo de por allí... ¿Cómo es que se llamaba? "Asunto Importante", creo que era así, o quizás era el nombre de la calle; bueno, no importa. Lo importante es que íbamos los tres caminando hacia el lugar. Los acompañaba por petición del Director; fueron demasiado imprudentes al ir a buscar "personal", por así decirlo.

​— Está bien, pero a la próxima vamos en auto —dije.

​— ¿Quieres que te cargue? —Goo se inclinó un poco para susurrarlo a mi oído con un tono que sonó provocador.

​— Mmm, no gracias. A Yohan no le gustaría eso —respondí. Una sonrisa se plasmó en mi rostro.

​A decir verdad, la personalidad de Goo me agradaba, aunque lograba sacarme de mi zona de confort casi tanto como Yohan. El problema empezó cuando, Goo decidió seguirme hasta mi departamento.

​—¿Qué carajos? ¿Me seguiste? —le reclamé a Goo, bloqueando el paso a medias.

—Sí, porque tú sí tienes un departamento de lujo —respondió él, empujando la puerta para entrar como si fuera su casa—, mientras que nosotros vivimos en un nido de ratas.

​Goo empezó a deambular, revisando cada rincón con esa sonrisa de idiota que siempre llevaba en la cara.

​—Tengo un buen lugar porque yo sí tengo dinero —le solté, caminando tras él—. ¡Y deja de tocar mis cosas! —Le arrebaté una pieza de decoración que acababa de levantar y la puse cuidadosamente en su sitio.

​—Puedo vivir contigo —soltó de repente, girándose hacia mí.

—No.

—¿Por qué no?

—Porque no. Este lugar es demasiado pequeño para que tú y tu ego quepan aquí.

Nuestra conversación escaló rápido. Si alguien nos escuchaba desde fuera, no pensaría que estábamos hablando, sino que intentábamos ganar un concurso de gritos. Pero en medio del caos, una voz fría cortó el aire.

​Yohan, que hasta ese momento había permanecido en un silencio sepulcral junto al sofá, finalmente se giró.

​—Este lugar ya está ocupado, rubio teñido —soltó Yohan, cruzándose de brazos—. Y no recuerdo que aquí se aceptaran mascotas.

​Goo soltó una carcajada exagerada, ignorando la advertencia, y se lanzó sobre mi sofá como si fuera el dueño legítimo de la propiedad.

​—¿Rubio teñido? Por favor, soy natural —replicó Goo con una sonrisa burlona.

—Naturalmente idiota —escupió Yohan sin parpadear.

—¿Qué dijiste, osito cariñosito?

Recordar esa escena tan infantil de aquel par me hizo sonreír de manera involuntaria. A pesar del caos, creo que me agrada esta sensación de familiaridad. Levanté la vista y noté cómo el cielo se teñía de un azul oscuro.

​—Ya se hizo de noche —murmuré.

​—Tienes razón, es peligroso que una chica tan linda como tú esté en lugares como este y a estas horas —respondió una voz a mi lado.

Goo me jaló del brazo con un movimiento rápido, posicionándome justo en medio de ellos dos. Ya estábamos en una calle específica de Gangseo. Al llegar Goo lanzó una patada tan potente que la estructura de la puerta cedió, cayendo hacia el interior con un estruendo seco.

​—¿Es este el lugar? —preguntó Gun, manteniendo la calma.

—Sip —respondí.

​Goo dio un paso al frente, con una sonrisa maníaca y la voz cargada de una emoción infantil.

—¡Acérquense todos si quieren unirse a las Cuatro Grandes Equipos! —gritó, rompiendo el silencio del lugar.

—No grites o ya verás —sentenció Gun a mi derecha.

​Al entrar, la escena no era lo que esperaba. Había tres tipos; uno de ellos estaba sentado tranquilamente comiendo ramen, mientras los otros dos permanecían de pie a sus costados como escoltas. El hombre del ramen levantó la vista, procesando la interrupción.

​—¿Goo Kim? —soltó el hombre, dejando los palillos de lado.

​Gun arqueó una ceja y miró de reojo a su compañero.

—¿Te conoce?

—No eres el único tipo famoso aquí, ¿sabes? —respondió Goo con el orgullo inflado y un tono cantarín—. Yo también soy bastante conocido.

​Crucé los brazos, mirando alternativamente al tipo del ramen y a Goo, que parecía disfrutar demasiado su momento de gloria.

​—Bueno, pues habla con él, ya que parece que se conocen —dije, quedándome en medio de ambos mientras la tensión en la habitación empezaba a subir de nivel.

​—¿Eh? ¿Quién es él? No tengo ni idea —respondió Goo con total descaro.

—¿No sabes? —Lo miré incrédula. Hace un segundo estaba presumiendo de su fama.

​El bullicio que armamos atrajo a más personas de Asunto Importante, que empezaron a rodearnos con intenciones claramente hostiles. Gun, con una calma absoluta, me tomó de los hombros y me guio hacia un costado para que tomáramos

asiento, apartándome de la zona.

​—El tipo famoso lo va a arreglar, ¿cierto, Goo? —soltó Gun con ironía, pasando por su lado mientras se sentaba a mi lado.

—Claro... claro —respondió el rubio, agitando la mano con despreocupación.

​En ese momento, un tipo con rostro envejecido se acercó a Goo, intentando intimidarlo. Uno de los subordinados, dándose aires de importancia, se interpuso mientras se ajustaba la chaqueta.

​—Me desharé de ellos por usted, Jefe —dijo el subordinado, lanzándonos una mirada fulminante—. Si vienen a comprar ropa, compren y lárguense.

​—Oye —intervino Goo, señalando al tipo con el dedo—, esta chaqueta es nueva. Ni se te ocurra arruinarla.

​Me giré hacia Gun, que ya estaba relajado a mi lado.

​—Gun... —le llamé.

—¿Sí? —respondió él, sacando su cajetilla de cigarrillos.

—No vas a pelear, ¿verdad?

—No. Lo prometí, y Goo se encarga —dijo, mientras se colocaba un cigarrillo en los labios y buscaba el encendedor.



#514 en Fanfic

En el texto hay: apariencias, lookism

Editado: 09.02.2026

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