~Amaya~
Otro día otra aburrida clase...
-buenos días jóvenes, me gustaría presentarles a su nueva compañera- indica mi profesor y hace una pausa mientras entra una chica de cabello café, lacio, y largo, con unos ojos verdes qué brillan como Esmeraldas - su nombre es Elizabeth- el profesor termina la presentación y la chica se viene a sentar alado de mi..
-Hola mucho gusto, soy Elizabeth, me puedes decir Eli, tu como te llamas? - pregunta con una voz sueve y dulce, parece un ángel... Es hermosa
-hola.. Soy Amaya Hotaru- mi voz sale temblorosa y entrecortada dejando ver ni nerviosismo ante su parecencia
-mucho gusto Amaya- hace una pausa seguramente notando mi nerviosismo - te incomodo Amaya? - pregunta con preocupación en su voz...
Es simplemente adorable
-no, claro que no... Solo no suelo tener amigas contesto intentando mantener mi postura firme
La clase continua con normalidad, de vez en cuando volteo a verla, algunas veces ella me atrapa viéndola y me da una sonrisa, mientras yo me pongo roja como un tomate porque me han notado... Su belleza es asombrosa... Casi imposible de creer
.
***
.
El timbre sonó, estoy recogiendo mis cosas para irme a la biblioteca, todos ya salieron, mi hermana se fue con sus amigas..
Me volteo decidida a ir a la biblioteca, mis ojos se expanden con sorpresa al ver Elizabeth en la puerta...
-hola Amaya, me puedo juntar contigo? No tengo muchos amigos- dice con tono amistoso y dulce..
-yo voy a estar en la biblioteca, si quieres leer conmigo eres bienvenida- intento imitar su tono gentil, pero fallo deliberadamente
-eso parece un plan tranquilo y divertido, acepto-
Empiezo a caminar hacia la biblioteca y Elizabeth me siguió dando pequeños saltitos, ella es tan contraria a mi, tan alegre y dulce... Ya me gustaría ser como ella
.
* minutos depues *
.
Esa chica me agrada más cada vez, mientras leímos no hizo ni un sonido, se concentró en su propia lectura, y al terminar me pregunto sobre mi lectura, sobre que trato, yo no pude contestar como se debia, si precencia me distrajo totalmente, su olor a frutas me tranquilizaba, su respiración me daba paz, y su parecencia me reconfortaba.. Nunca antes había sentido esto antes...
El timbre sonó marcando el final del receso, nos dirijimos a la clase
Los pasillos qué antes me esttresaban por tanta gente...
Ahora no me importa la gente, ella continúa ablando, pero sinceramente no la estoy escuchando, estoy concentrada en nuestras manos casi tocandose y como se mueve su cabello mientras camina....
Ella me genera mucha paz....
***
Las clases terminaron, y como es de costumbre yo caminaba a casa junto a Hanako, pero esta vez Eli nos acompañó...
Lo que antes eran pláticas tensas entre mi hermana y yo ahora eran pláticas más suaves y normales
Una cuadra antes de nuestra casa, eli se despidió de nosotras con un gesto amable y un gran sonrisa que la hace ver simplemente.... hermosa....
-¿no cres que es hermosa?- pregunto sin pensar, más como confesión qué como pregunta, definitivamente mis 5 sentidos no funcionan en parecencia de Elizabeth
-si, lo es, pero parece que te deslumbro más que a los demás- contesta con sarcasmo y comienza a caminar
-no me dejo deslumbrada.. Solo me.. -
-te gusta, aceptalo Amaya, Elizabeth te gusta-
-! ¿qué mierda estas diciendo Hanako?!- un leve rubor se hace visible en mis mejillas
-ya Amaya, te conosco, ese rubor en tus mejillas y la manera en que te brillan los ojos es señal de que te gusta
-talvez... Pero solo la conosco de hace poco-
-es amor a primera vista, tan romántica mi hermana- me da un ligero codazo y empieza a correr, oviamente la persigo
Mientras corremos entre risas...
Una sensación familiar recorre mi cuerpo,la última vez que nos vimos envueltas en esta situación fue hace muchos años
Después de unos minutos llegamos a casa jadeando y respirando rápido
-pero ablando encerio Amaya- dice Hanako mientras intenta estabilizar su respiración -tienes que decirle a papá sobre que te gusta Elizabeth-
-pero ¿y si me juzga?, ya sabes, Elizabeth es chica, al igual que yo ¿cres qué papá acepte mis gustos?- un escalofrío recorre mi cuerpo ante la posibilidad de que papá no me acepte
-tranquila Amaya, estoy casi segura de que te aceptará, y si no lo hace, yo lo haré, siempre te apoyare- pone su mano sobre mi hombro, lo que me tranquiliza y por un momento puedo sentir la calidez de mamá, como si el alma de mamá estuviera en Hanako
Hanako es tan parecida a mamá, tan iguales pero a la vez tan diferentes
Editado: 22.02.2026