Bobby llevaba varios minutos tratando de disimular su impaciencia. Lo miraba por el espejo retrovisor, esperando encontrar, bueno, cualquier signo de emoción.
Patrick era, entre muchas cosas, el tipo de persona que no puede guardar silencio ante las cosas que le disgustan, por lo que el silencio resultaba incómodo.
Trató de ignorar las miradas furtivas que Bobby le lanzaba, pero podía sentir cómo recorrían su rostro. La irritación le picaba en la piel como si cientos de agujas pequeñas lo pincharan al mismo tiempo. Se cruzó de brazos, intentando detener la sensación y evitar rascarse.
Aunque llevaba desde que salieron del ascensor resistiendo el impulso de despotricar, la insoportable necesidad de escupir palabras terminó apoderándose de él.
—Han pasado diez años y no puedo creer que no haya mejorado ni un poco su actuación.
Bobby, que llevaba esperando este momento desde que subieron al carro, suspiró.
—Vamos, Pat, este es un proyecto completamente diferente y nuevo para ella.
—No —replicó—. Esto no tiene nada que ver con el proyecto. Está nerviosa todo el tiempo y no se puede concentrar. Y mucho menos parece entender a su propio personaje.
—Aaron parecía bastante complacido con su actuación —insistió Bobby, manteniendo la vista en el tráfico.
Patrick empezó a sentirse sofocado y su irritación fue en aumento.
—Aaron está "complacido" porque tiene la química de una idea; idea que los inversores le pidieron. Está viendo un póster, no el panorama completo. —Se descruzó de brazos y se pasó la mano por el cabello—. Quiero decir, se quedó en blanco tres veces en una escena. ¡Tres veces! —Patrick levantó tres dedos, manteniéndolos rígidos frente al espejo retrovisor para que Bobby los viera—. Eso no se trata de "nervios del primer día", es una absoluta falta de preparación. Estoy seguro de que varias veces la vi buscar desesperada una escena, porque claramente no tenía ni idea de lo que sucedía.
—Vamos, Pat, dale un respiro. No se ven desde hace una década. No todos son una máquina de procesamiento como tú.
—No me pidas que baje el estándar para acomodarme a su mediocridad —espetó, ajustando la manga de su chaqueta con un tirón violento—. Entrenar por separado estas dos semanas fue el primer error. Los coordinadores de dobles me juraron que ella era "capaz", pero hoy quedó claro que no tiene ni idea de cómo interpretar a Aegis. Se supone que es un bloque de granito, una fuerza imparable. Y lo que vi hoy fue una masa amorfa de carne y nervios.
Bobby suspiró, en parte exasperado y en parte aliviado de que el tráfico por fin estuviera avanzando.
—Patrick —dijo serio, mirándolo a los ojos por el retrovisor—, tal vez te tiene miedo. No eres precisamente el compañero más cálido del mundo. La señalaste sin piedad durante la lectura y en su primera escena; me parece normal que después de eso haya estado nerviosa. —Dio la vuelta en una esquina con precaución—. ¡Y después no dejaste de mirarla como a un insecto!
—Si su actuación depende de que yo le tome la mano y le diga que todo estará bien, entonces se equivocó de industria. Esta no es otra de sus comedias románticas. —Patrick se recostó contra el asiento, cerrando los ojos para intentar que el hormigueo de su piel cesara—. Cuando empiece el rodaje y estemos en el set, no habrá cabida para sus "crisis de nervios". Cada error nos costará días, incluso semanas de grabación. Si sigue así, me hará cargar con todo el proyecto sobre los hombros. Otra vez. Tiene que estar al nivel... a mi nivel.
Hubo un silencio tenso. Patrick sabía que Bobby quería recordarle que Valery era la que vendía las entradas y que era el morbo de la farándula lo que atraería a las masas. También sabía que Bobby no se atrevería a decírselo en ese momento.
—Solo... intenta no ser tan "tú" mañana —murmuró Bobby finalmente—. Por el bien del cronograma.
Patrick no respondió. Abrió su agenda y revisó el horario de grabación por quinta vez. 05:30 a.m. Maquillaje. 07:00 a.m. Primera toma.
—No soy "yo" el que tiene que cambiar, Bobby —concluyó, cerrando la agenda con un clic definitivo—. Es ella la que tiene que recordar que esto es un proyecto serio.
Bobby solo suspiró y se estacionó.
—Bien, Pat. Solo trata de que no te despidan o que Valery no tenga una crisis nerviosa que salga en los titulares. Otra vez.
Patrick rodó los ojos y no se dignó a dar respuesta. Le urgía salir del sofocante auto y entrar a su casa.
—Adiós, Patrick —se despidió Bobby apresuradamente antes de que Patrick cerrara la puerta con un poco más de fuerza de la necesaria.
Esa mañana, al despertar, se había prometido que la situación no lo iba a superar, que no dejaría que Valery le pusiera los nervios de punta y que no se involucraría más de lo estrictamente permitido. Pero falló.
Él había esperado que el reconocimiento y la cantidad excesiva de fans que ella tenía fueran fruto de un excelente trabajo; por eso, quedó muy decepcionado al ver su deplorable interpretación. Sabía que había sido imprudente señalar sus errores en medio de la lectura, y sobre todo una falta de respeto hacia Aaron, pero al ver tal actuación no pudo evitarlo.
Cuando las puertas del ascensor se abrieron, le llegó el recuerdo de Valery de hacía apenas unas horas. Intentó restarle importancia a esa pelea unilateral, pero el recuerdo le seguía causando molestia.
El departamento estaba impecable, como siempre que Grace iba. Encontró un post-it en el refrigerador donde le había dejado los pendientes; cosas mínimas de las que se podría encargar él mismo. En la isla de la cocina había un plato de comida tapado, listo para calentar. No había notado el hambre que tenía hasta que vio la comida servida.
Encendió su tableta para revisar su correo mientras almorzaba. Una notificación flotó en la pantalla: "¡Avistados! El elenco de Aegis se reúne por primera..."