Betwixt (adaptación Sambucky)

12

No tenía razón para estar nervioso acerca de entrar a la casa de Sam, pero lo estaba. Di un paso a través de la puerta y miré en el interior. En realidad era bastante agradable. Muy sencillo y simple, pero elegante de todos modos. Las paredes eran de madera, dándole esa sensación de cabaña de madera, apostaba que había una chimenea en el salón. Di un vistazo a la barandilla de madera sólida en la parte izquierda de la escalera y me pregunté si alguna vez Sam habría metido sus piernas a cada lado de ella y se había deslizado hasta el fondo. Sería tentador, eso era seguro.

La madre de Sam apareció en la esquina.

- Hola, cariño. - Llegó de puntillas y le dio a Sam un beso en la mejilla.

Dando un paso atrás, miré hacia arriba con una sonrisa de adoración.

- ¿Cómo estuvo la escuela?

- Sí, bien.

Su madre caminó hacia la cocina.

- ¿Un día lleno de acontecimientos?

Sam miró sobre su hombro con una sonrisa irónica.

- Se podría decir que sí.

- ¿Pero uno bueno? - Se dio la vuelta en el mostrador de la cocina. Sus ojos estaban bailando con dulce alegría. Era muy difícil no verlos.

Sam sonrió y asintió con la cabeza.

- Sí, mamá, fue grandioso.

- Fantástico.

A lo lejos, se veía como si estuviera a punto de llorar. Ella, obviamente, quería realmente que a Sam le fuera bien en la escuela, o fuera feliz... o algo así. El corazón se me apretó un poco a medida que vi su interés genuino mientras Sam le contaba sobre su día y le inventaba una excusa de por qué había llegado tarde.

- La cena es en media hora. Te llamaré cuando esté lista.

- Maravilloso, me muero de hambre. - Sam la besó en la mejilla y se escabulló por las escaleras justo saliendo de la cocina.

No pude evitar dejar de mirar alrededor de la casa mientras lo seguía por las escaleras y por el pasillo hacia su habitación.

La sensación de la casa era diferente a la mía. Era mucho más vieja, parecía que había sido construida en los 70s u 80s.

La alfombra había sido renovada, sin embargo, pero con un lindo color burdeos que daba a la casa un delicioso calor.

¿Delicioso calor? ¿En serio?

Negó con la cabeza. Eso era lo que se sentía. No sabía de qué otra manera describirlo.

Pasó la mano por la pared, tratando muy duro para evitar que sus dedos pasarán a través. No sintió nada y frunció el ceño mientras sus dedos pasaban a través de un cuadro

- Esta es mi habitación. - Sam abrió la puerta.

Entró y, una vez más, fue golpeado por la calidez.

Se preguntó si su mamá les había vendido esa casa. No era para nada su estilo, pero conociéndola ella habría arrojado esa palabra, calidez, en numerosas ocasiones.

Había una cama doble en la esquina de la habitación con un edredón de color verde brillante. Era bastante abrumador, pero resistió la tentación de comentar. Era su cuarto, no el de Bucky. Sam volcó su bolso al lado de su escritorio y exploró la repisa por encima de ella.

- ¿Qué estás buscando?

- Cuando nos mudamos acá, papá me compró un libro de mapas de la zona. Destacamos un montón de rutas de senderismo que queríamos hacer.

- Y, déjame adivinar... no han hecho ninguna de ellas.

Sam me miró con sorpresa.

- No, hemos hecho cerca de ocho hasta ahora.

- Oh. - Me pasé los dedos por el pelo y volví la mirada, sintiéndome estúpido.

- Aquí está. - Él lo sacó y pasó a través de las páginas. - Muy bien, así que aquí es a donde nos dirigimos hoy. - Hurgó a través de su escritorio en busca de un marcador y marcó una cruz en el tramo de la carretera a la que fuimos. - Así que tal vez mañana pueda levantarme temprano y podamos hacer esta sección antes de la escuela.

Miró por encima del hombro.

- Tendrás que levantarte bastante malditamente temprano.

- Lo sé. - Asintió con la cabeza. - No puedo faltar a la escuela. Lo siento mucho, pero..

Su cara se frunció con pesar.

- Yo no te estoy pidiendo que te saltes la escuela.

Las palabras salieron un poco más golpeadas de lo que quería que sonaran. Supongo que simplemente me molestó que asumiera que creía que saltarse la escuela era algo en lo que yo nunca pensaría no hacer. Lo que él nunca sabría es que nunca había perdido un día de clases cuando había tenido una prueba importante y ni una vez había presentado un trabajo tarde. Mis días de saltar la escuela siempre coincidían con los días que no podía soportar hacer frente a la población estudiantil. Invitaba a Thor porque él estaba demasiado absorto en sí mismo para notar mis estados de ánimo.

- ¿Debo llamar a la policía? - La pregunta de Sam me hizo voltear hacia él.

- No creo que se tomen en serio este tipo de cosas, por lo menos durante 48 horas.

- Tal vez el sheriff puede ayudarnos.

- ¿El sheriff Stark? - Niego con la cabeza y comienzo a escanear su habitación. - No lo creo. Él tiende a ser un purista de las reglas.

- ¿Y si le digo lo que sé?

Miré abajo para leer la colección de libros de Sam.

- Él se preguntará cómo sabes esas cosas. No le puedes decir que puedes oírme. Todo el mundo pensara que estás loco.

- No puedo sentarme aquí y no hacer nada.

Me puse de pie y lo enfrenté, amando al hecho de que él quisiera esforzarse tanto.

- Necesitas comer y dormir, Sam. No me sirves muerto de hambre. - Mantuve mi voz tan casual como pude.

Estaba en lo cierto. Estaba siendo sensible. No había nada más que pudiéramos hacer en ese momento.

Miedo se enroscó en mi vientre.

Traté de librarme de ello con distracción y moviéndome al segundo estante de libros de Sam. Hombre, a este tipo le gustaba leer.

- Hay algunos buenos títulos aquí. - Murmuré

- Sí, bueno, la lectura es buena para el cerebro. - Dio un paso hacia mi voz.

Me deslicé por delante de él y me moví hacia el escritorio. Era un desorden con pilas de libros en torno a su computadora. Me di cuenta de una enorme pila de páginas en una pila ordenada y me incliné a ver lo que era.




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