Betwixt (adaptación Sambucky)

15

La mañana no venía rápidamente; tampoco lo hacía mi regreso a Sam. Yacía en la oscuridad, mi mente yendo del terror a la desesperación. Era difícil mantener un pensamiento coherente durante mucho tiempo. Mi cerebro continuaba vagando por un turbio camino de nada antes de aclararse abruptamente, sólo para dejar que el terror se adentrara.

La fría amargura me envolvió y todo lo que pude hacer fue pedirle al sol que iluminara el cielo. Cuando creí que no podía soportarlo más comencé a anhelar a Sam de nuevo. No sé cuánto tiempo mi mente gritó su nombre, pero eventualmente abrí mis ojos y lo encontré yaciendo a mi lado.

Salté de pie. Bufón estaba acostado a los pies de Sam. Su nariz se alzó en el aire y dejó salir un bajo ladrido, luego su lengua salió de su hocico como si estuviera sonriendo. Unos pocos olisqueos más tarde y estaba hurgando por la cama, intentando apretar su cabeza bajo mi mano.

Demasiado bizarro.

Suavemente acaricié su pelaje, casi engañándome al pensar que podía sentirlo. Probablemente sólo era mi mente diciéndome lo que debería estar sintiendo. Olfateé mis dedos, pero sólo olía a pino y tierra.

Demasiado, demasiado raro.

Bufón hizo ese temblor que los perros hacen cuando se están estirando, luego apoyó su cabeza, literalmente, en mi regazo.

Miré a Sam. Estaba estirándose con un suave gemido. Abriendo sus ojos, miró su reloj. Lentamente se sentó y frotó su cara. Un gran bostezo estiró su boca antes de que se quedara quiero y mirara alrededor de la habitación.

- ¿Bucky?

- Sí, estoy aquí.

Él sonrió y se giró en la dirección de mi voz.

- Buenos días. - Casi se veía incómodo de que estuviera sentado en la cama a su lado, pero no de una mala manera, como un tipo de incómodo feliz y sonrojado.

Mis cejas se juntaron.

- Hola.

Tiró hacia atrás las frazadas y se salió de la cama. Se pasó las manos por la cara. Se veía realmente bien para recién haberse despertado. Quiero decir, sí, su cicatriz seguía estando ahí, pero igual... se veía algo atractivo.

Mordí mi lengua y fruncí el ceño.

El accidente estaba metiéndose en mi cerebro. Debí haberme golpeado la cabeza malditamente fuerte.

A pesar de mi regaño, todavía no podía evitar mirarlo moverse por la habitación.

- ¿Estás bien? - Estaba buscando una camiseta limpia. - Estás realmente callado.

- Sí, yo sólo... me tomó tiempo llegar aquí. Supongo que estoy cansado.

- ¿No estabas en casa?

Sam sacó sus jeans del clóset y los deslizó sobre sus bóxer de Batman.

- Estaba, pero luego volví a mi cuerpo. Estuve allí la mayor parte de la noche y...

Mis hombros se tensaron mientras recordaba mi visitante nocturno.

- ¿Y qué?

Lágrimas salieron de la nada, haciendo que mi voz temblara.

- Escuché pisadas.

Sam se giró para verme, la esperanza iluminando sus ojos.

- ¿Los llamaste?

- No pude.

- ¿Por qué?

Di tres cortas respiraciones y dejé que las lágrimas vinieran.

- Porque mi papá fue y vio al sheriff y estaban hablando algo sobre alguien queriendo lastimarme intencionalmente y me enloqueció. ¿Y qué si la persona que estuvo allí anoche sólo fue para terminar el trabajo? ¿Y qué si realmente me quieren muerto?

- Bien, shh. Estarás bien. - Sam se sentó a mi lado en la cama. Sentía que si pudiera verme, estaría envolviéndome en un abrazo justo ahora. Ignoré cuánto quería que eso pasara. - Bucky, estás exagerando un poco. Estoy seguro de que el auto te atropelló por accidente. ¿No dijiste que parecía ebrio?

Murmuré un silencioso sí.

- Mírame.

- Lo hago.

- A los ojos.

Hice lo que me dijo. Su profunda mirada oscura era embriagante.

- Prométeme que si escuchas pisadas de nuevo, gritarás a todo lo que dan tus pulmones.

- Bien.

- ¿Prometido?

- Sí.

- Está bien. - Sam se alejó de mí, rompiendo el contacto y rompiendo mi pequeño momento mágico.

Aclaré mi garganta y me puse de pie.

- Creo que la persona recibió una llamada.

- ¿Sí?

- Fue un tono realmente inusual, casi como alguien silbando. No sé, tal vez podemos estar atentos a algo.

- Buena idea. - Sam lanzó sus cosas dentro de su bolso y tomó el libro de mapas. - Vamos, salgamos a hacer un poco más de excursión antes de la escuela.

Pasamos una hora o algo así manejando más allá en la carretera que intentamos ayer. Sam me llenó de preguntas acerca de tonos y finalmente me rendí y se lo tarareé. No tenía sentido. Probablemente nunca lo escuchemos de nuevo de todas formas.

Mientras íbamos a la escuela, una vez más me quejé de qué hacíamos malgastando nuestro tiempo y Sam, una vez más, me recordó que habíamos descartado otra sección de camino.

Puse mis ojos en blanco por su actitud optimista.

- Tal vez tendremos algo de suerte en la escuela. Puedo ir a charlar con Thor y Loki, ver si ellos pueden decir más acerca de dónde pudiste haber ido.

- No te van a decir nada.

- ¿Dejarías de ser tan negativo, por favor? Estás arruinando mi vibra matutina.

Gemí.

- ¡Ugh! Eres una persona feliz por la mañana, ¿no?

- Y déjame adivinar, tú eres un búho nocturno.

- Tal vez. - Intenté ocultar mi sonrisa.

Él entró en el estacionamiento y encontró un lugar cerca de las escaleras de concreto. Saliendo del auto, dejó su puerta muy abierta mientras colgaba su mochila al hombro.

- Ya salí.

Él cerró la puerta y empezamos a caminar por las escaleras juntos.

Giré para escudriñar la multitud, buscando a mis amigos, en su lugar vi a Peter Stark saliendo del autobús. Se veía exhausto, su cabello más desaliñado de lo usual.

- Peter está viniendo en autobús.

- ¿Huh? - Sam miró sobre su hombro. - Su mamá debe tener su coche de nuevo hoy.

- ¿Pero no crees que es extraño?

- ¿Por qué sería extraño? - Murmuró Sam por el lado de su boca.




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